Guerra Israel-Gaza (2023-presente)

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La guerra Israel-Gaza, también llamada guerra Israel-Hamás, es un conflicto armado en curso que comenzó el 7 de octubre de 2023, mientras los israelíes festejaban la fiesta de Sucot, cuando grupos armados de militantes palestinos, principalmente de Hamás y la Yihad Islámica Palestina, lanzaron un gran ataque contra Israel desde la Franja de Gaza con una andanada de cohetes y un ataque de comandos en camiones, motocicletas y parapentes motorizados.​ El ataque tomó a Israel por sorpresa, pese a ocurrir en el 50.º aniversario de la guerra de Yom Kippur, y respondería poco después con una represalia denominada «Operación Espadas de Hierro», que incluiría bombardeos e incursiones militares contra Gaza.

Guerra Israel-Gaza
Parte de conflicto israelí-palestino

Situación al 20 de febrero de 2024 (UTC±0)

     Territorio ocupado por el ejército israelí      Zonas evacuadas      Franja de Gaza                      Máximo avance de las milicias palestinas                     Área de la Franja de Gaza donde Israel ha exigido su evacuación.


Fecha Desde el 7 de octubre de 2023 (4 meses y 13 días)
Lugar Israel, Palestina, Siria, Irak y sur del Líbano
Casus belli Ataque aéreo y terrestre de milicianos de Hamás y la Yihad Islámica Palestina desde la Franja de Gaza contra el sur de Israel
Estado

En curso

Consecuencias
Beligerantes
Israel

Apoyado por:

  • Estados Unidos
  • Reino Unido
  • Alemania

Frente de Cisjordania

Frente de la Franja de Gaza

Apoyado por:


Figuras políticas
Benjamín Netanyahu
Isaac Herzog
Ismail Haniya
Saleh al-Arouri 
Yahya Sinwar
Ziyad al-Nakhalah
Nayef Hawatmeh
Hasan Nasrallah
Abdul-Malik al-Houthi
Comandantes
Yoav Galant
Benny Gantz
Herzi Halevi
Kobi Shabtai
Alim Abdallah 
Mohammed Al-Daif
Marwan Issa
Abu Obaida
Murad Abu Murad 
Abu Hamza
Naim Qassem
Wissam al-Tawil 
Ali Hussein Barji 
Unidades militares
Sala de operaciones conjuntas palestinas
Fuerzas en combate
Fuerzas de Defensa de Israel:
  • 529 500 militares
Hamás:
  • 2500 milicianos infiltrados
  • 40 000 combatientes

Hezbolá:

100 000 combatientes
Bajas
  • 1508 muertos
  • 14 341 heridos
  • 253 secuestrados
  • 5 desaparecidos
  • 200 000 evacuados
En la Franja de Gaza:
  • 28 775 muertos
  • 68 552 heridos
  • 7000 desaparecidos
  • 1 900 000 desplazados
En Cisjordania:
  • 395 muertos
  • 4450 heridos
  • 2600 detenidos
En Líbano
  • 66 muertos
  • 76 018 desplazados

En Siria:

  • 30 muertos

  • 326 personal sanitario muertos
  • 152 funcionarios de la UNRWA muertos
  • 87 periodistas muertos

Los militantes armados de Hamás​ capturaron un gran número de rehenes tras sucesivas razias en el sur de Israel,​ lo que llevó al Gobierno de Israel a declarar el estado de guerra por primera vez desde 1973.​ Los ataques con cohetes fueron acompañados por infiltraciones de militantes en varios kibutz que rodean Gaza y en la ciudad israelí de Sederot.​ Según Human Rights Watch, el ataque deliberado contra civiles, los ataques indiscriminados y la toma de civiles como rehenes perpetrados por Hamás constituyen crímenes de guerra según el derecho internacional humanitario.

Como resultado del ataque de Hamás en comunidades cercanas a la Franja de Gaza y de las bases de las FDI murieron centenares de personas, mientras otras tantas fueron tomadas cautivas.​ Al menos 1000 personas entre hombres, mujeres, niños y bebés murieron el primer día del ataque,​ incluidos unos 85 ciudadanos de otros países,​ y unas 1500 resultaron heridas.​ Cerca del kibutz Reim, unos cincuenta milicianos provenientes de Gaza con uniforme militar mataron a 364 personas en el festival de música Supernova.

El impacto en vidas humanas es el más alto desde que se tiene registro de conflictos entre Gaza e Israel, generando un número de muertos y heridos nunca antes visto en enfrentamientos previos. Los bombardeos que Israel ha lanzado en respuesta desde ese día sobre la Franja de Gaza han provocado la muerte de, al menos 28 775 personas, la gran mayoría civiles, entre ellos 12 300 niños y 8400 mujeres, a los que se suman más de 68 552 heridos (incluidos 8663 niños y 6327 mujeres) y más de 7000 desaparecidos,​ lo que elevaría la cifra de fallecidos aún más​ entre ellos 4400 mujeres y niños,​ siendo las mujeres y los niños las principales víctimas de los ataques israelíes.​ Algunas de las acciones militares de Israel en territorio palestino han sido blanco de críticas de parte de la comunidad internacional por constituir violaciones al derecho internacional humanitario​ calificables como crímenes de guerra,​ entre las que se cuentan el empleo contra población civil de armamento prohibido por tratados internacionales, incluido el uso de munición de fósforo blanco,​ el asesinato de miembros del personal civil de organismos internacionales que cumplían funciones humanitarias,​ el «cerco total» y corte de suministros a la población civil como «castigo colectivo»​ y la orden de evacuación de civiles bajo amenaza de un ataque inminente, sin que existan lugares seguros donde ir ni una forma segura de llegar.​ Todo esto ha provocado el desplazamiento forzado de 1,9 millones de gazatíes, más del 85 % de la población, (incluidos 893 000 niños)​ siendo el mayor desplazamiento sufrido en su historia reciente,​ y al que la Organización de las Naciones Unidas ya ha catalogado como un crimen de guerra y contra la humanidad.

El 28 de octubre, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) comunicaron que estaban ampliando sus operaciones terrestres, enviando tanques e infantería respaldados por ataques masivos desde el aire y el mar contra la Franja. Los habitantes de Gaza han perdido intermitentemente el acceso a servicios telefónicos e internet y se encuentran frecuentemente incomunicados, y las agencias de ayuda advierten sobre una catástrofe humanitaria en desarrollo.​ Tras una pausa de siete días en la que se intercambiaron rehenes israelíes por presos palestinos y se permitió la entrada restringida de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, las hostilidades se reanudaron el 1 de diciembre.

A lo largo de la guerra, ha habido protestas globales generalizadas que piden principalmente un alto el fuego.​ Estados Unidos vetó múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU en ese sentido,​ pero permitió que el 15 de noviembre se aprobara una que pedía una pausa humanitaria.​ El apoyo militar y diplomático de Estados Unidos a Israel durante la guerra ha sido condenado por varios grupos defensores de los derechos humanos,​ y algunos comentaristas han descrito a ambos países, como internacionalmente aislados.​ La administración Biden ha pasado por alto en múltiples ocasiones al Congreso de los Estados Unidos para suministrar armas a Israel​ y ha entrado en conflicto con el movimiento hutí por sus ataques a barcos en el Mar Rojo que, según afirman, estaban vinculados a Israel.

El 29 de diciembre, Sudáfrica presentó un caso ante la Corte Internacional de Justicia, acusando a Israel de incumplir sus obligaciones bajo la Convención sobre el Genocidio de 1948 en su ataque contra el grupo palestino Hamás en Gaza.​ El 26 de enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia dictaminó de manera provisional que había indicios de que se estuviese cometiendo un genocidio​ y ordenó una serie de medidas cautelares mientras se produjese la investigación oficial.

Antecedentes

Tras la Operación Inundación de Al-Aqsa (en árabe: عملية طوفان الأقصى‎, romanizadoʿamaliyyat ṭūfān al-ʾAqṣā) de parte de Hamás,​ Israel anunció el inicio de una contraofensiva denominada Operación Espadas de Hierro (en hebreo: מבצע חרבות ברזל‎, romanizado: Mivtsa Charavot Barzel).

El ataque se produjo tras tres semanas de violencia en la valla de separación entre Israel y Gaza. Hamás e Israel habían negociado recientemente una tregua, mediada por Catar, Egipto y las Naciones Unidas el 29 de septiembre.​ Estados Unidos había liberado semanas antes seis mil millones de dólares, los cuales Irán indicó que usaría «según lo determinen las autoridades competentes».​ Antes del ataque, al menos 247 palestinos habían muerto a manos de las fuerzas israelíes en 2023, mientras que 32 israelíes y dos extranjeros habían muerto en ataques palestinos.

El ataque se produjo un día después del 50.º aniversario de la guerra de Yom Kipur, que también comenzó con un ataque sorpresa. También tuvo lugar durante la festividad judía de Simjat Torá.

El comandante de las Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam, Mohamed Deif, afirmó que el ataque se llevó a cabo en respuesta a la «profanación de la mezquita de Al-Aqsa», y llamó a los palestinos y árabes israelíes a «expulsar a los ocupantes y demoler los muros».​ El líder de alto rango de Hamás Saleh al-Arouri dijo que la operación era una respuesta «a los crímenes de la ocupación», y añadió que los combatientes estaban defendiendo la mezquita de Al-Aqsa y a miles de prisioneros palestinos retenidos por Israel.

Fallos de la inteligencia de Israel

Los funcionarios de inteligencia israelíes afirmaron inicialmente que no tenían advertencias ni indicios del ataque de Hamás del 7 de octubre, a pesar de que Israel ejercía una amplia vigilancia sobre Gaza.​ Estados Unidos advirtió al gobierno israelí sobre el ataque de Hamás pocos días antes de que este tuviera lugar.​ Egipto dijo que había advertido a Israel días antes del ataque: «Se avecina una explosión de la situación, y muy pronto, y sería grande».​ Israel negó haber recibido tal advertencia,​ pero la declaración egipcia fue corroborada por Michael McCaul, presidente del Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, quien dijo que las advertencias se hicieron tres días antes del ataque.

Según el New York Times, los funcionarios israelíes habían obtenido planes de ataque detallados más de un año antes de que este tuviera lugar. El documento describía planes operativos y objetivos, incluido el tamaño y la ubicación de las fuerzas israelíes, y planteó dudas en Israel sobre cómo Hamás pudo conocer estos detalles. El documento proporcionaba un plan que incluía un ataque con cohetes a gran escala antes de una invasión terrestre, la utilización de drones para desactivar las cámaras de vigilancia y torretas que Israel había desplegado a lo largo de la frontera y hombres armados que invadirían Israel, incluso con parapentes. El periódico estadounidense informó de que «Hamás siguió el plan con sorprendente precisión». Según el artículo periodístico, el documento circulaba entre los líderes militares y de inteligencia israelíes, quienes en gran medida lo descartaron por considerarlo más allá de las actuales capacidades de Hamás, aunque no está claro si los líderes políticos fueron informados. En julio de 2023, un miembro de una unidad de inteligencia de señales israelí alertó a sus superiores de que Hamás estaba realizando preparativos para el asalto, diciendo: «Rechazo rotundamente que el escenario sea imaginario». Un coronel israelí ignoró sus preocupaciones.​ Según el Financial Times, las alertas de la unidad de señales fueron ignoradas porque provenían de soldados de menor rango; porque contradecían la creencia de que Hamás estaba contenido por el bloqueo israelí de la Franja de Gaza, los bombardeos y el apaciguamiento a través de la ayuda; y por la suposición de que Hamás estaba buscando evitar una guerra total.

Aharon Haliva, jefe de Inteligencia de las Fuerzas de Defensa israelíes, admitió el fracaso de la Dirección de Inteligencia, bajo su mando, asumiendo «toda la responsabilidad».

Conversaciones entre Israel y Arabia Saudí

En el momento del ataque, Israel y Arabia Saudita estaban llevando a cabo negociaciones para tratar de normalizar sus relaciones. El príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, dijo que la posibilidad de normalizar las relaciones bilaterales «real por primera vez». El Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita dijo que había «advertido repetidamente que la actual ocupación de Gaza por parte de Israel impulsaría más violencia».

El 14 de octubre, Arabia Saudita decidió suspender las negociaciones diplomáticas que mantenía con Israel, con la mediación de Estados Unidos, para una eventual normalización de las relaciones con el estado hebreo.

Política israelí

Benjamin Netanyahu ha sido primer ministro de Israel durante la mayor parte de las dos décadas anteriores a la guerra y ha sido ampliamente criticado por defender una política de empoderamiento de Hamás en Gaza.​ Específicamente, se le ha acusado de llevar a cabo esta política para sabotear una posible solución al conflicto palestino mediante la implementación de la conocida como «Solución de dos Estados» al confinar a la Autoridad Palestina, controlada por Fatah, en Cisjordania y debilitarla para así demostrar a la opinión pública israelí y a los países occidentales que Israel no tiene un socio palestino capaz de negociar la paz.​ Estas críticas has sido formuladas por varios funcionarios israelíes, entre ellos el ex primer ministro Ehud Barak y el ex jefe del Servicio de Seguridad Interna, Yuval Diskin.​ Junto a la Autoridad Nacional Palestina, Arabia Saudí también criticó al Gobierno de Netanyahu por permitir a Catar entregar «maletas llenas de dinero a Hamás»,​ a cambio de mantener el alto el fuego.​ Además, en los últimos años, Israel permitió que hasta 18 000 trabajadores palestinos de Gaza trabajaran en Israel como incentivo para mantener una calma relativa.​ Un artículo de opinión del The Times of Israel argumentó, después del ataque de Hamás, que la política de Netanyahu de tratar a la Autoridad Palestina como una carga y a Hamás como un activo «nos había estallado en la cara».

Ataques palestinos

Lanzamiento masivo de cohetes

Alrededor de las 06:30 a. m. hora local del 7 de octubre de 2023,​ Hamás anunció el inicio de lo que llamó «Operación Inundación de Al-Aqsa», afirmando que había disparado más de 5000 cohetes desde la Franja de Gaza hacia Israel en un lapso de 20 minutos. Los medios israelíes informaron que se habían lanzado al menos 2200 proyectiles desde Gaza. Al menos cinco personas murieron a causa de los ataques con cohetes.​ Se informó de explosiones en zonas que rodean la Franja, así como en Tel Aviv y Ascalón.​ También se activaron sirenas antiaéreas en Beerseba, Jerusalén, Rejovot, Rishon LeZion y la Base Aérea de Palmajim.​ Hamás hizo un llamado a las armas y el alto comandante militar Mohammad Deif pidió a «los musulmanes de todas partes que lancen un ataque».​ Hombres armados también abrieron fuego contra barcos israelíes frente a la Franja de Gaza, mientras estallaban enfrentamientos entre palestinos y las FDI en la sección oriental de la valla perimetral de Gaza.

Al mismo tiempo, militantes palestinos se infiltraron en Israel desde Gaza utilizando camiones y parapentes.​ El primer ataque fue la masacre del festival de música de Reim, un festival que había sido promocionado como un evento para celebrar la amistad, el amor y la libertad infinita.​ en el cual 260 jóvenes fueron asesinados.​ Las imágenes y vídeos que se difundieron parecían mostrar a militantes fuertemente armados y enmascarados, vestidos con trajes de uniforme negro, conduciendo camionetas y abriendo fuego en Sderot, matando a varios civiles y soldados israelíes.​ Algunos vídeos parecían mostrar a israelíes hechos prisioneros y un tanque israelí en llamas,​ así como a militantes conduciendo vehículos militares israelíes.​ También se vieron infiltrados en Beeri y Netiv HaAsara, donde, según informes, tomaron rehenes​ y mataron a más de 100 civiles.

Un portavoz militar israelí afirmó que hombres armados de Gaza invadieron cuatro pequeñas comunidades rurales israelíes, la ciudad fronteriza de Sederot y dos bases militares tanto por tierra como por mar.​ Los medios israelíes informaron que siete comunidades quedaron bajo el control de Hamás, incluidas Nahal Oz, Kfar Aza, Maguén, Sufa y Beeri. Asimismo, se informó que la comisaría de policía de Sederot quedó bajo control de Hamás.

Incursiones de militantes de Hamás en Israel

 
Situación aproximada del 7 al 8 de octubre, en rojo el territorio de la Franja de Gaza y en azul las zonas atacadas por Hamás
Imágenes de CCTV de miembros de Hamás asesinando a personas en Mefalsim el 7 de octubre. Muchas imágenes y vídeos del ataque se difundieron por las redes sociales.

Simultáneamente, alrededor de 1000​ militantes palestinos se infiltraron en Israel desde Gaza utilizando camiones, camionetas, motocicletas, excavadoras, lanchas rápidas y parapentes.​ Imágenes y videos parecían mostrar a militantes fuertemente armados y enmascarados vestidos con uniforme negro montando camionetas​  y abriendo fuego en Sederot, matando a varios civiles y soldados israelíes. Un video de Gaza mostraba el cadáver de un soldado israelí siendo pisoteado por una multitud que gritaba «Alá es grande».​ Otros videos parecían mostrar a israelíes hechos prisioneros y un tanque israelí en llamas,​  así como a militantes conduciendo vehículos militares israelíes.  También se informó que militantes abrieron fuego en un festival de naturaleza al aire libre.​ También se detectaron infiltrados en Nir Oz,Beeri y Netiv HaAsara, donde supuestamente tomaron rehenes​ e incendiaron casas​ así como en Kibutzim alrededor de la Franja de Gaza.​ Se informó de combates en la base militar de Reim.​ También se informó de la toma de rehenes en Ofakim, mientras que las casas de Sederot fueron incendiadas. Se produjo un desembarco anfibio en el kibutz Zikim.

 
Un atacante de Hamas llevando a un hombre durante la masacre del festival de música de Re'im.

Un portavoz militar hebreo declaró que los militantes de Gaza habían entrado en Israel a través de al menos siete lugares​ e invadido cuatro pequeñas comunidades rurales israelíes, la ciudad fronteriza de Sederot y dos bases militares tanto por tierra como por mar.​ Los medios de comunicación israelíes informaron que siete comunidades quedaron bajo el control de Hamás, entre ellas Nahal Oz, Kfar Aza, Magen y Sufa Beheri.​ Se informó que la estación de policía de Sederot había quedado bajo control de Hamás,​ al igual que el cruce de Erez, lo que permitió a los militantes ingresar a Israel desde Gaza.​ El comisionado de la policía israelí, Kobi Shabtai, dijo que había veintiún lugares activos de alta confrontación en el sur de Israel.

Desarrollo de los combates

El ataque, que coincidió con la festividad judía de Simjat Torá, pareció haber sorprendido a muchos israelíes.​ Se activó el sistema de defensa aérea Cúpula de Hierro.​ El primer ministro Benjamín Netanyahu y el ministro de Defensa Yoav Gallant realizaron evaluaciones de seguridad en el cuartel general de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en Tel Aviv.​ Más tarde, Gallant aprobó la movilización de decenas de miles de reservistas del ejército​ y declaró el estado de emergencia en un radio de 80 kilómetros de la frontera con Gaza.​ También dijo que Hamás «cometió un grave error» al lanzar su ataque y prometió que «Israel ganará».

Tras el asalto, Israel declaró un estado elevado de preparación para un posible conflicto.​ Las FDI declararon el estado de preparación para la guerra, y el primer ministro Benjamin Netanyahu convocó una reunión de emergencia de las autoridades de seguridad. Además, las FDI informaron de la iniciación de acciones selectivas en la Franja de Gaza en el marco de la denominada «Operación Espadas de Hierro».​ El día del ataque, las fuerzas israelíes informaron haber atacado con ataques aéreos 17 complejos militares de Hamás y cuatro centros de comando operativo en Gaza.​ El comisionado de la policía israelí, Kobi Shabtai, anunció que existía un «estado de guerra», tras lo que llamó «un ataque masivo desde la Franja de Gaza».​ También anunció el cierre de toda la región sur de Israel para el «movimiento civil», así como el despliegue de la unidad antiterrorista Yamam en la zona.​ El portavoz principal de las FDI, el contralmirante Daniel Hagari, dijo que se desplegaron cuatro divisiones en la zona.

El presidente israelí, Isaac Herzog, dijo que el país se enfrentaba en un momento muy difícil y ofreció fuerza y aliento a las FDI, otras fuerzas de seguridad, servicios de rescate y residentes que estaban siendo atacados.​ En una transmisión televisada, el primer ministro Netanyahu declaró: «Estamos en guerra».​ También dijo que las FDI reforzarían sus despliegues fronterizos para disuadir a otros de «cometer el error de unirse a esta guerra».

Los aeropuertos del sur y el centro de Israel se cerraron al uso comercial y privado, mientras que el Aeropuerto Ben Gurion​ y el Aeropuerto de Eilat permanecieron operativos. Lufthansa, Emirates, Ryanair, Aegean Airlines, Air France, Transavia y varias compañías aéreas estadounidenses cancelaron sus vuelos desde y hacia Israel.[cita requerida]

En la noche del 7 al 8 de octubre, el Gabinete de Seguridad de Israel votó a favor de emprender una serie de acciones para lograr la «destrucción de las capacidades militares y gubernamentales de Hamás y la Yihad Islámica Palestina», según un comunicado de la Oficina del Primer Ministro de Israel.​ La Corporación Eléctrica de Israel, que suministra hasta el 80 % de la electricidad de la Franja de Gaza, cortó el suministro a la zona.

El ministro de Defensa, Yoav Galant, dijo ante un comité de la Knéset que la guerra tendría tres fases principales. Una primera fase que incluye ataques aéreos y una maniobra terrestre para «destruir a los agentes y dañar la infraestructura para derrotar y destruir a Hamás», una segunda fase para eliminar los focos de resistencia y una tercera que consistirá en crear «un nuevo régimen de seguridad» en la Franja de Gaza y sus alrededores.​ El Ministro de Asuntos Exteriores israelí, Eli Cohen, declaró que «el territorio de Gaza... disminuirá» después de la guerra, lo que implicaría que partes de Gaza serían anexionadas por Israel.

Franja de Gaza

Del 7 al 8 de octubre

 
Edificio en Gaza tras un ataque israelí.

Unos cincuenta habitantes de Beeri fueron tomados como rehenes y posteriormente liberados por el ejército israelí.​ También en Ofakim fueron rescatados dos rehenes.​ En la Franja de Gaza, la fuerza aérea israelí atacó 21 objetivos, incluida la Torre Palestina, un edificio de viviendas de once pisos en el centro de la capital gazatí, y dos hospitales.​ El 8 de octubre, los ataques se intensificaron. Israel atacó un total de 426 objetivos, incluidos bloques de viviendas, túneles y una mezquita.​ Los combates continuaron durante todo el día en diversas localidades israelíes, como Sederot y Kfar Aza, y unos setenta milicianos palestinos llegaron para reforzar sus posiciones en Be’eri.

Del 9 al 15 de octubre

 
Un niño herido por los ataques israelíes es trasladado al hospital Al-Shifa

Los bombardeos israelíes continuaron las siguientes semanas, sobre todo en los barrios gazatíes de Al-Karama y Rimal y en el paso de Rafah. Uno de ellos mató a más de 50 personas en el mercado del campo de refugiados de Jabalia,​ mientras que otro mató a 3 periodistas en la Torre Hajji.Otro bombardeo contra cuatro mezquitas en el campamento de Shati dejó al menos 13 palestinos muertos.​ Diversas organizaciones denunciaron que había usado fósforo blanco en su bombardeo del puerto de Gaza.​ Paralelamente, continuó el lanzamiento de cohetes desde la Franja hacia Israel, especialmente hacia localidades fronterizas como Sederot.​ Israel decretó su bloqueo total, incluida la entrada de alimentos y combustible, y el 11 de octubre dejó de funcionar la única planta eléctrica de la región por falta de combustible.​ El 13 de octubre, el ejército israelí pidió a la población de la mitad norte de la Franja de Gaza, incluida la capital, que evacuase la zona hacia el sur.​ Numerosas organizaciones denunciaron esta orden, que suponía el desplazamiento inmediato de cerca de 1,1 millones de personas.​ Durante la evacuación, una explosión en la carretera de Saladino supuso la muerte de 70 personas; diversas fuentes atribuyeron el ataque a Israel, que rechazó las acusaciones.​ El 15 de octubre, Israel decretó la evacuación de Sederot.

Del 16 al 22 de octubre

 
Patio del hospital Bautista Al-Ahli después de la explosión

Israel ordenó la evacuación de sus civiles de las localidades cercanas a la frontera del Líbano.​ Los bombardeos israelíes sobre Jan Yunis, Rafah y Deir al-Balah dejaron al menos setenta palestinos muertos.​ Israel también bombardeó hasta en cuatro ocasiones el paso de Rafah, la única vía de entrada de ayuda humanitaria hacia la Franja.​ Ese mismo día se produjo un ataque contra el hospital Al-Ahli, que dejó entre 50 y 500 muertos y cuya autoría aún es objeto de debate.Un ataque israelí contra una escuela de UNRWA dejó al menos seis muertos.​ El 18 y el 19 de octubre llegaron a Israel Joe Biden y Rishi Sunak para expresar su apoyo a este país.​ El 20 de octubre, el ejército israelí bombardeó la iglesia de San Porfirio, la más antigua de la ciudad de Gaza, matando al menos a 17 civiles palestinos.​ Ese mismo día, el ejército israelí ordenó la evacuación del hospital Al-Quds, donde se habían refugiado unos 12 000 civiles desplazados.​ El primer convoy de ayuda humanitaria desde el inicio de la guerra entró en la Franja el 21 de octubre por el paso de Rafah, compuesto tan solo de 20 camiones.​ Un segundo convoy entró al día siguiente con 17 camiones.

Del 23 al 29 de octubre

 
Soldados del ejército israelí se preparan para invadir la Franja de Gaza, 29 de octubre de 2023.

Los bombardeos israelíes durante la noche del 23 de octubre fueron especialmente intensos y causaron al menos 300 niños y 173 mujeres muertas.​ El 27 de octubre, un lanzamiento de cohetes palestinos alcanzó Tel Aviv y Ascalón.​ Ese día, los bombardeos israelíes causaron el corte de los sistemas de telefonía e internet en la Franja de Gaza, lo que dañó seriamente la eficacia de los servicios de emergencias sanitarias.​ El ejército israelí realizó incursiones en Beit Hanun y Bureij en lo que parecía indicar el inicio de su ofensiva terrestre.​ El 28 de octubre se hizo público un plan del ministerio de Inteligencia de Israel en el que proponía la expulsión de la población gazatí a la península del Sinaí.​ Ese mismo día, Yahya Sinwar propuso la liberación de todos los rehenes israelíes a cambio de la de todos los presos palestinos; Israel rechazó la propuesta.​ Al día siguiente, los ataques israelíes destruyeron las carreteras de acceso al hospital Al-Shifa y las inmediaciones del hospital al-Quds.

Del 30 de octubre al 5 de noviembre

 
Soldados israelíes caminan entre las ruinas de la Franja de Gaza el 31 de octubre de 2023.

Entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre, el ejército israelí mató a 195 personas e hirió a casi 800 en sendos bombardeos contra el campo de refugiados de Jabalia.​ Los ataques provocaron una crisis diplomática israelí con Bolivia, que rompió relaciones diplomáticas, y con Chile, Colombia y Jordania, que retiraron sus embajadores.​ El 2 de noviembre, un ministro israelí habló sobre la posible anexión de territorio gazatí al final de la guerra.​ Al día siguiente, Israel atacó un convoy de ambulancias frente al hospital Al-Shifa y mató al menos a quince personas.​ Ese mismo día, Israel devolvió a la Franja de Gaza a unos 3.200 trabajadores palestinos que habían sido detenidos dentro de Israel cuanto Hamás lanzó su ataque el 7 de octubre.​ También ese día, al menos diez trabajadores palestinos murieron por un ataque israelí en el cementerio de Beit Lahia.​ El 4 de noviembre, Israel atacó una escuela de UNRWA en el campamento de refugiados de Jabalia y mató a al menos 15 personas, la mayoría de ellos mujeres y niños.​ En otro bombardeo contra el Hospital Infantil Nasser, Israel mató a dos mujeres palestinas.​ El 5 de noviembre se repitieron ataques israelíes contra la zona del hospital al-Quds,​ y otro ministro israelí desveló que se barajaba la posibilidad de atacar Gaza con armas atómicas.​ La aviación israelí bombardeó el campo de refugiados de Maghazi y mató a 45 personas, la mayoría de las cuales eran, una vez más, mujeres y niños.

Del 6 al 12 de noviembre

Un nuevo ataque israelí contra el Hospital Infantil Nasser de Gaza causó al menos ocho muertos y decenas de heridos el 6 de noviembre.​ Al día siguiente, el ministerio del Interior gazatí anunció que todas las panaderías del norte habían quedado fuera de servicio, aumentando el riesgo de hambruna entre la población.​ El 11 de noviembre, el ejército Israel cerró el cerco sobre los cuatro grandes hospitales del norte de la Franja, lo que llevó a la condena de numerosas organizaciones, como el Consejo Noruego para los Refugiados o el Comité Internacional de la Cruz Roja.​ El 12 de noviembre, Israel bombardeó la sede del Programa de la ONU para el Desarrollo y causó una cifra significativa de muertos y heridos.​ Además, el asedio israelí y la falta de electricidad causó la muerte de dos neonatos y un enfermo en la unidad de cuidados intensivos del hospital Al-Shifa.

Del 13 al 19 de noviembre

El 13 de noviembre, la aviación israelí bombardeó la sede gazatí de la Media Luna Roja de Catar y causó dos muertos y varios heridos.​ Ese mismo día, el ejército israelí publicó un vídeo con el que decía demostrar que Hamás había mantenido a rehenes bajo el hospital Al Rantisi, si bien otros expertos dieron explicaciones alternativas.​ Un bombardeo israelí sobre el campo de refugiados de Jabalia destruyó docenas de viviendas y mató al menos a treinta personas.​ El 14 de noviembre, todos los hospitales del norte de la Franja habían dejado de estar operativos, salvo por el hospital Al-Shifa, el más grande de la región.​ En este, el personal hospitalario tuvo que cavar una fosa común para enterrar más de 170 cadáveres ante la imposibilidad de evacuarlos del complejo.​ Al día siguiente, más de cincuenta personas murieron en un bombardeo israelí contra una mezquita en el barrio capitalino de Sabra.​ El día 16, Israel emitió órdenes de evacuación a los habitantes de algunas zonas del sur de la Franja mientras los sistemas de telecomunicaciones e internet volvieron a verse interrumpidos.​ El 17 de noviembre, ante la presión estadounidense, Israel permitió la entrada de combustible en la Franja para mantener activos los sistemas de telecomunicaciones, las desaladoras de agua y los hospitales, entre otros.​ El 18 de noviembre, Israel bombardeó las escuelas al-Fakhoura y Tel al-Zaatar, gestionadas por UNRWA en el campamento de Jabalia, y mató a unas 200 personas en ellas.​ Otro bombardeo israelí sobre una vivienda del campamento mató a 32 personas de una misma familia, incluidos diecinueve niños.​ Los trabajadores sanitarios y los pacientes del hospital al-Shifa comenzaron su evacuación a pie hacia el sur de la Franja, y un convoy de Médicos Sin Fronteras fue atacado por el ejército israelí, que causó la muerte de dos de sus miembros.​ El 19 de noviembre, una delegación de la OMS llegó al hospital al-Shifa y lo describió como una «zona de muerte».

Del 20 de noviembre al 4 de diciembre

 
Rehén israelí liberada en el intercambio con presos palestinos del 25 de noviembre.

El 20 de noviembre, Israel bombardeó el Hospital Indonesio y mató a doce personas en el ataque.​ Al día siguiente, el ejército israelí rodeó el campamento de Jabalia, donde hubo enfrentamientos con milicianos palestinos.​ Un ataque israelí contra el hospital al-Awda causó la muerte a tres médicos.​ El 22 de noviembre se anunció un acuerdo de alto el fuego e intercambio de rehenes por prisioneros, así como la entrada a mayor escala de ayuda humanitaria a la Franja de Gaza. Israel continuó con sus bombardeos hasta la entrada en vigor del alto el fuego.​ Un ataque israelí contra una escuela de la ONU en Jabalia causó al menos 27 muertos y 93 heridos.​ En Rafah, la aviación israelí dejó al menos 14 muertos y 35 heridos, la mayoría mujeres y niños.​ El alto el fuego dio comienzo según lo establecido el 24 de noviembre a las 7:00h.​ En total, hasta el 30 de noviembre se liberaron 105 rehenes de Hamás (81 israelíes, 23 tailandeses y un filipino)​ a cambio de 240 presos palestinos (107 niños y 133 mujeres), de los que tres cuartas partes estaban en la cárcel sin condena.

Tras la reanudación de las hostilidades, la aviación israelí destruyó Hamad City, un proyecto financiado por Catar para dar vivienda a quienes la perdieron en el conflicto de 2014.​ Al menos 193 palestinos murieron y 650 resultaron heridos en los dos primeros días desde la ruptura del alto el fuego.

Del 4 al 10 de diciembre

El 4 de diciembre volvieron a verse interrumpidos los servicios de telecomunicaciones e internet en toda la Franja de Gaza.​ La aviación israelí mató a al menos 50 civiles en una escuela del barrio gazatí de Daraj.​ El ejército israelí llevó a cabo una incursión con tanques en Jan Yunis.​ Docenas de personas murieron en un bombardeo israelí sobre Deir al-Balah el 5 de diciembre.​ Al día siguiente, al menos veintidós personas de una misma familia murieron en otro bombardeo sobre el campamento de Jabalia.​ Ese día, las hostilidades se expandieron a ciudades como Bani Suheila o el distrito capitalino de Shujaiya.​ Las tropas israelíes tomaron el control de la carretera de Saladino y ordenaron a los habitantes de Jan Yunis que abandonasen la ciudad.​ El 7 de diciembre, al menos 350 palestinos murieron en ataques israelíes a lo largo y ancho de la Franja de Gaza.​ La aviación israelí también destruyó dos de las mezquitas más antiguas de la franja: la mezquita Otman Bin Qashqar y la Gran Mezquita de Gaza.​ La ayuda humanitaria se detuvo casi por completo por los combates.​ Esos días empezaron a aparecer imágenes de numerosos presos palestinos semidesnudos, maniatados y con los ojos vendados.​ El 9 de diciembre, al menos 133 palestinos y un rehén murieron en ataques israelíes.​ Israel también anunció la muerte de cinco de sus soldados.​ Para el final de la semana, los combates seguían alrededor de Jan Yunis, el campamento de Jabalia y el barrio de Shujaiya.​ El sistema sanitario de la Franja estaba, en palabras de la OMS, «de rodillas y derrumbándose».

Del 11 al 17 de diciembre

El 12 de diciembre, los combates se expandieron al sur de la Franja de Gaza, incluido Jan Yunis y Rafah.​ Al menos veinte personas murieron en sus propios hogares por un bombardeo israelí sobre Rafah.​ Ese día, Israel comenzó a bombear agua del mar en los túneles de la Franja.​ El duro clima invernal convirtió los campamentos improvisados en lodazales, aumentando el riesgo de contagio de enfermedades infecciosas.​ Al menos nueve soldados israelíes murieron ese mismo día en una emboscada de Hamás en el barrio de Shujaiya.​ El 13 de diciembre, se descubrieron los cuerpos de quince civiles palestinos en la escuela Shadia Abu Ghazala, incluidos mujeres, niños y bebés, baleados a quemarropa. Según los testigos presenciales las víctimas habían sido asesinadas a tiros a quemarropa por soldados israelíes.

El 14 de diciembre, los medios mostraron imágenes de palestinos asaltando los camiones de ayuda humanitaria para comerse lo que obtenían de ellos.​ El 15 de diciembre, el ejército israelí mató por error a tres rehenes israelíes que habían logrado escapar e iban semidesnudos y con una bandera blanca.​ Un dron israelí mató a un periodista de Al Jazeera que cubría la noticia de un bombardeo anterior.​ Ese día, se abrió el paso de Kerem Shalom a ayuda humanitaria.​ Ese fin de semana, los combates se centraron en diversas localidades del sur de la franja y en la capital.​ Los servicios de telecomunicaciones e internet llegaron a su tercer día consecutivo sin funcionar.​ La aviación israelí mató a al menos treinta y cinco personas en el campamento de Jabalia,​ a once en Rafah​ y a doce más en el campamento de Deir al-Balah.​ El ejército israelí destruyó ese domingo el hospital Kamal Adwan en el norte de la Franja.

Del 18 al 24 de diciembre

El 18 de diciembre, dos mujeres murieron asesinadas por un francotirador israelí en la parroquia de la Sagrada Familia de Gaza,​ mientras que el ejército israelí obligó a evacuar el hospital al-Ahli a todos los civiles refugiados en él.​ El hospital Nasser fue bombardeado dos veces en dos días por tropas israelíes,​ y el ministerio de Sanidad gazatí denunció que 93 de sus trabajadores habían sido apresados por Israel.​ Al menos 41 palestinos murieron el 19 de diciembre en diversos bombardeos israelíes sobre el campamento de Jabalia y sobre el sur de la Franja.​ Otros doce más murieron en Rafah al día siguiente,​ mientras que ACNUDH denunciaba la ejecución sumaria de once prisioneros palestinos en el barrio gazatí de Rimal.

El 21 de diciembre, excavadoras israelíes destruyeron un cementerio en el barrio de Al-Saha, en el este de Gaza.​ El lanzamiento de cohetes palestinos sobre ciudades israelíes continuó durante esta semana.​ Al menos 390 palestinos murieron en bombardeos israelíes entre el jueves 21 y el viernes 22.​ Además, la Unión Europea alertó de una hambruna «sin precedentes» en la Franja de Gaza.​ El 23 de diciembre, la aviación israelí mató a 76 personas de una misma familia en un bombardeo sobre la ciudad de Gaza,​ mientras que otras dieciocho, incluidos niños, murieron en otro bombardeo en el campamento de Nuseirat.​ Un bombardeo sobre una plaza de un barrio residencial del campo de refugiados de Maghazi causó 86 muertos.Unicef denunció que más de 10 000 niños palestinos menores de cinco años estaban en riesgo de morir por malnutrición.

Del 25 al 31 de diciembre

 
Palestinos transportan a varios heridos al hospital indonesio de Jabalia, al norte de la Franja de Gaza

El 25 de diciembre, el ministerio de Sanidad gazatí anunció que unos 250 palestinos habían muerto y otros 500 habían resultado heridos como consecuencia de los ataques israelíes de las 24 horas previas.​ Al día siguiente, la cifra fue de 241 y 382, respectivamente.​ El ejército israelí anunció el 27 de diciembre que ampliaría las operaciones terrestres a los campamentos de refugiados del centro de la Franja: Nuseirat, Maghazi y Bureij.​ El jueves 28 de diciembre, el ejército israelí mató a al menos cincuenta palestinos en diversos bombardeos sobre Beit Lahia, Jan Yunis y el campamento de Maghazi,​ a veinticinco en Deir al-Balah (incluidos cinco niños y siete mujeres)​ y a veinte más en Rafah.​ La cifra de soldados israelíes muertos durante la guerra superó los 500,​ y la de heridos se situó por encima de los 6000.​ La mezquita de Jaffa en Deir al-Balah fue destruida el 27 de diciembre de 2023.

El 29 de diciembre, el ministerio de Sanidad gazatí informó de que al menos 187 personas habían muerto por los bombardeos israelíes en las 24 horas previas.​ Israel propuso una tregua que implicaría la retirada parcial de sus tropas y la entrada masiva de ayuda humanitaria a cambio de un intercambio de rehenes, pero Hamás y la Yihad Islámica afirmaron que esto último solo tendría lugar una vez que se anunciase el cese definitivo de las hostilidades.​ Al día siguiente, un informe de The Wall Street Journal reveló que cerca del 70 % de las viviendas de la Franja de Gaza habían sido destruidas o dañadas como consecuencia de los bombardeos israelíes.OCHA afirmó que «bastante más de un millón» de palestinos se aglomeraban ya en la ciudad de Rafah.​ La OMS informó de cerca de 180 000 casos de enfermedades infecciosas respiratorias, 136 400 casos de diarrea y 42 700 de dermatitis entre los desplazados palestinos.​ El 31 de diciembre de 2023, la ONU denunció que el 90 % de los gazatíes (más de 1,8 millones de personas) pasaban frecuentemente más de un día sin comer absolutamente nada.​ Más de cien palestinos murieron como consecuencia de los bombardeos israelíes ese día.​ Israel anunció que retiraría cinco brigadas de la zona de combate y cambiaría el tipo de combates para adaptarlos a una guerra prolongada y de baja intensidad.

Del 1 al 7 de enero

 
Un tanque israelí Merkava Mk IV en una calle de Gaza el 4 de enero de 2024

La Nochevieja de 2023, Hamás lanzó una andanada de 27 cohetes contra ciudades del sur y el centro de Israel.​ El 1 de enero, el ministerio de Sanidad gazatí anunció que al menos 156 personas habían muerto y 246 habían resultado heridas en las últimas 24 horas.​ Ese mismo día las fuerzas israelíes se retiraron de algunos barrios del norte de Gaza, incluidos Sheikh Radwan, el distrito de al-Mina y partes de Tel al-Hawa.​ La policía militar israelí anunció la apertura de una investigación por la ejecución sumaria de un prisionero palestino a manos de un soldado que lo custodiaba.​ Al día siguiente, al menos quince personas murieron en el campamento de Maghazi y otras seis en el barrio Bir al-Naja de Jabaliya.​ El 3 de enero, un bombardeo israelí sobre a localidad de Deir al-Balah mató a varios miembros de la familia al-Durrah, incluidas mujeres y niños.​ Otro bombardeo, en este caso contra un hospital en Jan Yunis, mató a cinco personas, incluido un niño de 5 años.​ Ese mismo día, dos ministros israelíes de extrema derecha llamaron a «promover la emigración de los habitantes de Gaza» y a restablecer en la Franja asentamientos israelíes.​ El 4 de enero, al menos 125 palestinos murieron y otros 318 resultaron heridos por los bombardeos israelíes.​ Al menos catorce personas, la mayoría niños, murieron cuando la aviación israelí bombardeó una casa en la zona de al-Mawasi, el área de evacuación designada como «zona segura» por el ejército israelí.​ La ONU denunció que llevaba tres días sin poder suministrar ayuda humanitaria en el norte de la Franja de Gaza debido a la denegación de acceso, los retrasos y los propios combates.

El 5 de enero, el ministerio de Sanidad gazatí anunció que 162 palestinos habían muerto y otros 296 habían resultado heridos en las 24 horas previas.​ Ese mismo día la OMS confirmó que, desde el inicio de los combates, se habían producido cerca de 600 ataques israelíes contra hospitales y otras infraestructuras médicas en los territorios palestinos.​ El sábado, 6 de enero la cifra de muertos y heridos por los ataques israelíes ascendió a 122 y 256, respectivamente.Médicos Sin Fronteras informó de que la media de niños muertos superaba ampliamente los cien diarios.​ Un total de 113 palestinos murieron y otros 250 resultaron heridos por los bombardeos israelíes entre los mediodías del 6 y el 7 de enero.​ El 6 de enero de 2024, los habitantes del distrito de Tuffah tuvieron que volver a enterrar los cadáveres de su cementerio después de que el ejército israelí los exhumara y destrozara sus tumbas.

Por la tarde del día 7, un nuevo ataque israelí al norte de la Franja de Gaza destruyó la vivienda de la familia Abu Elba, matando a al menos setenta de sus miembros.​ Entre los muertos también figuraban dos periodistas, Hamza al-Dahdouh, de Al Jazeera e hijo de Wael al-Dahdouh, y Mustapha Thuria, de France Presse, que fueron atacados por la aviación israelí mientras viajaban en coche de Rafah a Jan Yunis.

Del 8 al 14 de enero

Del 8 al 14 de enero, al menos 966 palestinos murieron como consecuencia de los bombardeos israelíes, que también dejaron un mínimo de 1819 heridos.​ El 8 de enero, cuatro personas resultaron heridas, incluida una niña de cinco años en estado crítico, tras el bombardeo israelí de un refugio de Médicos Sin Fronteras en Jan Yunis.​ La OMS denunció que cerca de 600 pacientes y miembros del personal sanitario del hospital Al-Aqsa de Deir al-Balah se vieron obligados a abandonarlo.​ El martes 9, UNRWA denunció que los 5.625 camiones de ayuda humanitaria que habían entrado en la Franja de Gaza desde el inicio de la guerra suponían tan solo el 8 % de las necesidades de la población gazatí.​ Ese mismo día, nueve soldados israelíes murieron en diversos incidentes dentro de la Franja.​ El 10 de enero, al menos quince civiles, la mayoría de ellos niños, murieron en un bombardeo israelí sobre un apartamento al oeste de Rafah.​ Solo quince de los treinta y seis hospitales de la Franja de Gaza estaban parcialmente operativos.

El 11 de enero, la Media Luna Roja Palestina denunció que un misil lanzado por un dron israelí destruyó una de sus ambulancias y mató a cuatro médicos y dos pacientes que se encontraban en ella.​ Israel negó el ataque.​ Al menos veinte palestinos murieron en un ataque israelí contra un edificio de dos plantas en Deir al-Balah.​ El 12 de enero, OCHA denunció que las autoridades israelíes seguían negando sistemáticamente la entrada de ayuda humanitaria al norte de la Franja.​ El sábado 13 de enero, un ataque israelí en Daraj mató al menos a veinte personas, mientras que otro cerca de Rafah dejó al menos catorce muertos.Al Jazeera informó de que solo quedaban seis ambulancias operativas para toda la Franja de Gaza.​ El 14 de enero, los enfrentamientos se centraron en Jan Yunis y los campamentos de refugiados de Maghazi y Bureij.​ Las fuertes tormentas inundaron y destruyeron docenas de tiendas del campamento improvisado de al-Mawasi.

Del 15 al 21 de enero

El 15 al 21 de enero, el ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza informó de la muerte de al menos 1110 palestinos y de otros 2099 heridos por los ataques israelíes.​ Los servicios de telecomunicaciones e internet de la Franja de Gaza no funcionaron durante toda esta semana.​ El 15 de enero, Hamás anunció que dos rehenes israelíes habían muerto y otra se encontraba herida debido a los ataques de su aviación, un extremo que negó el ejército israelí.​El 16 de enero, Hamás lanzó una andanada de 50 cohetes contra el sur de Israel.​ Catar anunció un acuerdo que implicaría la entrada de más medicinas en la Franja de Gaza, tanto para la población civil como para los rehenes.​El 17 de enero, siete personas murieron en una incursión israelí en Jan Yunis.​Israel anunció la muerte de tres soldados en los combates de las 48 horas previas.​ Bajo presión de Estados Unidos, Israel continuó retirando miles de tropas de zonas del norte de Gaza. Militantes palestinos comenzaron a lanzar ataques con cohetes desde zonas donde las fuerzas de las FDI se habían retirado.

El 18 de enero, un bombardeo israelí en Rafah mató a al menos diecinueve palestinos, la mayoría de ellos mujeres y niños.​ Ese mismo día, las tropas israelíes demolieron la Universidad Al Israa de la ciudad de Gaza.​ El ejército israelí declaró que Hamás había conseguido reconstruir su capacidad de combate en las zonas ocupadas del norte de Gaza.​El viernes 19 de enero, un total de diez personas murieron en la zona de Jan Yunis en dos bombardeos israelíes.​ Otro ataque israelí sobre un bloque de apartamentos cercano al hospital al-Shifa de Gaza mató a quince personas.Unicef describió la Franja de Gaza como «el lugar más peligroso del mundo para ser niño».​ El 20 de enero, los combates seguían activos al norte de la Franja de Gaza,​ donde bombardeos israelíes sobre el campo de refugiados de Jabalia mataron a cuatro palestinos e hirieron a otros veintiuno.

Del 22 al 28 de enero

Según el ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza, en la semana comprendida entre el 22 y el 28 de enero, los diversos ataques israelíes causaron la muerte de al menos 1317 personas, a los que habría que sumar un mínimo de 2406 heridos.​El 22 de enero, los bombardeos israelíes causaron al menos cincuenta muertos en ataques contra cinco centros de acogida de desplazados en Gaza.​ Veintiún soldados israelíes murieron en un incidente en el que militantes palestinos dispararon un RPG-7 contra un tanque y contra varios edificios adyacentes que cayeron sobre ellos.​ El portavoz del ejército israelí explicó que los soldados estaban creando una zona de exclusión a lo largo de la frontera de la Franja de Gaza.​ El 23 de enero, UNRWA informó de que seis personas desplazadas habían muerto como consecuencia de un ataque contra un refugio de la ONU en Jan Yunis.​ El ejército israelí anunció que sus tropas había rodeado esta ciudad.​ El 24 de enero, la UNRWA denunció que un ataque de un tanque contra un centro de refugiados de la ONU en Jan Yunis había causado 13 muertos y 56 heridos, 21 de ellos de gravedad.​ Sendos vídeos publicados por ITV News y por Al Jazeera mostraban dos incidentes en los que civiles palestinos eran asesinados por francotiradores israelíes mientras portaban banderas blancas.

El 25 de enero, las autoridades gazatíes denunciaron que al menos veinte personas murieron y cerca de 150 resultaron heridas a causa de un ataque del ejército de Israel contra un grupo de personas que hacían cola para recibir ayuda humanitaria en la ciudad de Gaza.​ En la ciudad de Jan Yunis, al menos cincuenta personas murieron por los bombardeos israelíes.​ El hospital Nasser, el único disponible en esta ciudad sureña, anunció que se había quedado sin comida ni analgésicos.​ La ONU aseguró que más de la mitad de la población gazatí, calculada al principio de la guerra en 2,2 millones de personas, se hacinaba en la ciudad fronteriza de Rafah.​ El 26 de enero, Hamás publicó un video con tres rehenes israelíes (dos soldados y una civil) del que afirmó que se había grabado al principio de la semana.​El sábado 27 de enero, el hospital Nasser, el más grande de cuantos quedaban funcionando en la Franja de Gaza, dejó de estar en funcionamiento por las órdenes de evacuación impuestas por el ejército israelí.​ El 28 de enero, la Media Luna Roja Palestina informó de la cancelación de las operaciones de cirugía en el hospital al-Amal de Jan Yunis, al habérseles terminado las reservas de oxígeno.​ Un informe del Wall Street Journal que citaba fuentes israelíes y estadounidenses calculaba que el 80 % de los túneles de la Franja de Gaza estaban todavía intactos.

Del 29 de enero al 4 de febrero

En la semana del 29 de enero al 4 de febrero, el ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza informó de 943 muertos y 1543 heridos por ataques israelíes.​ El 28 de enero, un bombardeo israelí contra una vivienda del campamento de refugiados de Nuseirat dejó al menos veintitrés muertos, mientras que otro en el barrio de al-Zaytoun de la capital gazatí supuso la muerte de docenas de civiles, la mayoría mujeres y niños. Hamás lanzó unos quince cohetes contra la zona de Tel Aviv. OCHA denunció que Israel denegaba cada vez con mayor asiduidad el permiso para llevar ayuda humanitaria al norte de la Franja de Gaza.​ El 30 de enero, un bombardeo de la aviación israelí sobre una vivienda en el barrio de Sabra de la capital gazatí mató a al menos veinte civiles y dejó múltiples heridos. La aviación israelí destruyó la mezquita al-Farouq en el campamento de refugiados de Jan Yunis y una segunda mezquita y un cementerio islámico en Bani Suheila.​ El miércoles 31 de enero, Hind Rajab, una niña de 6 años habló por teléfono con la Media Luna Roja palestina y les comentó que se encontraba atrapada en un coche donde el resto de su familia había muerto por disparos de soldados israelíes. La Media Luna Roja envió una ambulancia con dos miembros, pero poco después perdió el contacto tanto con la ambulancia como con la niña.​ Cuatro soldados israelíes murieron en distintos combates con milicianos palestinos.​ El 1 de febrero, el foco de los enfrentamientos seguía en Jan Yunis, y en especial en los alrededores de los hospitales Nasser y al-Amal. El ministerio de Salud de la Franja de Gaza informó de que más de 30.000 desplazados en escuelas alrededor del hospital Nasser de Jan Yunis se habían quedado sin agua ni comida.​ El ministro de Defensa israelí, anunció que el ejército procedería a una ofensiva sobre Rafah, donde más de un millón de desplazados palestinos se hacinaban en aquel momento.

El 2 de febrero, nuevas imágenes vía satélite mostraban que las tropas israelíes continuaban con la demolición de viviendas gazatíes para crear una zona de exclusión de cerca de un kilómetro a lo largo de la frontera, que supondría unos de 60 km² de la superficie total de la Franja, que es de 360 km².​Unicef calculó que unos 17.000 niños gazatíes estaban solos o separados de sus familias.​ El sábado 3 de febrero, al menos doce personas murieron en un ataque sobre Rafah, mientras que en Deir al-Balah perecieron al menos cuatro personas y hubo de decenas de heridos. En Jan Yunis, testigos presenciales denunciaron que el ejército israelí había hecho estallar un distrito residencial completo.​ El 4 de febrero, los ataques fueron especialmente intensos en Rafah, donde al menos 92 palestinos murieron por los bombardeos israelíes de la noche previa.​ Otro ataque israelí en esta ciudad, en este caso contra una guardería, mató a al menos dos niños.​ En Deir al-Balah, la mezquita al-Shuhada y una serie de viviendas anexas fueron destruidas por otro bombardeo israelí, que también mató a docenas de personas que se refugiaban en ellas.

Del 5 al 11 de febrero

Entre el 5 y el 11 de febrero, al menos 834 palestinos murieron y otros 1154 resultaron heridos como consecuencia de los distintos ataques efectuados por el ejército israelí.​ El ejército israelí anunció la muerte de dos soldados esta semana.​ El 5 de febrero, los bombardeos israelíes mataron al menos a 128 personas en la atestada ciudad de Rafah.​ Algunos trabajadores de la administración gazatí, como policías o funcionarios, volvieron a trabajar en los barrios de Gaza que habían sido previamente abandonadas por el grueso del ejército israelí.​ El 6 de febrero, un bombardeo israelí mató a diez personas e hirió a otras diez en el campo de refugiados de Jabalia.​ Ese mismo día, Hamás realizó una propuesta de alto el fuego que implicaría tres fases de 45 días cada una, en las que se intercambiarían a los rehenes israelíes por presos palestinos, se retiraría el ejército israelí de la Franja, se iniciaría el proceso de reconstrucción y se intercambiarían los restos mortales de los combatientes de cada bando.​ El miércoles 7 de febrero, los camiones de ayuda humanitaria siguieron sin poder entrar en la Franja de Gaza debido a las protestas de manifestantes israelíes.​ Al día siguiente, el ejército israelí intensificó sus bombardeos contra la ciudad sureña de Rafah, donde mató al menos a once personas en dos edificios de viviendas y a catorce personas más de dos familias desplazadas, una de Jan Yunis y otra del norte de la Franja de Gaza. La Media Luna Roja palestina denunció que uno de sus enfermeros murió y otros dos resultaron heridos cuando soldados israelíes dispararon directamente contra ellos mientras trataban de evacuar heridos del hospital al-Ahli de Gaza.

El 9 de febrero, al menos ocho personas, tres de ellas niños, murieron por el ataque de la aviación israelí contra una casa de Rafah, y cuatro más murieron en una guardería de az-Zawayda.OCHA informó que cerca de un 10 % de los niños menores de cinco años sufrían ya malnutrición severa.​ El ejército israelí reconoció que la muerte de uno de los rehenes israelíes en la Franja de Gaza se debió probablemente a un bombardeo de su aviación.Al Jazeera informó de que los francotiradores israelíes habían matado a al menos veintiún civiles palestinos que trataban de llegar o salir del hospital Nasser de Jan Yunis.​ El 10 de febrero, al menos 28 personas murieron por los bombardeos israelíes en Rafah, incluidos al menos diez niños. UNRWA denunció que un cargamento con más de mil contenedores de comida se encontraba retenido ya varias semanas en el puerto israelí de Asdod.​ La Media Luna Roja palestina también confirmó la muerte de Hind Rajab, la niña de seis años que había llamado pidiendo ayuda el 31 de enero, así como de los dos enfermeros que fueron enviados a rescatarla con el visto bueno del ejército israelí, a quien acusó de haberlos matado deliberadamente.​ El 11 de febrero, las Brigadas de Ezzeldin Al Qassam informaron de que dos rehenes israelíes habían muerto y otros ocho habían resultado heridos de gravedad debido a los bombardeos israelíes contra Rafah.​ La Media Luna Roja palestina denunció que Israel llevaba una semana impidiendo la llegada de bombonas de oxígeno al hospital al-Amal de Jan Yunis, lo que había resultado ya en la muerte de tres pacientes.

Del 12 al 18 de febrero

El 12 de febrero, un mínimo de 154 palestinos murieron y otros 200 resultaron heridos por los bombardeos israelíes en la Franja de Gaza. Una operación especial israelí en Rafah se saldó con el rescate de dos rehenes y la muerte de 74 palestinos por los bombardeos usados como cobertura.​ Entre los muertos por estos bombardeos se encontraban, al menos, dos niñas de cinco años y un niño de un año.​ Estos bombardeos tuvieron como objetivo, entre otros lugares, dos mezquitas de la ciudad.​ Hamás anunció que tres de los ocho rehenes heridos el día anterior en un bombardeo israelí habían muerto.​ Israel anunció la muerte de dos soldados más en combates al sur de la Franja de Gaza.

El 13 de febrero, el ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza anunció la muerte de 133 personas por los ataques israelíes, a lo que habría que añadir 162 heridos. Al menos tres palestinos murieron y otros diez resultaron heridos por los disparos de francotiradores israelíes en el Complejo Médico Nasser de Jan Yunis.​ Al menos cinco personas murieron en los bombardeos del campamento de Nuseirat, y cuatro más en el barrio gazatí de Brasil.​ Una niña de diez años murió en el hospital Nasser de Jan Yunis debido a la falta de suministro eléctrico.​ El corresponsal de Al Jazeera Ismail Abu Omar y el camarógrafo Ahmad Matar resultaron gravemente heridos en un ataque israelí con drones al norte de Rafah, en el sur de Gaza. Fueron trasladados de urgencia al Hospital Europeo en Jan Yunis. Según Al Jazeera «fueron atacados directamente por un misil disparado desde un dron».​ De acuerdo con las investigaciones preliminares realizadas por Euro-Mediterranean Human Rights Monitor y los testimonios que ha recopilado, Hind Rajab de 6 años de edad, y sus familiares fueron asesinados premeditadamente por el ejército israelí, a plena luz del día.​ Diversas fuentes gazatíes aseguraron que Israel había ordenado la evacuación del hospital Nasser de Jan Yunis, aunque otras fuentes afirmaban que habían recibido confirmación de que médicos y pacientes no se verían obligados a evacuar.​ El ejército israelí anunció la muerte de otros tres soldados, uno de ellos con el grado de comandante, en combates en el sur de la Franja.

El 14 de febrero, la cifra de víctimas de los ataques israelíes ascendió a 103 muertos y 145 heridos. Los bombardeos fueron más intensos en el centro de Jan Yunis y en los barrios meridionales de la ciudad de Gaza. Miles de palestinos desplazados que se habían refugiado en el hospital Nasser de Jan Yunis comenzaron a evacuar este centro médico después de la orden israelí del día anterior.​ Un médico resultó herido cuando un dron israelí atacó los pisos superiores del hospital.​ La Organización Mundial de la Salud acusó a Israel de impedir el reparto de ayuda humanitaria en la Franja de Gaza y explicó que menos de la mitad de las solicitudes de permiso para distribuir ayuda eran aceptadas por el ejército israelí.​ El ministro israelí de Finanzas, Bezalel Smotrich, anunció que había ordenado paralizar los envíos de harina a la Franja de Gaza.

El 15 de febrero, el ejército israelí asaltó el hospital Nasser de Jan Yunis, el más grande de cuantos quedaban operativos en la Franja de Gaza. Médicos Sin Fronteras anunció que sus médicos se habían visto obligados a huir dejando atrás a los pacientes. Además, dijo que uno de sus médicos estaba en paradero desconocido y otros habían sido detenidos por fuerzas israelíes. Al menos un paciente murió y otros seis resultaron heridos por las tropas israelíes. Ese mismo día, UNRWA notificó que había 1,7 millones de personas alojadas en instalaciones de esta organización, en las que al menos 396 personas habían muerto y 1.381 habían resultado heridas; que 156 trabajadores de la organización habían muerto y 153 instalaciones habían resultado dañadas; que solo seis de los 23 centros de salud de UNRWA seguían operativos, y que más de 350.000 familias habían recibido harina de la organización.​ Un soldado israelí resultó muerto durante los combates al sur de la Franja de Gaza, según fuentes militares israelíes.

El viernes 16 de febrero, el ministerio gazatí de Sanidad anunció que 112 palestinos habían muerto y 157 estaban heridos por los ataques israelíes de las 24 horas previas. También anunciaron que cinco pacientes del hospital Nasser que estaban en cuidados intensivos habían muerto debido a que su suministro de oxígeno se había interrumpido con el asalto israelí. El director del hospital denunció que la electricidad había sido cortada, por los que los pacientes en diálisis o con dependencia de oxígeno estaban en riesgo de morir en las horas siguientes. Dos bombardeos israelíes contra Rafah mataron al menos a doce personas, incluidas nueve de la misma familia. El embajador palestino en el Reino Unido, Husam Zomlot, anunció que ocho de sus familiares, incluida una niña de siete años, habían muerto en un bombardeo israelí en Rafah. Action Aid denunció que la población gazatí estaba quedándose sin comida para animales con la que alimentarse. La Media Luna Roja Palestina anunció la liberación de dos de su médicos, que habían sido detenidos por las fuerzas israelíes en el asalto del hospital al-Amal de Jan Yunis, y recordó que doce médicos todavía se encontraban bajo arresto.​ Israel anunció la muerte de un soldado al sur de la Franja de Gaza.

El 17 de febrero, por primera vez desde que comenzase la guerra, el ministerio de Sanidad de la Franja de Gaza notificó menos de cien muertes en un día; en concreto, informó de 83 muertos y 125 heridos por los ataques israelíes. Hamás anunció que las bajas entre los rehenes israelíes habían aumentado. El hospital Nasser de Jan Yunis seguía controlado por el ejército israelí, que había bloqueado el acceso al mismo de un convoy con ayuda humanitaria cavando zanjas delante y detrás de los camiones.​ Al menos 120 pacientes y cinco equipos médicos estaban atrapados en el interior del hospital sin electricidad, comida ni agua. Milicianos de Hamás mataron a un palestino cuando dispararon contra un grupo que trataba de asaltar un camión con ayuda humanitaria en el paso de Rafah.

El 18 de febrero la cifra de muertos por ataques israelíes volvió a rebasar los cien; en concreto, las autoridades palestinas anunciaron que 127 personas habían muerto y 205 habían resultado heridas en las 24 horas previas, la mayoría de los cuales era mujeres y niños. La Organización Mundial de la Salud declaró que el hospital Nasser de Jan Yunis, el más importante de cuantos continuaban funcionando al comienzo de la semana, ya no estaba en funcionamiento.

Del 19 al 25 de febrero

El 19 de febrero, la Organización Mundial de la Salud advirtió que unos 200 pacientes seguían aún en el devastado hospital Nasser de Jan Yunis y que veinte de ellos necesitaban un traslado urgente a otro hospital.​ Israel anunció la muerte de un soldado en combates al sur de la Franja de Gaza.

Cisjordania

 
Sector de guerra de Cisjordania
     Enclaves palestinos      Asentamientos israelíes       Jerusalén Este
Video externo
  Vídeo donde se muestra la incursión de colonos en Cisjordania.
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Octubre

El 10 de octubre, la policía israelí mató a dos palestinos acusados de arrojarlos piedras en Jerusalén Este.​ Los enfrentamientos estallaron nuevamente en la frontera entre Israel y el Líbano después de que Hezbolá disparara un misil guiado antitanque contra un vehículo militar israelí en el área de Avivim, lo que provocó un ataque de helicóptero israelí en represalia.

El día 11 de octubre, numerosos colonos israelíes encapuchados y armados con ametralladoras, pistolas y cuchillos atacaron al menos dieciocho aldeas de Cisjordania asesinando a palestinos, incluido niños.​ En Cisjordania, colonos israelíes atacaron la aldea de Qusra y mataron a cuatro palestinos. Las FDI mataron a tiros a un joven de 16 años en Bani Naim, mientras que otra persona también fue asesinada a tiros por las FDI cerca de Belén.

El 12 de octubre, dos palestinos (un padre y su hijo) fueron asesinados por colonos israelíes cuando estos irrumpieron en una procesión fúnebre de tres palestinos que anteriormente habían muerto por ataques de colonos.

El día 16 de octubre, los colonos israelíes comenzaron a invadir las casas de los palestinos a los que amenazan con dispararles si no las abandonan. Civiles israelíes comenzaron a bloquear Susia con grandes piedras para evitar la salida y poder atacarlos.

El 17 de octubre, el Ministerio de Sanidad palestino informó de la muerte de dos jóvenes palestinos (de 17 y 19 años) tras ser tiroteados por el Ejército de Israel en una serie de enfrentamientos registrados en el marco de sendas operaciones militares en Yenín y en los alrededores de Nablus, en Cisjordania, además otras ocho personas resultaron heridas graves con lo que el número de fallecidos podría aumentar. En total desde el inicio de las hostilidades entre Hamás e Israel han muerto sesenta palestinos y más de 1250 han resultado heridos en enfrentamientos en la región contra militares de Israel.

El 18 de octubre, colonos israelíes respaldados por el ejército atacaron Wadi al-Joz, un barrio palestino de Jerusalén Este, deteniendo a activistas de izquierda, agrediendo a los habitantes y obligándolos a abandonar la zona. En Qusra los colonos asesinaron a tres personas mientras que el ejército mataba a un niño de trece años. En el funeral del niño, celebrado al día siguiente, los colonos abrieron fuego matando a su padre y un hermano. Un activista israelí denunció que los civiles israelíes estaban disfrazándose de soldados, asesinando palestinos y cortando las carreteras para evitar que puedan llevar consigo sus pertenencias.

Ese mismo día estallaron protestas por la Masacre del Hospital Bautista Al-Ahli, y se produjeron enfrentamientos en Ramala.​ En Yenín, una niña de 12 años fue asesinada a tiros por fuego cruzado, y otro joven resultó herido en Tubas. Un palestino murió en enfrentamientos con las fuerzas israelíes en Nabi Salih y otros treinta resultaron heridos en toda Cisjordania.

El 19 de octubre, más de sesenta supuestos miembros de Hamás fueron arrestados en una serie de redadas israelíes nocturnas realizadas en Cisjordania, entre los arrestados se encuentra el portavoz del movimiento en Cisjordania, Hassan Yousef.

El 22 de octubre, Israel bombardeó la mezquita de Al-Ansar en Yenín (Cisjordania), donde, según testigos presenciales, habrían matado a dos personas y herido a otras tres. Según el ejército israelí el ataque se produjo contra «operativos terroristas» que estaban utilizando la mezquita como centro de mando y estaban organizando un «ataque inminente» y habían estado involucrados en varios ataques en los últimos meses.

El día 28 continuaba la violencia de los colonos que se dedicaban a entrar en las casas de los palestinos, destrozar todo y pegarles palizas.​ Un palestino de 40 años fue asesinado por colonos mientras recogía oliva en una aldea cercana a Nablus; un soldado israelí de permiso estuvo implicado en el asesinato.

El 31 de octubre, el Alto Representante de la Unión Europea para Política Exterior, Josep Borrell, condenó los ataques de los colonos israelíes en Cisjordania. La Autoridad Nacional palestina denunció la muerte de más de cien palestinos a manos de las fuerzas de seguridad israelíes y en ataques por parte de colonos desde que se iniciaron las hostilidades el 7 de octubre.​ Ese mismo día el periódico británico The Guardian denunció que se estaba produciendo una «nueva Nakba» en muchas aldeas palestinas en Cisjordania que se están viendo obligadas a abandonar sus comunidades debido a la intensa violencia de los colonos.​ La Embajadora de los Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Linda Thomas-Greenfield, afirmó que Estados Unidos estaba «profundamente preocupado» y condenó las matanzas de palestinos en Cisjordania.

Noviembre

El 1 de noviembre, el activista palestino Issa Amro afirmó que la situación en Cisjordania se había vuelto «muy difícil», y señaló: «Todos los puestos de control están cerrados. Los colonos y soldados israelíes están actuando violentamente con los palestinos».​ La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios advirtió que la violencia de los colonos israelíes contra los palestinos estaba aumentando.

El 6 de noviembre, las FDI arrestaron a la activista palestina Ahed Tamimi en la aldea de Nabi Salih, cerca de Ramala, por «incitar al terrorismo». Su madre llegó a negar tales acusaciones y dijo que se basaban en una publicación falsa de Instagram.​ Su arresto se produjo en el curso de otra noche de redadas nocturnas y combates abiertos entre el ejército y combatientes palestinos armados.​ El mismo día, el ministro de Finanzas de Israel, el ultraderechista Bezalel Smotrich, instó a crear «zonas tapón» alrededor de «comunidad judías y carreteras de acceso para evitar la entrada de árabes, incluso para la recolección de aceitunas», según su opinión estas medidas son «necesarias para evitar ataques terroristas contra colonos y dar una sensación de seguridad real ante la creciente tensión» que se vive en la zona. Por su parte, el Ministerio de Exteriores palestino ha condenado esta medida, que ha calificado de «colonial» y propia de miembros del Gobierno «fascista» de Netanyahu y ha asegurado que lo que realmente pretende es «robar más tierras de la población palestina y anexionarla a las colonias. Buscan expandir los asentamientos en la tierra del Estado de Palestina de forma declarada y como parte de una anexión gradual mediante la fuerza».

El 19 de noviembre, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, condenó la «inaceptable violencia» por parte de los colonos israelíes en Cisjordania e instó a «romper el ciclo de violencia» durante un encuentro con el rey Abdalá II de Jordania.

En la noche del 25 de noviembre, ocho palestinos murieron en diversos ataques del ejército israelí en localidades cisjordanas, incluidos cinco en Yenín y un adolescente en Al Bireh. A fecha del 26 de noviembre, unos 2000 palestinos habían sido detenidos en Cisjordania y más de 200 habían muerto a manos de soldados y colonos israelíes.​ El 28 de noviembre, colonos judíos armados asaltaron los hogares de varias familias palestinas de la aldea de Muarrajat, en el valle del Jordán.

El 29 de noviembre, el Ministerio de Salud de Palestina informó que el ejército israelí atacó el campo de refugiados de Yenín, en el norte de Cisjordania, causando una destrucción generalizada y matando a cuatro palestinos, incluidos dos niños de 8 y 15 años. Según informó la agencia de noticias WAFA, el ejército israelí obligó a los residentes del barrio de Ad-Damj a abandonar sus hogares a punta de pistola y destruyó calles del barrio.​ Médicos Sin Fronteras denunció que el ejército israelí bloqueó el hospital principal de la ciudad de Yenín y no permitió el acceso de heridos durante toda la incursión.​ Según el ejército israelí, en la incursión en Yenín habían matado a dos supuestos militantes.

El 30 de noviembre, un ataque de Hamás contra civiles que se encontraban en una parada de autobús en Jerusalén Oeste dejó un saldo de cuatro israelíes muertos y seis heridos, además de los dos atacantes, abatidos por dos soldados fuera de servicio y un civil armado.​ Uno de los israelíes fallecidos fue el propio civil armado, que fue abatido por los soldados en la confusión del momento.​ Su familia denunció que los soldados lo habían «ejecutado» después de que se hubiese arrodillado, arrojado su arma a un lado, alzado las manos e implorado que no le disparasen.​ Israel anunció inmediatamente que realizaría numerosas detenciones entre los familiares de los atacantes y que demolería sus viviendas.

Diciembre

El 3 de diciembre, un grupo de colonos israelíes atacaron dos localidades palestinas en Cisjordania, en las que mataron a un hombre de 38 años de un disparo en el pecho y dañaron diversas propiedades. Cuando los soldados israelíes llegaron a la escena de los ataques, usaron fuego real para separar a colonos y palestinos, hiriendo a uno de los primeros y cuatro de los segundos. Desde el inicio de la guerra y hasta el 3 de diciembre, los colonos habían causado al menos 225 incidentes en 93 comunidades palestinas, en los que al menos diez palestinos han sido asesinados.

La noche del 3 al 4 de diciembre, Israel detuvo a al menos 60 palestinos en diferentes asaltos en las ciudades de Kalkilia, Jericó, Yenín y Tulkarem.​ Al día siguiente, una escuela y unas diez casas de la localidad palestina de Khirbet Zanuta, en las colinas del sur de Hebrón, fueron quemadas por colonos israelíes, que dibujaron estrellas de David en las paredes de las casas.​ El comisario Europeo de Gestión de Crisis, Janez Lenarcic, denunció en su cuenta oficial de la red social X, la «intolerable» destrucción de la escuela que había sido construida con fondos europeos en el marco del apoyo humanitario a los palestinos en riesgo de traslado forzoso en Cisjordania «Esta destrucción es intolerable y constituye una violación del Derecho Internacional Humanitario», también añadió que «La situación en Cisjordania es dramática», puesto que «el impacto de esta última escalada en servicios críticos, como la sanidad y la educación, agravado por la grave situación económica, es catastrófico».

El 7 de diciembre, se organizó una marcha de la ultraderecha israelí a través del barrio musulmán de Jerusalén a la que acudieron más de cien manifestantes. Sin embargo, poco después de arrancar su marcha, la policía intervino para disolverla debido a los cantos racistas y ofensivos y a carteles que decían «exigimos venganza» o «un buldócer en la Explanada de las Mezquitas es la verdadera victoria».

El 8 de diciembre, el ejército israelí realizó una incursión en el campamento de refugiados palestinos de Far'a, cerca de Nablus, en la que mató a seis de los habitantes del campamento.​ Al menos dos de esas muertes fueron grabadas por una cámara de seguridad y denunciadas por la ONG israelí B'Tselem como ejecuciones sumarias; el ejército israelí afirmó que abriría una investigación al respecto.​ El 9 de diciembre, un chico palestino de 17 años murió de un disparo en la espalda realizado por tropas israelíes durante una incursión en Azzun, en la gobernación de Kalkilia.​ Por su parte, el ministerio de Asuntos Exteriores palestino denunció que más de 130 familias palestinas de origen beduino han sido expulsadas a la fuerza de sus hogares por colonos extremistas judíos.

Una incursión israelí en Yenín dio comienzo el martes 12 de diciembre y dejó un saldo de al menos once palestinos muertos.​ Durante esta incursión, un grupo de soldados asaltaron una mezquita y utilizaron sus altavoces para cantar canciones judías, por lo que fueron reprendidos.​ El 15 de diciembre, Médicos Sin Fronteras denunció un «chocante incremento de los ataques israelíes contra civiles en Yenín».​ Un joven refugiado de 16 años del campamento de Deir Ammar murió abatido por soldados israelíes el 16 de diciembre, en el curso de una incursión en la que dos palestinos más resultaron heridos de gravedad.​ Al día siguiente, cinco palestinos más murieron por ataques israelíes en el campamento de Nur Shams, cerca de Tulkarem, mientras que otro más murió de un disparo en el estómago en las proximidades de Beit Ommar.

El 18 de diciembre, las tropas israelíes mataron a cuatro palestinos más en una nueva incursión en el campamento de Far'a.​ El 22 de diciembre, colonos israelíes protegidos por el ejército arrasaron más de tres hectáreas de olivos centenarios en la localidad de Qusra, cerca de Nablus.​ Un informe interno del ejército israelí reflejó un auge del 54 % en los crímenes cometidos por colonos judíos en Cisjordania, incluidos 136 «enfrentamientos violentos o lanzamientos de piedras», 35 «crímenes agriculturales», 21 ataques directos contra palestinos o sus propiedades y nueve ataques contra las propias fuerzas de seguridad israelíes.

El 25 de diciembre, una incursión israelí en Yenín produjo intensos combates.​ Al día siguiente, el ejército israelí mató durante una incursión a dos palestinos (uno de ellos menor de edad) e hirió a otros dos en el campamento de refugiados de Fawwar.​ El 27 de diciembre, un dron israelí mató a seis jóvenes palestinos de entre 17 y 23 años que estaban jugando con sus móviles en un solar del campamento de refugiados de Nur Shams, cerca de Tulkarem, donde el ejército israelí también arrestó a tres personas.​ Las incursiones israelíes en ciudades palestinas dejaron dos muertos en la noche del 28 de diciembre en Ramala y la zona de Belén.​ Ese mismo día, un joven palestino de 24 años fue abatido después de apuñalar a un guardia de seguridad y a un policía de fronteras israelíes en el asentamiento de Har Homa, en Jerusalén Este.​ Al día siguiente, un joven palestino de la localidad de Barta'a murió tiroteado por soldados israelíes cuando trataba de llegar a su fábrica de aluminio,​ mientras que cinco soldados israelíes resultaron heridos tras ser atropellados al norte del asentamiento de Otniel; el conductor palestino fue abatido poco después.

Enero

La noche del 1 de enero de 2024, cuatro palestinos murieron en un ataque israelí en la localidad de Azzun y otro más lo hizo en la cercana Kalkilia.​ El 4 de enero, al menos 120 palestinos fueron detenidos por las fuerzas israelíes en el campamento de Nur Shams, cerca de Tulkarem.​ La ONG israelí Paz Ahora denunció que los colonos israelíes habían establecido nueve asentamientos ilegales más aprovechando que el foco de los medios de comunicación se encontraba en la Franja de Gaza, lo que consistía la cifra más alta de la historia en un periodo de tan solo tres meses.​ El 5 de enero, tropas israelíes asesinaron a un joven palestino de 17 años e hirieron a otro en la localidad de Beit Rima. Pese a que las autoridades israelíes afirmaron que la víctima iba a arrojar un cóctel molotov, las imágenes de las cámaras de seguridad demostraron que el joven fue abatido por un francotirador israelí cuando conversaba con otros jóvenes en la calle, y que no portaba arma alguna en el momento de los disparos.

El 7 de enero, en el curso de una incursión en Yenín, una policía de fronteras israelí murió y otros tres resultaron heridos por la explosión de un artefacto explosivo improvisado colocado en una de las calles de la ciudad.​ Poco después, un helicóptero israelí lanzó un misil contra un grupo de palestinos y mató a seis de ellos, cuatro de los cuales eran hermanos.​ El ejército israelí declaró que los palestinos asesinados eran milicianos que les atacaron con cócteles molotov, mientras que testigos presenciales denunciaron que el ataque israelí llegó cuando su ejército ya se retiraba de la ciudad y que los jóvenes simplemente se habían reunido para observar los acontecimientos.​ En un incidente separado, un palestino del barrio jerosolimitano de Beit Hanina murió acribillado cuando su vehículo, con matrícula israelí, pasaba cerca del asentamiento israelí de Ateret, al norte de Ramala; la copiloto resultó gravemente herida y fue llevada al hospital más cercano por médicos palestinos.​ En un cruce cerca del asentamiento de Guiv'at Ze'ev, la policía israelí mató a tiros a un hombre y una mujer en su vehículo, del que dijo que iba a embestir a los policías. En el mismo incidente, también mató a una niña palestina de cuatro años que no se encontraba en el vehículo.

El 8 de enero, tres palestinos murieron por disparos de fuerzas israelíes en la ciudad de Tulkarem.​ El 12 de ese mismo mes, el ejército israelí mató a otros tres adolescentes palestinos de entre 16 y 19 años cuando intentaban entrar en el asentamiento de Adora, a unos 20 kilómetros de Hebrón.​ Ese mismo día, en la localidad de Zeita, al norte de Tulkarem, soldados israelíes mataron de una paliza a un hombre palestino.​ El 14 de enero, el ejército israelí detuvo a dos hermanas de Saleh al-Arouri acusadas de incitación al terrorismo.​ Dos palestinos dispararon a tropas israelíes cerca del asentamiento de Metzad y fueron abatidos en el fuego cruzado.

El 15 de enero, tropas israelíes asaltaron la universidad An-Najah de Nablus y detuvieron a un número indeterminado de alumnos.​ Ese mismo día, dos palestinos de la ciudad cisjordana de Hebrón llevaron a cabo un ataque en la localidad israelí de Ra'anana en el que mataron a una anciana de 76 años e hirieron a otras diecisiete personas.​ Otro palestino más fue abatido por tropas israelíes mientras trataba de levantar una barrera en la localidad de Beit Jala.​ Un tendero palestino denunció que soldados israelíes lo habían usado como escudo humano para protegerse durante una incursión en la localidad de Dura, cerca de Hebrón, en el que murieron dos palestinos.​ En una entrevista con Reuters, el dueño de la tienda afirmó: «Él (el primer soldado) me dijo que me usaría como escudo humano, que los jóvenes no deberían arrojar piedras».

El 17 de enero, tres palestinos murieron en el campamento de Balata, en la ciudad de Nablus, y cinco más en el campamento de Tulkarem, dos de ellos menores de edad, como resultado de sendos ataques de drones israelíes.​ El primero de estos ataques sucedió mientras las víctimas viajaban en su coche, y testigos presenciales denunciaron que las tropas israelíes impidieron el acceso de médicos palestinos al lugar de los hechos.

El 19 de enero, un adolescente de 17 años, con nacionalidad estadounidense, murió por disparos del Ejército de Israel en la localidad de Al Mazraa al Sharqiya, al este de Ramala. El menor fue alcanzado en la cabeza y poco después falleció.​El 27 de enero, un palestino murió en un intercambio de disparos con fuerzas israelíes en la ciudad de Yenín.​ El 29 de enero, el ejército israelí mató a cinco palestinos en diversos incidentes en Cisjordania, incluidos un joven de 18 años en Silwad, al este de Ramala, otro de la misma edad en Dura, al sur de Hebrón, y un adolescente de 16 años en Tuqu, al sureste de Belén.

El 30 de enero, unos diez miembros del ejército israelí disfrazados de médicos y enfermeras mataron a tres palestinos dentro del hospital Ibn Sina de Yenín.​El ejército israelí informó de que eran miembros de Hamás, la Yihad Islámica palestina y las Brigadas de Yenín.​El director del hospital explicó que «ejecutaron a los tres hombres mientras dormían en su habitación. Los ejecutaron a sangre fría disparándoles balas directamente a la cabeza dentro de la habitación en la que estaban siendo tratados». Uno de los tres palestinos asesinados iba en silla de ruedas al haber quedado paralizado por heridas de metralla en un enfrentamiento previo con fuerzas israelíes.​ Un grupo de expertos de la ONU aseguró días después que «matar a un paciente herido e indefenso que está siendo tratado en un hospital es un crimen de guerra».​ A esto se le añadiría un segundo crimen de guerra, el de perfidia, pues al disfrazarse de médicos pasaron a «utilizar el engaño y traicionar la buena fe para obtener ventaja sobre el enemigo».​ Ese mismo día, durante el transcurso de incursiones en los campamentos de Nur Shams y Tulkarem, las fuerzas israelíes arrasaron carreteras y líneas de agua corriente, electricidad y telecomunicaciones.

Febrero

El 5 de febrero, un adolescente de 14 años murió por disparos de las tropas israelíes en la localidad palestina de al Azariyeh, en Jerusalén Este; los soldados alegaron que el chico, originario del barrio jerosolimitano de Jabel Mukaber, había intentado apuñalarles.​ El 8 de febrero, un palestino disparó contra un puesto de control israelí cerca de la localidad cisjordana de Dayr Sharaf y fue abatido por los soldados.​ El 12 de febrero, otro palestino fue abatido por tropas israelíes en Husan; los soldados dijeron que había intentado apuñalarlos.​ El 13 de febrero, un grupo de colonos provenientes del asentamiento de Yitzhar descendieron sobre la localidad cisjordana de Asira al-Qibliya y dispararon contra dos palestinos, a un hombre de 20 años en el estómago y un adolescente de 16 años en la mano. También quemaron vehículos y una casa.

El 19 de febrero, durante una incursión en el campamento de refugiados de Tulkarem, el ejército israelí mató a dos palestinos; un policía de fronteras israelí resultó herido grave.

Como consecuencia de la creciente violencia en Cisjordania por parte de colonos israelíes, Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea anunciaron la prohibición de entrada de colonos violentos.​ Además, Estados Unidos anunció sanciones contra cuatro colonos israelíes violentos,​ Reino Unido contra otros cuatro y Francia contra 28 más.

Líbano

 
Sector de guerra del norte de Israel     Israel     Altos del Golan     Presencia de Hezbolá en el Líbano     Siria                     Áreas evacuadas por Israel

Octubre

En la mañana del 8 de octubre, Hezbolá disparó varios cohetes y proyectiles contra la región de Granjas de Shebaa; en respuesta, las FDI dispararon proyectiles de artillería y un avión no tripulado hacia el sur del Líbano.​ Según los informes, dos niños libaneses resultaron heridos por vidrios rotos.

El 9 de octubre, las FDI afirmaron haber matado a varios infiltrados del Líbano y haber disparado artillería a través de la frontera. Hezbolá negó su participación en el incidente.​ Más tarde, la milicia de la Yihad Islámica Palestina se atribuyó la responsabilidad de la infiltración armada.

Las FDI afirmaron haber matado a varios infiltrados del Líbano y haber disparado artillería a través de la frontera. Hezbolá negó su participación en el incidente.  La milicia de la Yihad Islámica Palestina se atribuyó posteriormente la responsabilidad de la infiltración armada.​ Más tarde ese mismo día, los combates comenzaron de nuevo entre Hezbolá y las tropas israelíes, resultando en la muerte de tres hombres armados de Hezbolá.​ Tres soldados de las FDI, incluido un oficial de alto rango, murieron, mientras que el Comando del Frente Interno de las FDI ordenó a los residentes de 28 ciudades del norte de Israel que buscaran refugio en refugios antiaéreos.​ También se informó de bombardeos de artillería por parte de militantes con base en Siria.

El 11 de octubre, los enfrentamientos estallaron entre Hezbolá y las FDI a lo largo de la frontera entre Israel y el Líbano nuevamente, y las FDI ordenaron a los residentes en el norte de Israel que buscaran refugio luego de informes de drones lanzados desde el sur del Líbano.​ Se lanzó un misil Patriot para interceptar un proyectil sospechoso, después de lo cual las FDI descubrieron que el objeto en cuestión no era un dron.​ Las sirenas de advertencia se activaron en todo el norte de Israel después de que surgieran informes de que hasta veinte infiltrados en parapentes habían ingresado a territorio israelí desde el Líbano antes de que las FDI desestimaran el informe como una falsa alarma.​ Un soldado de las FDI murió y otro resultó herido en un ataque con misiles antitanque de Hezbolá.

El 13 de octubre, el jefe adjunto de Hezbolá, el jeque Naim Qassem, dijo que «cuando llegue el momento de cualquier acción, la llevaremos a cabo», afirmando que Hezbolá estaba listo y «contribuiría a los enfrentamientos contra Israel de acuerdo con su propio plan».​ Las FDI dispararon varios proyectiles de artillería hacia el sur del Líbano después de una explosión que causó daños menores a una sección del muro fronterizo entre Israel y el Líbano cerca del kibutz de Hanita.​ Un corresponsal libanés de Reuters murió y al menos otros cuatro periodistas resultaron heridos.

El 16 de octubre, las Fuerzas israelíes lanzaron un misil contra el Cuartel general de las Fuerzas de Paz de la ONU en el Líbano comandado por el ejército español sin causar ninguna baja.​ Un día después, la embajada de Israel en España instó al Gobierno a coartar a uno de sus ministros por tachar de genocidio la política israelí.​ También, el 16 de octubre, según un comunicado de Hezbolá, sus combatientes habrían dejado fuera de combate un tanque israelí Merkava IV, con un impacto directo de un misil antitanque en el sitio fronterizo de Dhahira en la frontera entre Israel y el Líbano.

El 17 de octubre, las FDI dijeron que habían matado a cuatro posibles infiltrados a lo largo de la frontera libanesa. Los medios estatales libaneses informaron que la aldea de Dhayra y otras áreas a lo largo de la sección occidental de la frontera fueron objeto de bombardeos «continuos» durante la noche.

Arabia Saudí, Alemania, Reino Unido y Estados Unidos pidieron a sus ciudadanos que abandonaran inmediatamente el Líbano debido a la situación de extrema tensión provocada por la escalada de ataques contra Israel en la frontera.

El 31 de octubre, Amnistía Internacional confirmó el uso de fósforo blanco por parte de Israel contra civiles en el sur del Líbano, según el comunicado de la organización «el Ejército israelí lanzó proyectiles de artillería que contenían fósforo blanco —un arma incendiaria— en operaciones militares a lo largo de la frontera sur de Líbano entre el 10 y el 16 de octubre de 2023» lo supone una violación del derecho internacional humanitario.

Noviembre

El 2 de noviembre, Hezbolá afirmó que habían atacado simultáneamente diecinueve «posiciones militares sionistas» a lo largo de la frontera. Otro bombardeo de cohetes hirió a dos personas en la ciudad israelí de Kiryat Shemona, cerca de la frontera libanesa. La sección libanesa de Hamás dijo que disparó una docena de cohetes contra la ciudad «en respuesta a las masacres de la ocupación (israelí) contra nuestro pueblo en Gaza». Según el ejército israelí habían atacado objetivos de Hezbolá con un «amplio asalto», en el que habían participado «aviones de combate y helicópteros» en represalia por el ataque.

El 5 de noviembre, una bomba israelí impactó en un coche que viajaba entre dos localidades del sur del Líbano, matando a tres niñas de entre 10 y 14 años y a su abuela. En represalia Hezbolá lanzó un ataque con cohetes que mató a un israelí.

El 12 de noviembre, Hezbolá lanzó una serie de ataques contra varios objetivos israelíes en el norte de Haifa y las ciudades fronterizas israelíes de Na'ura y Shlomi desde el sur del Líbano. En los que resultaron heridos al menos diecisiete personas (siete soldados y diez civiles). El incidente más grave tuvo lugar en la comunidad rural de Dovev, donde Hezbolá disparó misiles antitanques hiriendo gravemente a trabajadores que estaban reparando unas líneas eléctricas dañadas en un ataque anterior. Posteriormente, Hezbolá anunció ataques contra reuniones de tropas y cuarteles militares israelíes en las zonas fronterizas de Birket Riche y Zareit, mientras los enfrentamientos en la zona continúan intensificándose.

El 23 de noviembre, Hezbolá disparó cerca de 50 proyectiles contra Israel desde el sur de Líbano, en lo que constituye su mayor ataque desde el estallido del conflicto. Según el grupo armado el ataque tenía como objetivo una base israelí en los alrededores de la ciudad de Safed contra «soldados de infantería del enemigo israelí» en la base de Al Dhahira y que se habían «usado armas apropiadas y ha habido impactos directos». El gobierno israelí ha reconocido el ataque y ha confirmado ataques con artillería contra «las fuentes de los disparos».

Diciembre

El 6 de diciembre, un bombardeo israelí mató a un soldado del ejército del Líbano e hirió a otros tres en la localidad libanesa de Adaysseh, tras lo que el propio ejército israelí hizo pública una nota de prensa en la que «lamentaba el incidente» y aclaraba que el ejército libanés no era el blanco de ese ataque.​ Al día siguiente, el 7 de diciembre, un hombre israelí de 60 años murió como consecuencia del impacto de un misil antitanque de Hezbolá en el vehículo en el que viajaba. Israel bombardeó el lugar desde el que provino el ataque con helicópteros, tanques y artillería.​ A fecha de 8 de diciembre, más de 110 personas habían muerto del lado libanés como consecuencia de ataques israelíes, 79 de ellas miembros de Hezbolá, pero también más de una docena de civiles. Del lado israelí habían muerto seis soldados y cuatro civiles.

El 10 de diciembre, seis soldados israelíes resultaron heridos de diversa consideración tras un ataque con un dron de Hezbolá.​ En los ataques de represalia del día siguiente, un obús israelí mató al alcalde de la localidad libanesa de Taybeh y a uno de sus familiares.

Un dron con carga explosiva lanzado por Hezbolá mató a un soldado israelí e hirió a dos más el 16 de diciembre. Israel respondió bombardeando con artillería diversas posiciones de Hezbolá en el Líbano.​ El 21 de diciembre, dos personas resultaron heridas en Israel tras un ataque con misiles por parte de Hezbolá.​ Al día siguiente, un soldado israelí murió y otro resultó herido de gravedad como resultado de una andanada de unos 20 misiles lanzada por Hezbolá.

El 26 de diciembre, otros nueve soldados y un civil resultaron heridos en otro ataque con misiles de Hezbolá, en este caso contra una iglesia de la localidad israelí de Iqrit.​ El 27 de diciembre, un bombardeo israelí en la aldea libanesa de Bint Jbeil mató a tres personas: un combatiente de Hezbolá, su hermano y su cuñada.​ Como represalia, Hezbolá lanzó 34 misiles contra la localidad israelí de Kiryat Shemona, que había sido evacuada en gran parte al comienzo de la guerra, y otros 18 a la ciudad costera de Rosh Hanikra.​ A su vez, el ejército israelí respondió con bombardeos masivos en el sur del Líbano.

Un ataque israelí contra la localidad libanesa de Kfar Kila mató a cuatro milicianos de Hezbolá el 1 de enero de 2024.​ Al día siguiente, Israel asesinó al número dos de Hamás en el extranjero, Saleh al-Arouri, en un ataque aéreo contra una oficina del movimiento islamista palestino en una zona residencial en el sur de Beirut, donde también fallecieron otras cinco personas. Tanto Hamás como Hezbolá han condenado el ataque y han prometido que habrá represalias.​ Aunque Israel no confirmó ni negó la autoría del ataque, fuentes tanto israelíes​ como estadounidenses​ apuntaron al ejército israelí como responsable del mismo. El 5 de diciembre, Líbano presentó una demanda formal ante Naciones Unidas, por el ataque y pidió que la ONU que condene el ataque, presione a Israel para que ponga fin a este tipo de acciones y adopte «acciones decisivas» para impedir «nuevas agresiones».​ Al día siguiente, Hezbolá lanzó un ataque con más de 60 cohetes contra la base militar israelí de Merón, situada en la Alta Galilea, «como parte de la respuesta inicial al asesinato del dirigente de Hamás, Salé Al Aruri, y sus camaradas». Según Hamás en el ataque se habrían producido «impactos directos en la base y heridos confirmados».

Enero

El lunes 8 de enero, un ataque aéreo israelí en el sur de Líbano mató a Wissam Hassan al-Tawil, comandante de la fuerza de élite Redwan, del grupo Hezbolá.​ Hezbolá respondió con un ataque con drones contra una base militar israelí en la ciudad de Safed.​ El 11 de enero, un bombardeo israelí mató a dos médicos y destruyó una ambulancia en la ciudad libanesa de Hanin.

El domingo 14 de enero, el ejército israelí anunció que había matado a tres miembros de Hezbolá que se habían infiltrado en las granjas de Shebaa; cinco soldados israelíes resultaron heridos leves y moderados.​ Poco después, dos civiles murieron en el norte de Israel después de que un misil antitanque disparado desde el Líbano alcanzara su casa en una ciudad cerca de la frontera con el Líbano.

El 17 de enero, Hamás lanzó cohetes contra Israel desde el Líbano, e Israel respondió con una serie de ataques que causaron la muerte a un miliciano de Hamás.​ El 20 de enero, otros dos miembros de Hamás murieron en un ataque israelí contra el vehículo en el que viajaban.​Dos miembros de Hezbolá murieron por el ataque de un dron israelí al día siguiente.​ El 27 de enero, Hezbolá informó de la muerte de cuatro de sus milicianos como resultado de dos ataques distintos por parte de Israel.​ El 31 de enero, un ataque israelí en la localidad libanesa de Blida dejó una persona muerta y una ambulancia destruida.

Febrero

Días después, el 7 de febrero, un nuevo ataque israelí mató a un civil e hirió a otros dos en la localidad libanesa de Khiam.​ En respuesta a este ataque, Hezbolá lanzó treinta cohetes contra diversas ubicaciones de la alta Galilea israelí.​ Poco después, el lanzamiento de un misil antitanque hirió de gravedad a un oficial del ejército israelí y de carácter leve a dos soldados en la zona de Kiryat Shemona.​ Por su parte, Israel respondió con un ataque contra un coche en Nabatieh en el que viajaba un alto cargo de Hezbolá, matando a tres milicianos e hiriendo al dirigente.​ La cadena de ataques y represalias continuó el 13 de febrero, cuando Hezbolá disparó un cohete contra Kiryat Shemona e hirió de gravedad a una mujer de 47 años y a su hijo de 15.​ Un nuevo ataque de Hezbolá, en este caso contra una base militar cerca de Safed, mató a un soldado israelí e hirió a otros ocho el 14 de febrero.​ Israel respondió con una cadena de ataques en el sur del Líbano que dejó cuatro muertos, incluidos dos niños y su madre.​ Los ataques siguieron durante los días siguientes; el 15 de febrero, un comandante de Hezbolá y su segundo al mando murieron como consecuencia del ataque contra una vivienda en Nabatieh,​ y al día siguiente los ataques israelíes mataron a otro cinco miembros de Hezbolá y de Amal.​ Los bombardeos israelíes también mataron a al menos diez civiles, incluidos cuatro niños, según las autoridades sanitarias libanesas.

Irak y Siria

Octubre

El 12 de octubre, la televisión estatal siria informó que Israel lanzó ataques contra los aeropuertos internacionales de Damasco y Alepo.​ Rusia definió los ataques como una violación del derecho internacional.

El 19 de octubre, por la noche, un número desconocido de drones y cohetes alcanzaron la base aérea de Ain al-Asad, que alberga a fuerzas estadounidenses, situada en el oeste de Irak, y se escucharon múltiples explosiones dentro de la base. No está claro si los ataques causaron víctimas o daños.​ El 22 de octubre, en las horas tempranas de la madrugada, Israel bombardeó nuevamente los aeropuertos internacionales de Damasco y Alepo, dejando a ambos fuera de servicio y matando al menos a un civil.

El 24 de octubre, El portavoz del Pentágono, el general Patrick Ryder, informó que al menos veinticuatro militares estadounidenses habían resultado heridos de diversa consideración (la mayoría leves), durante una serie de ataque aéreos contra bases estadounidense en Irak y Siria. El 18 de octubre, veinte militares «sufrieron heridas leves» por el ataque de al menos dos drones kamikazes lanzados contra la base estadounidense de Al-Tanf, situada en el sur de Siria. Un tercer dron fue derribado por las defensas aéreas. Ese mismo día, otros cuatro militares estadounidenses resultaron heridos en dos ataques separados con drones en la base aérea de Al-Asad en Irak.​ Además, Ryder ha confirmado que las tropas estadounidenses han sido atacadas diez veces en Irak y tres en Siria entre el 17 y el 24 de octubre.

El 27 de octubre, las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos lanzaron dos ataques aéreos en el este de Siria, contra instalaciones «vinculados al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI)». Los ataques fueron llevados a cabo por dos F-16 y tuvieron lugar alrededor de las 4:30 a. m. cerca de Abu Kamal, una ciudad siria en la frontera con Irak. Según altos funcionarios estadounidenses, Los ataques alcanzaron una instalación de almacenamiento de armas y una instalación de almacenamiento de municiones.

Noviembre

El 3 de noviembre, el Frente Islámico de la Resistencia Iraquí reivindicó un ataque con misiles contra la ciudad israelí de Eilat, según dijo el grupo armado el ataque fue «para apoyar a nuestro pueblo en Gaza y en respuesta a las masacres israelíes contra nuestro pueblo en Gaza».

El 5 de noviembre, el grupo proiraní Resistencia Islámica en Irak, manifestó que había atacado con cuatro granadas de mortero la base Aérea Al Asad, al oeste de Irak, según el grupo combatiente, el 5 de noviembre por la noche, lanzaron «cuatro granadas de mortero que alcanzaron su objetivo» y que, posteriormente, «los combatientes se retiraron de forma segura». Este ataque ha tenido lugar durante la visita sorpresa de Blinken a Bagdad, desde donde calificó estos ataques como «totalmente inaceptables».

El miércoles, 8 de noviembre, dos aviones de combate F-15 estadounidenses llevaron a cabo un ataque contra un almacén de armas vinculada a Irán en el este de Siria. Según el secretario de Defensa, Lloyd Austin, este ataque es una respuesta a los recientes ataques contra bases estadounidenses en Siria e Irak. Según el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, en el ataque murieron nueve personas.

El 15 de noviembre, la subsecretaria de prensa del Pentágono, Sabrina Singh, dijo durante una rueda de prensa que desde el 17 de octubre, había habido cincuenta y cinco ataques contras las tropas estadounidenses desplegadas en Siria e Irak, veintisiete en Irak y veintiocho en Siria. En los que habían resultado heridos 59 personas (la mayoría de forma leve). Hay aproximadamente 2500 soldados estadounidenses desplegados en Irak y unos 900 en Siria.

El 16 de noviembre, Siria acusó a Israel de lanzar un nuevo ataque con misiles contra las afueras de Damasco, según la agencia oficial de noticias SANA las defensas antiaéreas derribaron la mayoría de los proyectiles, si bien algunos alcanzaron sus objetivos provocaron daños materiales. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos confirmó el ataque israelí, y aseguró que los ataque se habían centrado contra posiciones y cuarteles del grupo Hezbolá. Este es el vigésimo primer ataque llevado a cabo por Israel contra Siria desde que comenzara la guerra.

Diciembre

El lunes 4 de diciembre, un funcionario del Pentágono informó que las fuerzas estadounidenses y de la coalición internacional habían sido atacadas al menos 76 veces en Irak y Siria desde el inicio de las hostilidades, el 7 de octubre. Los incidentes, consistieron en ataques con drones y misiles balísticos de corto alcance, 36 ataques tuvieron lugar en Irak y otros 40 en Siria. Por su parte la Resistencia en Irak afirmó que se mantendrán firmes en su lucha contra sus enemigos y prometieron intensificar los ataques contra las fuerzas estadounidenses, hasta que sean «expulsadas, humilladas y derrotadas».

El viernes 8 de diciembre, la embajada de Estados Unidos en Irak, situada en la Zona Verde de Bagdad, sufrió un ataque con cohetes, sin que se haya informado de daños relevantes, según fuentes de los servicios de seguridad, entre ocho y diez proyectiles alcanzaron las inmediaciones de la legación diplomática estadounidense. El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Matthew Miller, ha condenado «enérgicamente» el ataque y ha pedido a las autoridades locales que investiguen el incidente y lleven a los responsables ante la justicia.​ Según un portavoz del ejército estadounidense se han llevado a cabo 78 ataques contra instalaciones militares estadounidenses en las últimas semanas, de los cuales 37 fueron en Irak y 41 en Siria.​ Ese mismo día, un ataque israelí mató a cuatro personas que viajaban en un vehículo en la localidad siria de Madinat al-Baath, en la provincia fronteriza de Quneitra.

El domingo 10 de diciembre, el ejército israelí bombardeó algunos lugares de los alrededores de Damasco, hiriendo a al menos ocho personas.​ El 20 de diciembre, cuatro cohetes lanzados desde Siria cayeron en los Altos del Golán ocupados por Israel.​ El 24 de diciembre, un general de alto rango de la Guardia Revolucionaria Islámica, Sayyed Reza Mousavi, murió en un ataque aéreo israelí en Damasco.​ El 25 de diciembre, un ataque con dron hirió a tres soldados estadounidenses en Irak, dejando a uno de ellos en estado crítico. Estados Unidos respondió bombardeando tres ubicaciones de Kataeb Hezbolá en la zona, matando a un miliciano e hiriendo a 24 personas más.​ El 28 de diciembre, Israel atacó la zona alrededor de la capital siria, Damasco,​ y dos días después, las autoridades sirias denunciaron un ataque israelí contra el aeropuerto de la ciudad de Alepo.​ Israel justificó los ataques por dos misiles caídos en los Altos del Golán días antes.​ El 31 de diciembre, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos informó de que los bombardeos israelíes habían matado hasta entonces a veintitrés milicianos sirios.

Enero

El 4 de enero, un avión no tripulado estadounidense disparó al menos dos cohetes en el este de Bagdad contra un vehículo que se encontraba en una instalación utilizada por el grupo miliciano iraquí al-Nujaba'a. En el ataque murieron cuatro personas, incluido un comandante de la milicia y uno de sus asistentes. El portavoz militar del primer ministro iraquí condenó el ataque «Las fuerzas armadas iraquíes responsabilizan a las fuerzas de la coalición internacional de este ataque injustificado contra una entidad de seguridad iraquí» además calificó el ataque de «escalada y agresión peligrosas».​ Al día siguiente, el primer ministro iraquí anunció su intención de poner fin a la misión de la coalición internacional «una vez que cesen las justificaciones de su existencia». Según Al Sudani, el Gobierno está «en proceso de fijar una fecha para iniciar el diálogo a través de un comité bilateral constituido para identificar medidas que pongan fin a esta presencia, un compromiso del que el Gobierno no dará marcha atrás».

El 8 de enero, un bombardeo israelí mató a un miembro de Hamás en la localidad siria de Beit Jinn.​ El 16 de enero, Irán bombardeó una supuesta base del Mosad en la ciudad iraquí de Erbil.​ El primer ministro kurdo negó que se tratase de una base israelí y acusó a Irán de matar a civiles.​ Según las autoridades kurdas en el ataque habrían muerto cuatro civiles y otros seis habrían resultado heridos, además dos iraníes han sido detenidos por estar involucrados en espionaje para la Guardia Revolucionaria.​ La Guardia Revolucionaria de Irán también afirmó haber lanzado un ataque contra objetivos del Estado Islámico en Siria, en la provincia noroccidental de Idlib, último bastión opositor en el país fuera de control del gobierno sirio.​ También el 16 de enero, las fuerzas estadounidense evacuaron la base de Hemo al oeste de la ciudad de Qamishli, en la gobernación de Hasakah en Siria, días después de que fuera objeto de un ataque por facciones de la resistencia islámica en Irak. En el momento de la evacuación había unos 350 militares estadounidenses.

El 19 de enero, la resistencia islámica en Irak derribó un dron MQ-9 Reaper estadounidense cerca de la base aérea de Balad, al norte de Bagdad. Las fuerzas de seguridad iraquíes recuperaron el aparato y afirmaron que no se habían reportado heridos.​El 20 de enero, un ataque israelí en Damasco mató doce personas, incluidos cinco miembros de la Guardia Revolucionaria iraní.​ Ese mismo día, un ataque con múltiples misiles balísticos y cohetes contra la base estadounidense de Ain al-Asad, en Irak, dejó varios heridos leves entre el personal estadounidense y un miembro de las fuerzas de seguridad iraquíes herido de gravedad.​ Estados Unidos respondió el 24 de enero con múltiples ataques contra milicias proiraníes en Irak.

El 28 de enero de 2024, un ataque aéreo realizado con varios drones contra la base estadounidense de Torre 22, situada en la frontera entre Jordania y Siria, provocó la muerte de tres soldados estadounidenses y heridas de diversa consideración a otros 34.​ Al día siguiente, los medios sirios informaban de un ataque israelí en la periferia de Damasco que había dejado dos ciudadanos sirios muertos.​ El martes 30 de enero, una de las milicias más poderosas de Irak, Kataeb Hezbolá, anunció que suspendería sus ataques contra «las fuerzas de ocupación» estadounidenses en la región, después de reivindicar el ataque con drones del 28 de enero contra la base estadounidense de Torre 22 «para evitar avergonzar al Gobierno iraquí».

Febrero

Alrededor de la medianoche, entre el 2 y el 3 de febrero, hora local (UTC+3), la Fuerza Aérea de los Estados Unidos llevó a cabo una serie de ataques aéreos contra supuestos miembros de la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y grupos de milicias afiliados en Irak y Siria. En la operación participaron dos bombarderos B-1B desplegados desde la Base de la Fuerza Aérea Dyess, en Texas.​ Las instalaciones objetivo incluían centros de operaciones de mando y control, centros de inteligencia, cohetes, misiles, almacenamiento de vehículos aéreos no tripulados, así como instalaciones logísticas y de cadena de suministro de municiones pertenecientes a grupos de milicias.​ Los funcionarios estadounidenses informaron que los ataques alcanzaron 85 objetivos en siete instalaciones, tres en Irak y cuatro en Siria, utilizando 125 misiles guiados de precisión.

El 4 de febrero, siete combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias murieron y otros dieciocho resultaron heridos en «un ataque con drones después de medianoche» en el yacimiento petrolífero de Al-Omar, la mayor base de la coalición liderada por Estados Unidos, situada en la provincia oriental siria de Deir ez Zor, según afirmó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos. La Resistencia Islámica en Irak, reivindicó el ataque «contra la base de ocupación estadounidense en el campo petrolífero de Al-Omar». Se trató del primer ataque contra bases estadounidenses después de los ataques estadounidenses del 3 de febrero.

Un consejero de la Guardia Revolucionaria iraní murió tras un ataque israelí al sur de Damasco el 2 de febrero.​ El 6 de febrero, un ataque israelí en la provincia siria de Homs dejó al menos nueve muertos y trece heridos.​ El 8 de febrero, el ataque de un dron estadounidense mató a tres miembros de la milicia Kataeb Hezbolá, incluido un alto cargo de la misma, mientras se trasladaban en coche por Bagdad.​ El 11 de febrero, tres personas murieron cerca de Damasco por un bombardeo israelí.

Yemen y el Mar Rojo

 
Ataques hutíes contra buques mercantes en el estrecho de Bab-el-Mandeb

Octubre

El 19 de octubre, el Departamento de Defensa de Estados Unidos anunció que el destructor USS Carney había derribado tres misiles de crucero y ocho drones que se dirigían hacia el norte sobre el Mar Rojo. Según su análisis, los misiles habían sido lanzados por los hutíes en Yemen y especuló que su objetivo podría ser Israel.​ Ese mismo día, los rebeldes Hutíes de Yemen afirmaron que lanzaron una «gran cantidad» de misiles balísticos y drones hacia Israel y advirtieron que los ataques continuarían en el futuro. Anteriormente Israel había informado que destruyó un «objetivo aéreo» no identificado sobre el Mar Rojo el martes por la mañana y que «no hubo ninguna amenaza o riesgo para los civiles».

Noviembre

El miércoles, 8 de noviembre, los rebeldes Hutíes afirmaron en un comunicado que habían derribado un dron estadounidense: «nuestras defensas aéreas pudieron derribar un MQ-9 estadounidense mientras llevaba a cabo actividades hostiles de vigilancia y espionaje en aguas territoriales yemeníes como parte del apoyo militar estadounidense» a Israel.

Video externo
  Vídeo donde se muestra la captura del carguero Galaxy Leader por los Hutíes
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El 19 de noviembre, los Hutíes asaltaron el buque 'Galaxy Leader' en aguas del mar Rojo, que según la cadena de televisión emiratí Al Arabiya se trataría de un buque israelí. La televisión libanesa Al Mayadín informó citando fuentes de los huthis de que hay 52 tripulantes a bordo y que el buque es israelí.​ Posteriormente, la empresa japonesa Nippon Yusen, con sede en Tokio, informó que el buque es un portavehículos fletado por ella, propiedad de una unidad de Ray Shipping Group, del empresario israelí Rami Ungar y que cuenta con una tripulación de 25 personas. Un portavoz de los hutíes declaró el 20 de noviembre que seguirán atacando barcos israelíes hasta que finalice el conflicto en Gaza.​ Los Hutíes han advertido «a todos los barcos que pertenecen al enemigo israelí o que trabajan con él» que estos buques son «un objetivo legítimo».

El 24 de noviembre, un carguero propiedad del multimillonario israelí Idan Ofer, fue atacado con un dron en el océano Índico. El ataque, presuntamente realizado con un dron Shahed-136 de fabricación iraní, no causó heridos entre la tripulación, aunque sí daños en el barco.

El 26 de noviembre un petrolero gestionado por la empresa Zodiac Maritime, que es parte del grupo Zodiac del multimillonario israelí Eyal Ofer, fue asaltado en el golfo de Adén, frente a las costas de Yemen. El buque que cuenta con una tripulación de 22 personas lleva un cargamento completo de ácido fosfórico. Ningún grupo se ha atribuido la responsabilidad del ataque.​ Posteriormente, el lunes 27 de noviembre, el Ejército de Estados Unidos aseguró que había capturado a los atacantes del petrolero y liberado el buque, también dijeron que sus embarcaciones habían sido objetivo de dos misiles disparados desde zonas controladas por los hutíes.

Diciembre

El 3 de diciembre, un barco propiedad del empresario israelí Danny Unger fue atacado con misiles en el Mar Rojo. Los misiles provenían de una zona de Yemen controlada por los Hutíes, y el ataque fue reivindicado por un portavoz de estos poco después. Un segundo barco fue atacado con un dron, mientras que un barco de guerra estadounidense, el USS Carney, también fue blanco de los ataques hutíes, aunque no sufrió daños después de haber abatido tres drones.

El 9 de diciembre, los hutíes de Yemen advirtieron que atacarían cualquier buque que se dirija a Israel, independientemente de la bandera que lleve, y advirtió a todas las compañías navieras internacionales que no traten con empresas israelíes. El portavoz del grupo yemení dijo en un comunicado, que «si Gaza no recibe los alimentos y medicinas que necesita, todos los barcos en el Mar Rojo con destino a puertos israelíes, independientemente de su nacionalidad, se convertirán en un objetivo para nuestras fuerzas armadas».​ Esa noche, una fragata francesa en el Mar Rojo interceptó dos drones lanzados desde territorio hutí.

El 12 de diciembre, un misil lanzado por los hutíes impactó en un petrolero comercial noruego que se dirigía a Israel.​ Al día siguiente, los hutíes lanzaron otros dos misiles contra un petrolero con bandera de las Islas Marshall y un ataque con drones contra un barco de guerra estadounidense.​ Un nuevo ataque hutí tuvo lugar el 15 de diciembre, en este caso contra dos barcos cerca del estrecho de Bab el-Mandeb. Uno de los barcos ardió, mientras que el otro, de bandera liberiana, no reportó heridos.​ Como consecuencia de los ataques hutíes, varias de las navieras más importantes del mundo, como la danesa Maersk y la alemana Hapag-Lloyd, anunciaron el 15 de diciembre que suspendían todas sus rutas por el Mar Rojo.​ Al día siguiente, la lista de empresas que desviaron sus rutas del Mar Rojo creció con la petrolera británica BP, las navieras chinas COSCO y OOCL y la taiwanesa Evergreen Marine, así como las europeas MSC y CMA CGM.

El 18 de diciembre, los hutíes lanzaron un nuevo ataque hacia un carguero con destino a Israel. La presión ejercida por los hutíes en el estrecho de Bab el-Mandeb hizo que un numeroso grupo de empresas navieras que controlaban cerca de la mitad del tráfico marítimo internacional decidieran redirigir sus rutas a través del Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, encareciendo el precio de los productos.​ El director del puerto de Eilat, el único puerto israelí de mercancías en el Mar Rojo, declaró que el tráfico marítimo se había visto reducido en un 85% desde el inicio de los ataques hutíes.

Como respuesta a los ataques contra embarcaciones dirigidas hacia Israel, Estados Unidos anunció la creación de una fuerza multinacional para defender el tráfico marítimo en el Mar Rojo.

El 23 de diciembre, un nuevo ataque tuvo lugar contra un barco con lazos con Israel en la costa de India. El ataque, realizado con un dron, causó daños en la embarcación, aunque no hubo víctimas.​ Al día siguiente, un barco de guerra estadounidense, el USS Laboon, fue atacado por cuatro UAV lanzados desde Yemen.​ El 26 de diciembre, la naviera Maersk, la más importante del mundo, anunció que retomaría los viajes a través del Mar Rojo tras el anuncio de la llegada a la zona de una fuerza naval liderada por Estados Unidos.​ Sin embargo, los ataques contra el tráfico marítimo continuaron. Estados Unidos dijo que su flota había interceptado doce drones, tres misiles antibuque y dos misiles de crucero en apenas 10 horas.​ La naviera italiana MSC anunció que uno de sus barcos había sido atacado con misiles en ruta desde Arabia Saudí a Pakistán.

El 29 de diciembre, un buque de guerra estadounidense interceptó un dron y un misil balístico lanzados contra él por los hutíes.​ El 31 de diciembre, la marina estadounidense hundió tres embarcaciones rápidas hutíes que iban a abordar el buque portacontenedores Maersk Hangzhou y mató a diez de sus milicianos.​ El ataque llevó a la naviera Maersk a anunciar que detendría toda la actividad de sus buques en el Mar Rojo durante 48 horas.

Enero

El 1 de enero de 2024, el destructor iraní Alborz entró en el mar Rojo a través del estrecho de Bab el-Mandeb en lo que el Ejército de la República Islámica considera una maniobra rutinaria de protección. El despliegue del destructor tiene lugar tras un encuentro entre el presidente del Consejo de Seguridad de Irán, el vicealmirante Alí Ajbar Ahmadian, con el portavoz hutí Mohamed Abdel Salam para «estudiar temas de interés común y de seguridad».

El 2 de enero, la naviera Maersk anunció que sus barcos evitarían el Mar Rojo y el Golfo de Adén después de que otro de sus barcos, el Maersk Hangzhou, hubiese recibido el impacto de un misil hutí el 30 de diciembre y hubiese sido atacado por combatientes hutíes en lanchas rápidas al día siguiente.​ El 5 de enero, la crisis del comercio ocasionada por los ataques hutíes en el Mar Rojo había provocado que dieciocho navieras redirigiesen sus rutas por Sudáfrica, lo que a su vez supuso que casi se triplicase el precio de los fletes y que el tráfico marítimo por el Canal de Suez se redujese en un 25 %.​ Ese mismo día, la marina india rescató a la tripulación del MV Lila Norfolk después de que un grupo de hombres armados lo abordaran en el mar Arábigo.

El 9 de enero, barcos de guerra estadounidenses y británicos repelieron un complejo ataque hutí que implicó el lanzamiento contra ellos de dieciocho drones y tres misiles de crucero.

 
Un misil Tomahawk lanzado desde un destructor estadounidense el 12 de enero de 2024

La madrugada del viernes, 12 de enero, Estados Unidos y el Reino Unido con el apoyo «no operativo» de Australia, Baréin, Canadá y Países Bajos lanzaron una serie de ataques aéreos y navales contra varios objetivos vinculados a los rebeldes hutíes en seis provincias de Yemen. Entre los objetivos bombardeados se encuentran emplazamientos de drones, misiles balísticos y de crucero y radares costeros y de vigilancia aérea en las provincias de Al Hudeidah Saada, Dhamar, Taiz y Hajjah, todas ellas en el oeste del país. Según han declarado los Hutíes han sido 73 ataques que han causado al menos cinco muertos y seis heridos.​ En respuesta, los rebeldes hutíes lanzaron una serie de misiles de crucero y balísticos contra buques de guerra de Estados Unidos y del Reino Unido situados en el mar Rojo. Además el portavoz del movimiento hutí, Yahya Sarea, calificó los bombardeos de «bárbaros y terroristas» y que se trata de «una agresión ilegal e injustificada que viola todas las leyes internacionales» que «demuestra que son ellos los que gestionan la agresión contra Gaza»​ y que a partir de ahora «todos los intereses» de Estados Unidos y Reino Unido «se han convertido en objetivos legítimos».​ Al día siguiente, el destructor estadounidense, USS Carney, lanzó un nuevo ataque contra Yemen a las 3:45 a. m. contra un sitio de radar hutí utilizando misiles Tomahawk. Según Nasreddin Amer, subsecretario de información de los hutíes, este nuevo ataque nocturno no causó daños ni víctimas.

El 15 de enero, un misil lanzado «desde zonas de Yemen que están controladas por la insurgencia» alcanzó un buque estadounidense mientras navegaba por el golfo de Adén a unas 95 millas náuticas al sureste de la ciudad de Adén, el buque no habría sufrido daños de gravedad, ni heridos y continuó su viaje.​ Al día siguiente, a las 4:15 a. m. hora local, Estados Unidos llevó a cabo nuevos ataques aéreos contra Yemen, cuyo objetivo eran cuatro misiles antibuques que supuestamente los hutíes estaban preparando para atacar a barcos en la región.​ El 16 de enero de 2024, Estados Unidos anunció que había capturado un buque con armas convencionales iraníes destinadas a los hutíes.​ Ese mismo día, el gobierno griego confirmó que un misil lanzado por los hutíes había impactado en el carguero MT Zografia, con destino a Israel.​ Al día siguiente, Un buque con bandera de las Islas Marshall fue alcanzado por un dron, cuando navegaba por el golfo de Adén a 66 millas al sureste de Adén. Según informó el portavoz de los hutíes, Yahya Sari, sus fuerzas han llevado a cabo un ataque «preciso y directo» con varios misiles contra el granelero 'Genco Picardy'.

El jueves 18 de enero, de madrugada, Estados Unidos llevó a cabo un nuevo ataque (el cuarto desde el inicio de la crisis) contra catorce instalaciones de lanzamiento de misiles en territorio yemení que estaban cargados para ser disparados.​ Por su parte los Hutíes han garantizado que no atacará barcos mercantes de China o de Rusia durante sus operaciones en el mar Rojo ya que el objetivo principal de sus ataques es el de «incrementar el coste de la guerra para Israel» y que detenga así «la carnicería que está perpetrando en la Franja de Gaza».​ El 21 de enero, Yad Sarah, una de las principales ONGs israelíes dedicadas al ámbito de la sanidad, declaró: «los ataques de los rebeldes hutíes en el Mar Rojo suponen un retraso vital de suministros críticos para el número de víctimas sin precedentes de la guerra en Israel».​ El 22 de enero, Estados Unidos informó de sus primeras dos bajas en la operación; en concreto, se trató de dos Navy Seals que murieron durante la captura de un barco que transportaba armas destinadas a los hutíes.

El 24 de enero, los huties lanzaron tres misiles antibuque contra dos buques de bandera estadounidense, el 'Maersk Detroit' y el 'Maersk Chesapeake', que estaban siendo escoltados por la Marina de Estados Unidos, mientras navegaban en dirección norte en la zona de Bab el-Mandeb. Uno de los misiles explotó a unos cien metros del lado de estribor del Maersk Detroit y los otros dos fueron derribados por el USS Gravely. Los dos barcos se vieron obligados a retirarse y regresar al Golfo de Adén.

El 26 de enero, la Agencia de Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido informó de que el petrolero británico Marlin Luanda se encontraba en llamas al sudeste de Adén como resultado del impacto de un misil lanzado por los hutíes. Los insurgentes yemeníes aseguraron que el barco viajaba a Israel con combustible para aviones de combate.​ En un segundo incidente, un buque mercante fue también atacado por un misil y se declaró un incendio a bordo.​ Ese mismo día, los hutíes lanzaron un misil antibuque contra el USS Carney, que lo derribó antes del impacto.

Febrero

El 4 de febrero Estados Unidos y Reino Unido lanzaron una nueva oleada de ataques contra treinta y seis posiciones de los hutíes en Yemen.​ Tres días después, el 7 de febrero, los hutíes lanzaron seis misiles antibuque contra barcos del Mar Rojo y el golfo de Adén.

El martes, 6 de febrero, el portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, informó que habían atacado dos buques y reiteró la amenaza de llevar a cabo más operaciones de «autodefensa» contra objetivos «hostiles» estadounidenses y británicos. Los barcos atacados fueron el Morning Tide, un carguero de propiedad británica con bandera de Barbados, y el Star Nasia, un barco estadounidense con bandera de las Islas Marshall. Los daños en los barcos habrían sido leves pero no se han reportado heridos.

El 12 de febrero, los Hutis atacaron el barco Star Iris que identificaron como estadounidense con «varios misiles navales adecuados» en ataques «precisos y directos». La United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO) confirmó que un barco fue atacado por dos misiles a unas 40 millas náuticas al sur de al-Makha (Mocha) en Yemen.

El 19 de febrero, el portavoz militar hutí, Yahya Sarea, informó que el carguero británico Rubymar sufrió «daños catastróficos y se detuvo por completo» después de ser objetivo de ataque de los Hutíes. «Como resultado de los grandes daños que sufrió el barco, ahora corre el riesgo de hundirse en el Golfo de Adén. Durante la operación, nos aseguramos de que la tripulación del barco saliera sana y salva». El United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO) confirmó el ataque y dijeron que tuvo lugar a unas 35 millas náuticas (65 kilómetros) al sur de al-Makha (Mocha) en Yemen. El gobierno británico dijo que el Rubymar estaba haciendo agua, que había sido abandonado y que la tripulación había sido llevada a un lugar seguro.​ Sarea añadió que que las defensas aéreas, en la Gobernación de Al Hudayda habían derribado un dron estadounidense MQ-9 Reaper «mientras llevaba a cabo misiones hostiles contra nuestro país en nombre de [Israel]».

Otras zonas en conflicto

Octubre

El 8 de octubre, un policía egipcio atacó a turistas israelíes y a sus guías egipcios en Alejandría (Egipto), matando a dos israelíes y a un egipcio, e hiriendo a un tercer israelí. El atacante fue detenido por la policía egipcia.​ Las imágenes de vídeo confirmaron que una pequeña unidad perteneciente a las milicias palestinas había llegado al asentamiento israelí de Psagot, cerca de la Jerusalén Este ocupada.​ Según la declaración, la unidad, compuesta por varios combatientes de Gaza, se enfrentó con soldados israelíes en el puesto de control de Qalandia.

Egipto cerró su frontera con Gaza a los refugiados debido a los ataques aéreos israelíes, aunque aseguró que permitiría que la ayuda humanitaria se entregara a través de su frontera con Gaza.​ Un diplomático israelí con sede en la Embajada de Israel en Pekín (China), fue apuñalado por un atacante desconocido. El diplomático fue trasladado a un hospital para recibir tratamiento y se encontraba en condición estable.​ Ese mismo día, un profesor murió y otro y un guardia de seguridad resultaron gravemente heridos en un ataque con un cuchillo en una escuela secundaria de Arras (Francia). El atacante un antiguo estudiante de origen checheno, al que se escuchó gritar «Al·lahu-àkbar» durante el ataque, fue arrestado por la policía. El ministro del Interior, Gérald Darmanin, confirmó que el ataque estaba relacionado con la ofensiva militar israelí.

En una entrevista con el Canal 12 News, el ministro israelí sin cartera, Gideon Sa'ar, dijo que Gaza «debe ser más pequeña al final de la guerra» y que «debe haber un área clasificada como zona de seguridad donde quien entre sea interceptado». Y añadió: «Debemos dejar claro el final de nuestra campaña a todos los que nos rodean. Quien inicie una guerra contra Israel debe perder territorio».​ También el 14 de octubre, Egipto rechazó permitir la entrada a su país de los extranjeros residentes en la Franja de Gaza por el paso fronterizo de Rafah si no se permite el ingreso de ayuda humanitaria a territorio gazarí, que está al borde de una catástrofe humanitaria. Según la televisión egipcia Al Qahera News, Egipto habría rechazado la solicitud de varios países occidentales para permitirles a sus nacionales la entrada en Egipto, después de que no se llegara a un acuerdo para que pudiese entrar ayuda humanitaria a Gaza.

 
Los grupos de ataque de los portaaviones USS Dwight D. Eisenhower y USS Gerald R. Ford que Estados Unidos ha enviado al Mediterráneo Oriental en apoyo de Israel

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Lloyd Austin, anunció el despliegue de un segundo grupo de ataque, encabezado por el portaaviones USS Dwight D. Eisenhower y por el crucero lanzamisiles USS Philippine Sea y los destructores USS Laboon, USS Mason y USS Gravely en el Mediterráneo oriental. «Este grupo de ataque» se unirá al liderado por el USS Gerald R. Ford, que llegó a la costa de Israel la semana pasada.

El 15 de octubre, durante una reunión que el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Hossein Amir-Abdollahian, mantuvo con el Emir de Catar, Tamim bin Hamad Al Thani. El ministro iraní amenazó a Israel que en el caso de sus tropas invadieran la Franja de Gaza «nadie puede garantizar el control de la situación y la no expansión de los conflictos» y añadió que «aquellos que estén interesados en impedir que se amplíe el alcance de la guerra y la crisis, deben impedir los actuales ataques bárbaros... contra ciudadanos y civiles en Gaza». El diplomático iraní hizo estas declaraciones en el curso de una gira que está realizando por distintos países árabes.

 
Un hombre transporta el cadáver de un niño palestino muerto durante los bombardeos del 17 de octubre

El 16 de octubre, a las afueras de Chicago (Estados Unidos), un hombre asesinó de 26 puñaladas a un niño estadounidense de ascendencia palestina de seis años e hirió de gravedad a su madre al grito de «¡vosotros, los musulmanes, tenéis que morir!». La policía confirmó que el ataque estaba relacionado con la ofensiva militar israelí​ En Bruselas se produjo un atentado yihadista en el que perdieron la vida dos ciudadanos suecos y otro resultó herido por arma automática. El atacante dijo hacerlo en nombre del Estado Islámico y «para vengar a los musulmanes».

El 18 de octubre, en un tuit publicado en su cuenta oficial de Twitter, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, condenó enérgicamente el ataque al hospital Al-Ahli y pidió un «alto el fuego humanitario inmediato».

En las manifestaciones por repulsa al bombardeo sobre el hospital Al-Ahli donde hubo numerosos muertos y heridos, se atacaron las embajadas israelíes y estadounidenses del Líbano, Yemen, Jordania e Irak. También se registraron disturbios o pequeños incidentes en embajadas de ambos países en Estados Unidos y en varios países de Oriente Próximo y europeos destacando los 63 heridos en Turquía. En Jerusalén Este y Cisjordania se declaró una huelga general en repulsa por la masacre.​ La sinagoga de El Hamma (Túnez) sufrió graves daños durante los disturbios en favor de Palestina.​ Se produjo también una manifestación a favor de Palestina delante de la sinagoga Or Zaruah en Melilla.

El 19 de octubre, Josh Paul, funcionario del Departamento de Estado de Estados Unidos, que pasó más de once años como director de asuntos públicos y del Congreso en la oficina que supervisa las transferencias de armas a naciones extranjeras, renunció en protesta por la decisión del gobierno de Estados Unidos de enviar armas a Israel. En su carta de renuncia afirmó que el «apoyo ciego a una de las partes» condujo a decisiones políticas que describió como «miopes, destructivas, injustas y contradictorias con los mismos valores que defendemos públicamente» y que «la respuesta que está adoptando Israel, y con ella el apoyo estadounidense tanto a esa respuesta como al statu quo de la ocupación, sólo conducirá a un sufrimiento mayor y más profundo tanto para el pueblo israelí como para el palestino».

El 20 de octubre, por la noche, Hamás liberó a dos mujeres (madre e hija) estadounidenses que fueron secuestrados durante el ataque del grupo palestino contra Israel. Las autoridades hebreas se hicieron cargo de las mujeres en el paso fronterizo de Rafah en la frontera entre Gaza y Egipto. Según Hamás las rehenes fueron liberadas por «razones humanitarias».​ Ese mismo día, en la Nueva Capital Administrativa, al este de El Cairo (Egipcio), Se celebró una «Cumbre de la Paz para Gaza» a la que asistieron representantes de 34 países y organismos internacionales. La cumbre, de un solo día, terminó sin una declaración final conjunta. Aunque la mayoría de los asistentes han apoyado la solución de los dos Estados para el conflicto entre Israel y Palestina. Según fuentes árabes no ha habido declaración final por el rechazo de la países europeos a responsabilizar a Israel de la muerte de civiles y a exigir un alto el fuego.

El 22 de octubre, Israel atacó «por error» un puesto militar egipcio en la frontera con Gaza hiriendo a nueve soldados egipcios. Según el portavoz del Ejército de Egipto, Gharib Abdelhafez, «durante los enfrentamientos en curso en la Franja de Gaza, una de las torres de vigilancia fronteriza egipcia fue alcanzada accidentalmente por fragmentos de un proyectil de un tanque israelí, lo que provocó heridas leves a algunos guardias fronterizos».

El 23 de octubre, tras la mediación de Egipto y Catar, Hamás liberó a dos ancianas (Nurit Cooper, de 79 años, y Yocheved Lifshitz, de 85) que mantenía retenidas. El portavoz del ala militar de Hamás, Abu Obeida, aseguró que habían sido liberadas «por razones humanitarias imperiosas y satisfactorias». Las mujeres fueron capturadas durante el ataque del 7 de octubre contra el kibutz Nir Oz.​ El sábado, 28 de octubre, Israel llamó a consultas a sus diplomáticos en Turquía y anunció que a partir de entonces reconsideraría sus relaciones con Ankara por las «declaraciones cada vez más duras» del gobierno de Erdoğan que dijo, durante una multitudinaria manifestación propalestina en Ankara, que su gobierno se disponía a declarar a Israel «criminal de guerra» por sus bombardeos sobre la Franja de Gaza.​ Ahmad Kha fiscal de la Corte Penal Internacional que visitó el domingo, 29 de octubre, el cruce de Rafah anunció que el tribunal tenía varias «investigaciones abiertas» relacionadas con crímenes de guerra presuntamente cometidos tanto por Hamás en Israel, durante los ataques del 7 de octubre, como por el Ejército israelí, durante los bombardeos llevados a cabo sobre la Franja.

El 31 de octubre, varios manifestantes entraron en el Senado de los Estados Unidos para pedir el alto el fuego mientras se celebraba una reunión en la que se discutía aprobar una partida presupuestaria urgente de más de 100 000 millones de dólares, que incluía sendos paquetes de 14 300 millones para Israel y de 61 400 millones para Ucrania para sus respectivos conflictos.​ También el 31 de octubre, numerosas ambulancias egipcias cruzaron el paso fronterizo de Rafah para trasladar a heridos («casos graves») palestinos de la Franja de Gaza para que reciban tratamiento en Egipto. Se trata de la primera vez que Israel permite el paso de ambulancias en territorio gazatí desde que comenzó su campaña de bombardeos el 7 de octubre, también está previsto que salgan algunos palestinos con doble nacionalidad, incluidos dos españoles que trabajan en dos ONG españolas.​ Ese mismo día, Craig Mokhiber, director de la oficina de Nueva York del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, presentó su dimisión tras 30 años en el puesto por la inacción de los organismos de la ONU y además denunció que «estamos viendo un genocidio ante nuestros ojos» y las organizaciones de la ONU «no parecen tener poder para pararlo». También criticó a Estados Unidos y Europa de ser cómplices de ello y de estar armando a Israel.

Noviembre

El 4 de noviembre, Turquía llamó a consultas a su embajador en Israel «en vista de la tragedia humanitaria que se desarrolla en Gaza causada por los continuos ataques de Israel contra civiles y la negativa de Israel (a aceptar) un alto el fuego». El presidente Recep Tayyip Erdoğan dijo a los periodistas que responsabiliza personalmente a Netanyahu por las muertes de los civiles en Gaza y dijo que «ya no es alguien con quien podamos hablar».

El día 10 de noviembre la embajada de Israel en España condenó a los centros educativos españoles acusándolos de llevar a cabo actos «antiisraelíes» como huelgas estudiantiles y concentraciones a la salida de clase en protesta por las muertes de niños en Palestina.

El 11 de noviembre, en Arabia Saudita, tuvo lugar una cumbre de emergencia, celebrada según los asistentes ante el «silencio» y el «doble rasero» de los países occidentales a la hora de condenar la campaña de «castigo colectivo» de Israel contra Gaza. En la cumbre los jefes de Estado de 57 países árabes y musulmanes pidieron el fin de la ofensiva sobre Gaza y que Israel rinda cuentas por sus «crímenes masivos», y le exigieron también que aumente la entrada de ayuda humanitaria al enclave.​ Asimismo, han pedido al fiscal general de la Corte Penal Internacional que «cumpla con la investigación de los crímenes de guerra y de lesa humanidad que comete» el Estado judío no solo en Gaza, sino «en todo el territorio ocupado». También han pedido a los países occidentales que «dejen de exportar armas» a Israel. Además han solicitado investigar el uso de munición de fósforo blanco contra Gaza y el sur del Líbano y el arsenal nuclear de Israel.

El 15 de noviembre, la ministra de Asuntos Exteriores de Sudáfrica, Naledi Pandor, señaló que existen «similitudes muy claras» entre el «apartheid» que padeció la población negra de sus país durante casi medio siglo con el «horror» que ha desatado Israel contra el pueblo palestino a lo largo de estas décadas. Pandor describió lo que está ocurriendo en Gaza como un «verdadero crimen contra la humanidad» y por ello Sudáfrica no descarta presentar una denuncia contra Israel ante el Tribunal Penal Internacional (TPI).

El 24 de noviembre, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el primer ministro de Bélgica, Alexander de Croo, realizaron una visita oficial al cruce fronterizo de Rafah, donde criticaron la ofensiva de Israel contra Gaza «Creo firmemente que tenemos que hacer un llamamiento a Israel para que cumpla con sus obligaciones en materia de derecho internacional» sin embargo sostuvo que «este no es el caso. La matanza indiscriminada de civiles inocentes, incluidos miles de niños y niñas, es totalmente inaceptable. La violencia solo conducirá a más violencia», también dijo que «ha llegado el momento para la comunidad internacional y para la Unión Europea de reconocer de una vez el Estado de Palestina».

 
El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier y el presidente israelí, Isaac Herzog, en noviembre de 2023

El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, viajó a Israel donde reiteró el apoyo inquebrantable de su país a Israel «Somos solidarios con Israel. No es solo que Israel sea víctima del terrorismo. Nuestra solidaridad es también con el Israel que se defiende, que lucha contra una amenaza existencial». Por su parte el presidente israelí, Isaac Herzog, declaró que «vuestra visita es una expresión de la firme alianza entre nuestros países» y calificó al presidente alemán de «verdadero amigo».

Diciembre

El 6 de diciembre, el Senado de los Estados Unidos (controlado por los republicanos) bloqueó un proyecto de ley de gasto de emergencia para proporcionar miles de millones de dólares en nueva asistencia de seguridad para Ucrania e Israel. La votación fue de 49 a favor y 51 en contra, lo que dejó a la medida de 110 500 millones de dólares por debajo de los 60 votos requeridos para poderse tramitar. El proyecto de ley proporcionaría alrededor de 50 mil millones de dólares en nueva asistencia militar para Ucrania y 14 000 millones para Israel.

El viernes 8 de diciembre, el Departamento de Estado utilizó una declaración de emergencia de la Ley de Control de Exportaciones de Armas para las municiones de tanque valoradas en 106,5 millones de dólares para su entrega inmediata a Israel. Los proyectiles son parte de una venta más amplia que la administración Biden está solicitando al Congreso que apruebe. El paquete más grande valorado en más de 500 millones de dólares e incluye 45 000 proyectiles para los tanques Merkava isrelíes.

El 9 de diciembre, el presidente de España, Pedro Sánchez; y los primeros ministros de Bélgica, Alexander de Croo; Irlanda, Leo Varadkar; y Malta, Robert Abela, remitieron una carta al presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, en la que pedían que exija un alto el fuego «urgente» en Gaza, así como la protección de los civiles que residen allí ante la «gravedad de la situación» y la «posibilidad de que el conflicto escale en Cisjordania y en toda la región», añaden que «está en juego nuestra credibilidad». También solicitan que se avance en la solución de dos Estados, ya que advierten que «no se puede regresar al statu quo anterior al 7 de octubre».

El 20 de diciembre, el primer ministro de Malasia, Anwar Ibrahim, anunció que su gobierno prohibirá la entrada de cualquier carguero con bandera de Israel en sus aguas territoriales o puertos, además retiró la autorización para atracar en cualquiera de sus puertos a la naviera israelí Zim, la décima más grande del mundo. Ha justificado estas medidas por «la violación de los principios humanitarios fundamentales y de la legalidad internacional en Gaza» por parte de Israel, a cuyo ejército responsabiliza «de masacres y atrocidades contra civiles palestinos». Asimismo, los barcos con destino a Israel tendrán prohibido cargar mercancía en los puertos del país.

El 23 de diciembre, un misil o dron alcanzó el petrolero MV Chem Pluto, afiliado a Israel, en el Océano Índico, frente a la costa de Guyarat. El ataque no hirió a ninguno de sus veinte tripulantes pero provocó un incendio que fue sofocado. El barco transportaba petróleo de Arabía Saudí a Mangalore (India).​ El 26 de diciembre, una bomba explotó cerca de la embajada israelí en Nueva Delhi sin causar víctimas.

El 29 de diciembre, Sudáfrica presentó un caso ante la Corte Internacional de Justicia, acusando a Israel de incumplir sus obligaciones bajo la Convención sobre el Genocidio de 1948 en su ataque contra el grupo palestino Hamás en Gaza. Sudáfrica alega que Israel estaba violando sus obligaciones bajo el tratado, redactado a raíz del Holocausto, que tipifica como delito intentar destruir a un pueblo en su totalidad o en parte. Además, Sudáfrica pidió a la CIJ que tomara medidas provisionales ordenando a Israel que detuviera su campaña militar en Gaza, que dijo que eran «necesarias en este caso para proteger contra daños mayores, graves e irreparables a los derechos del pueblo palestino».

Enero

El 2 de enero, Turquía detuvó a treinta y tres personas sospechosas de espiar para Israel. Las autoridades todavía estaban buscando a otras trece personas que se cree que tienen vínculos con el Mosad. Según las autoridades turcas los sospechosos fueron detenidos en redadas en Estambul y otras siete provincias por planear actividades que incluían «reconocimiento» y «perseguir, agredir y secuestrar» a ciudadanos extranjeros residentes en Turquía. Especialmente a palestinos que residen en Turquía, así como a activistas israelíes opuestos al gobierno de Netanyahu.​ Ese mismo día, Estados Unidos anunció la marcha del portaaviones USS Gerald R Ford del Mediterráneo, al que había llegado poco después del inicio de la guerra.

El 16 de enero, Irán bombardeó los cuarteles del grupo yihadista Jaish ul-Adl en la vecina Pakistán. El citado grupo confirmó que sus cuarteles habían sido destruidos, aunque Pakistán denunció que los ataques habían causado también la muerte de al menos dos niños.​ Al día siguiente Pakistán llevó a cabo una serie de ataques aéreos contra posiciones de supuestos grupos terroristas en la provincia de Sistán y Baluchistán, en el sureste de Irán, en el que murieron al menos siete personas, incluidos cuatro niños y tres mujeres.

El semanario alemán Der Spiegel informó que el gobierno de Olaf Scholz está considerando suministrar a Israel alrededor de 10 000 cartuchos de munición de 120 milímetros, según el periódico el gobierno de Scholz recibió la solicitud de Israel en noviembre y después de discutir el tema se llegó a un acuerdo para suministrar la munición requerida, el problema es que las empresas de defensa alemanas no estaban en condiciones de entregar la munición solicitada en un corto período de tiempo por lo que el plan del gobierno es proporcionar a Israel esa munición de las propias reservas del ejército alemán.

La Fiscalía suiza informó a los medios de comunicación que ha recibido una denuncia contra el presidente de Israel, Isaac Herzog, que se encuentra en Davos participando en el Foro Económico Mundial, y que «la denuncia será examinada ahora, en línea con los procedimientos habituales», aunque no han precisado que persona u organización ha presentado la denuncia.

Video externo
  Vídeo donde se muestra a familiares de cautivos israelíes protestando en una sesión de la Knéset
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El 22 de enero, un grupo de unos veinte familiares de rehenes irrumpieron en una sesión de un comité parlamentario en Jerusalén, exigiendo a los legisladores que hagan más para liberar a sus familiares. La acción de protesta se produce un día después de la negativa del Primer Ministro Benjamín Netanyahu de llegar a un acuerdo con Hamás.

Febrero

Un hombre armado secuestró a siete personas en Gebze (Turquía), afirmando «actuar por Gaza». Nueve horas después los rehenes fueron liberados por la Policía.​ Al día siguiente siete turcos fueron detenidos por vender información al Mosad. Con estas detenciones la cifra ascendía a 39 personas en dos meses y 109 desde diciembre de 2022.

Tanto en octubre de 2023 como en enero de 2024 el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, declaró que España dejó de exportar armas a Israel a partir del 7 de octubre de 2023, pero según los datos que figuran en el portal oficial de comercio exterior Comex analizados por el Centre Delàs mostraban que las licencias para dichas ventas no habían sido revocadas, permitiendo la exportación de armas por un importe de 987 000 euros en noviembre.

El 16 de febrero, Israel saboteó dos gaseoductos en Irán, lo que causó el cese del suministro de gas para millones de personas.​ Ese mismo día, un ataque en la ciudad israelí de Kiryat Malachi dejó un saldo de tres muertos (incluidos un civil, un soldado reservista y el atacante) y cuatro heridos, dos de ellos de gravedad.

Resoluciones de la ONU

El 18 de octubre, Estados Unidos utilizó su poder de veto para bloquear una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, presentado por Brasil y apoyado por doce de los quince miembros del Consejo, que pedía «pausas humanitarias» para la entrega de ayuda humanitaria los civiles sitiados en Gaza. El Reino Unido y Rusia se abstuvieron.​ Louis Charbonneau, director de la ONU para Human Rights Watch, afirmó que Estados Unidos había vuelto a «utilizar cínicamente su veto para impedir que el Consejo de Seguridad de la ONU actuara sobre Israel y Palestina en un momento de matanza sin precedentes». La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas- Greenfield explicó que Estados Unidos quería más tiempo para dejar que la diplomacia estadounidense sobre el terreno «se desarrollara», también criticó el texto por no mencionar el derecho de Israel a defenderse, un punto del que se hizo eco la embajadora del Reino Unido en la ONU Barbara Woodward, quien dijo que el proyecto de resolución necesitaba ser más claro sobre el derecho inherente de Israel a la autodefensa de acuerdo con la Carta de la ONU.​ Rusia se abstuvo diciendo que el proyecto «no tenía un llamamiento claro al alto el fuego» y «no ayudaría a detener el derramamiento de sangre».

El 24 de octubre, Israel rechazó conceder un visado al jefe de asuntos humanitarios de la ONU, Martin Griffiths, para «darles una lección», debido a las declaraciones del Secretario General de la ONU, António Guterres, que aseguró que el ataque contra Israel no ocurrió «de la nada», sino después de «56 años de ocupación asfixiante» por parte de Israel, y agregó: que, «Han visto su tierra devorada constantemente por asentamientos y plagada de violencia; su economía asfixiada; su gente fue desplazada y sus hogares demolidos. Sus esperanzas de una solución política a su difícil situación se han ido desvaneciendo». Por estas declaraciones la autoridades israelíes han pedido la dimisión de Guterres, ya que, según ha dicho el jefe de la delegación israelí en la ONU, Gilad Erdan, el secretario del organismo internacional «considera la masacre cometida por los terroristas nazis de Hamás de una manera distorsionada e inmoral».

Después de las duras críticas israelíes, Guterres publicó un mensaje en su cuenta de X (antes Twitter), donde ha resaltado que «las injusticias contra el pueblo palestino no pueden justificar los horribles ataques de Hamás», si bien ha insistido en que «estos horripilantes ataques no pueden justificar un castigo colectivo contra el pueblo palestino». Por su parte, el Ministerio de Exteriores palestino ha dicho que las críticas contra Guterres son «una extensión de la falta de respeto» de las autoridades israelíes hacia la ONU y que la postura de las autoridades israelíes es «injustificada» y «premeditada».

En Europa, el gobierno alemán apoyó al secretario general de la ONU y añadió que pedir su dimisión no es «apropiado en este momento».​ España y Portugal mostraron igualmente su apoyo a Guterres. Brasil tachó de ejemplar el comportamiento del Secretario General de la ONU y pidió que se acabe el genocidio que esta realizando Israel. Reino Unido pidió a Guterres que se retractara de sus palabras.

El 25 de octubre, Estados Unidos (principal aliado de Israel), presentó una proposición de resolución ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en la que reafirmaba el derecho de Israel a defenderse, instado a respetar las leyes internacionales —especialmente la protección de los civiles— y pedido «pausas humanitarias» para hacer llegar a Gaza ayuda humanitaria. La resolución fue rechazada con el voto en contra de Rusia, China (ambos miembros permanetes del Consejo y, por lo tanto con poder de veto) y Emiratos Árabes Unidos, y Brasil y Mozambique se abstuvieron. Después se votó una nueva resolución presentada por Rusia que solicitaba «alto el fuego humanitario» inmediato y condenaba los ataques de Hamás del 7 de octubre en Israel y los «ataques indiscriminados» contra civiles y otros objetivos no militares en Gaza. En este caso, cuatro países votaron a favor: Rusia, China, Emiratos Árabes Unidos y Gabón. Mientras que Estados Unidos y Reino Unido votaron en contra, y nueve países se abstuvieron. La resolución no se adoptó porque no consiguió el mínimo de nueve votos afirmativos.

El 27 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó una resolución no vinculante presentada por los países árabes para pedir una «tregua humanitaria inmediata, sostenible y duradera que lleve a una cese de hostilidades» en la Franja de Gaza. La resolución fue aprobada después de obtener una amplia mayoría (121 votos a favor, 44 abstenciones y 14 votos en contra). Previamente la Asamblea rechazó una enmienda presentada por Canadá que solicitaba una condena explícita de los ataques de Hamás del pasado 7 de octubre, pero no fue aprobada al no alcanzar la mayoría requerida.

El 15 de noviembre, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución propuesta por Malta con doce votos a favor, ninguno en contra y tres abstenciones: las de Estados Unidos, Reino Unido y Rusia, para establecer pausas humanitarias «urgentes y amplias» en los combates durante «un número suficiente de días» para que pueda entrar ayuda en la Franja de Gaza por el bien de los civiles «y especialmente los niños», y que se pueda evacuar a los menores heridos y sus cuidadores. La representante de Malta, Vanessa Frazier, denunció que Gaza «se está convirtiendo en un cementerio de niños» e instó a los otros miembros a «no cerrar los ojos ante su sufrimiento».

El 28 de noviembre, la Asamblea General de la ONU adoptó una resolución que pide la retirada de Israel del territorio ocupado de los Altos del Golán, reiterando que su jurisdicción sobre el mismo es «nula» y exhortando a las autoridades israelíes a revocarla. La resolución fue aprobada con 91 votos a favor frente a ocho en contra—Australia, Canadá, Israel, las islas Marshall, Estados Federados de Micronesia, isla de Palaos, Reino Unido y Estados Unidos—y 62 abstenciones. En la resolución la Asamblea ha pedido «una vez más» a las autoridades israelíes «que se retiren del Golán sirio ocupado hasta la línea del 4 de junio de 1967, en cumplimiento con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad» y ha manifestado que la «anexión de facto constituyen un obstáculo para el logro de un paz justa, general y duradera en la región».

El 7 de diciembre, los Emiratos Árabes Unidos llevaron a voto para el día siguiente una resolución del Consejo de Seguridad en la que se exigía un «alto el fuego humanitario inmediato». Este movimiento tuvo lugar poco después de que el secretario general de la ONU, António Guterres, adoptase la poco frecuente medida de invocar el artículo 99 de la Carta de las Naciones Unidas, por el que pedía al Consejo de Seguridad que actuase por existir un «riesgo global» de guerra. El texto propuesto por los Emiratos Árabes Unidos también demandaba la protección de todos los civiles, ya sean palestinos o israelíes, y la liberación de todos los rehenes.​ En la votación del 8 de diciembre, trece representantes de países miembros votaron a favor y uno (Reino Unido) se abstuvo, Estados Unidos fue el único que voto en contra. La resolución fue finalmente rechazada ya que Estados Unidos hizo uso de su derecho a veto.

La postura de Estados Unidos al rechazar la resolución del Consejo de Seguridad, ha sido ampliamente criticada por numerosos países y grupos de derechos humanos que condenaron la doble moral de Estados Unidos y que «corre el riesgo de ser cómplice de crímenes de guerra» y tiene «un cruel desprecio por el sufrimiento de los civiles».Human Rights Watch ha declarado a través de su director ante la ONU, Louis Charbonneau, que con su postura Estados Unidos está arriesgando hacerse cómplice de los crímenes de guerra perpetrados por Israel.​ Avril Benoit, directora ejecutiva de Médicos Sin Fronteras (MSF) dijo que: «Al vetar esta resolución, Estados Unidos es el único que emite su voto contra la humanidad. El veto estadounidense contrasta marcadamente con los valores que profesa defender. Al seguir brindando cobertura diplomática a las atrocidades que se cometen en Gaza, Estados Unidos está indicando que el derecho internacional humanitario puede aplicarse selectivamente y que las vidas de algunas personas importan menos que las de otras... El veto de Estados Unidos lo convierte en cómplice de la carnicería en Gaza». Agnes Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional, dijo en X que el veto «muestra un cruel desprecio por el sufrimiento de los civiles ante un asombroso número de muertos» y que Washington «ha ejercido descaradamente y ha utilizado su veto como arma para forzar al Consejo de Seguridad de la ONU, socavando aún más su credibilidad y capacidad para cumplir su mandato de mantener la paz y la seguridad internacionales». El representante permanente de China ante la ONU, Zhang Jun, dijo al consejo: «Tolerar la continuación de los combates mientras se afirma que nos preocupamos por la vida y la seguridad de la gente en Gaza es contradictorio en sí mismo. Condonar la continuación de los combates y al mismo tiempo abogar por la prevención de los efectos colaterales del conflicto es autoengañarse. Condonar la continuación de los combates y al mismo tiempo hacer referencias a la protección de las mujeres y los niños y a los derechos humanos es hipócrita. Todo esto nos muestra una vez más lo que es el doble rasero».​ Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), ha criticado con extrema dureza a Estados Unidos y ha afirmado que son «cómplices» o «socios» de Israel en los «crímenes de genocidio, limpieza étnica y crímenes de guerra» que están siendo cometidos tanto en la Franja, como en Cisjordania o Jerusalén este y que «esta política constituye un peligro para el mundo y una amenaza para la seguridad y la paz mundiales».

En respuesta al veto de Estados Unidos, Egipto y Mauritania invocaron la Resolución 377A, que permitía a la Asamblea General de la ONU abordar una cuestión que amenaza la seguridad global descuidada por el Consejo de Seguridad de la ONU. La votación, celebrada el martes 12 de diciembre, obtuvo 153 votos a favor, 23 abstenciones y diez votos en contra (Israel, Guatemala, República Checa, Austria, Liberia, Micronesia, Nauru, Papúa Nueva Guinea, Paraguay y Estados Unidos). Aunque esta resolución no era vinculante, indicó el nivel de apoyo internacional para una tregua en los combates. El texto aprobado «reitera su exigencia de que todas las partes cumplan sus obligaciones en virtud del Derecho Internacional» y exigía la «liberación inmediata e incondicional de todos los rehenes».​ El respaldo a esta resolución que pedía un cese de hostilidades fue mayor que el obtenido el 27 de octubre, en la que pedía una «tregua humanitaria». El resultado de la votación reflejaba el creciente aislamiento de Estados Unidos, quien además es el aliado más cercano de Israel, su principal proveedor de armas y munición y el único que puede obligar a Israel a que acepte un cese del fuego.

El lunes 18 de diciembre, el Consejo de Seguridad volvió a considerar una nueva propuesta de resolución enfocada en aumentar la entrada de ayuda humanitaria en la Franja. Durante cuatro días consecutivos, el voto final de la resolución se vio retrasado por las objeciones de Estados Unidos, que el 22 de diciembre se mostró a favor de aceptarla después de que se retirarse una cláusula que exigía «el aplazamiento urgente de las hostilidades».

Bajas

Israel

 
Jardín de infancia destruido en kibutz Beeri

A fecha del 10 de noviembre el gobierno israelí comunicó que en los ataques llevados a cabo por Hamás el 7 de octubre habían muerto un total de 1200 israelíes y no los 1400 que inicialmente habían comunicado. Según el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, la diferencia en las cifras se debe «al hecho de que había muchos cadáveres que no fueron identificados y ahora creemos que pertenecen a terroristas... no a víctimas israelíes».​ En diciembre de 2023, utilizando datos de la seguridad social, esta cifra se revisó nuevamente a 1139 víctimas mortales, incluidos: 695 civiles israelíes (incluidos 36 niños), 71 ciudadanos extranjeros y 373 miembros de las fuerzas de seguridad. Además, hay cinco personas clasificadas como desaparecidas, entre ellas cuatro israelíes. La cifra de muertos incluyen a 36 niños, de los cuales veinte tenían menos de 15 años y el más joven era un bebé de 10 meses.

El 4 de noviembre Abu Ubaida, portavoz de las Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam, informó que, debido a los ataques aéreos israelíes, era imposible encontrar los cuerpos de veintitrés de los sesenta rehenes israelíes muertos y que se encuentran enterrados bajo los escombros.

Según el Ejército israelí desde el inicio de la invasión de la Franja de Gaza habrían muerto al menos 236 militares israelíes,​ incluidos cinco coroneles,​ y al menos 6125 habrían resultado heridos, de ellos, 2005 han sido reconocidos como discapacitados permanentes.​ Sin embargo, facciones de la resistencia palestina afirman que el número de soldados israelíes muertos durante este período supera esa cifra.​ Según el portavoz de las Brigadas Al-Qassam, Abu Ubaida, desde que comenzó la invasión de Israel en Gaza, han documentado la destrucción total o parcial de 410 unidades de equipo militar «sionista» (incluidos 182 tanques Merkava​) y que «decenas de soldados y oficiales del ejército de ocupación y comandantes de brigada han sido asesinados».

Palestina

Franja de Gaza

 
Palestinos junto a varios cadáveres en el hospital indonesio en Jabalia, al norte de la Franja de Gaza, el 9 de octubre de 2023
 
Una niña palestina herida siendo atendida en un hospital gazatí tras ser alcanzada en un bombardeo

Según las autoridades gazatíes, para el 16 de febrero de 2024, el número de muertos, sólo en la Franja de Gaza, había aumentado a más de 28 775 personas, entre ellos 12 300 niños y 8400 mujeres, además de un total de 68 552 heridos (incluidos 8663 niños y 6327 mujeres). Se estima que hay más de 7000 cuerpos que aún se encuentran entre los escombros.​ También la Organización Mundial de la Salud ha estimado que las cifras de fallecidos podrían ser muy superiores, puesto que unos 1000 cuerpos no identificados todavía que no están incluidos en el recuento oficial de muertos.

Según datos proporcionados por Save the Children, desde el inicio de las hostilidades han muerto más 3340 niños y adolescentes en Gaza, 33 en Cisjordania y otros 29 en Israel, una cifra que según la organización es «superior al número de menores fallecidos en conflictos armados en todo el mundo» en los últimos cuatro años. A esta cifra se suman «otros mil niños y niñas desaparecidos en Gaza, que se supone que han quedado sepultados bajo los escombros», por lo que «es probable que el número de víctimas mortales sea mucho mayor». Además, de acuerdo a sus datos, más de 6300 menores han resultado heridos en Gaza, 180 en Cisjordania y 74 en Israel, eso sólo en las tres primeras semanas del conflicto.​ El Comisionado General de la UNRWA, Philippe Lazzarini, informó al Consejo de Seguridad de la ONU y compartió el análisis de Save the Children.

El 6 de noviembre, el secretario general de la ONU, António Guterres, durante un discurso en la ONU dijo que Gaza se está convirtiendo en un «cementerio de niños», añadió que «las operaciones terrestres de las Fuerzas de Defensa de Israel y los continuos bombardeos están afectando a civiles, hospitales, campos de refugiados, mezquitas, iglesias e instalaciones de la ONU, incluidos refugios. Nadie está a salvo».

La tasa de muertes supera la de los ataques liderados por Estados Unidos en Irak, Siria y Afganistán, que fueron ampliamente criticados por grupos de derechos humanos, mientras que, según la profesora Neta C. Crawford, el número de mujeres y niños muertas en los ataques israelíes es comparable al número de civiles muertos en Afganistán durante más de 20 años.​ La guerra de Israel contra Gaza ha sido el conflicto más mortífero para los niños de este siglo.

Cisjordania

En Cisjordania, para el 16 de febrero de 2024, las redadas y ataques realizados por el ejército israelí y los colonos judíos extremistas desde el inicio del conflicto han provocado la muerte de al menos 395 palestinos (incluidos 105 niños) y heridas a más de 4450.​ Varios miles de trabajadores gazatíes se encontraban en Israel cuando comenzó el conflicto. A partir del 16 de octubre, la mayoría han sido detenidos y algunos de ellos han sido trasladados a un «centro de detención» en Cisjordania, mientras que otros buscaron refugio en las comunidades palestinas de Cisjordania.

El Ministro de Trabajo de la Autoridad Palestina estimó que 4500 trabajadores están desaparecidos, mientras que el medio de comunicación israelí N12 informó que 4000 habitantes de Gaza se encontraban en centros de detención israelíes. La Sociedad de Prisioneros Palestinos dijo que las fuerzas israelíes habían arrestado a más de 1450 palestinos de Cisjordania desde el 7 de octubre.​ El 29 de octubre, treinta organizaciones israelíes de derechos humanos abordaron la violencia de los colonos en Cisjordania y pidieron a la comunidad internacional que «actúe urgentemente» para ponerle fin.​ El 30 de octubre, el gobierno alemán pidió a Israel que protegiera a los palestinos de Cisjordania.

Periodistas

La CBS informó el 14 de diciembre de 2023 que según una declaración de la Federación Internacional de Periodistas «el número de periodistas asesinados en los últimos dos meses en la guerra de Gaza ha superado la cantidad de muertos en la guerra de Vietnam, que duró dos décadas». Más de 50 periodistas palestinos han perdido la vida hasta ese momento. Diversos hechos peligrosos, como los ataques aéreos, pero también el hambre por falta de alimentos, los riesgos vinculados a la falta de agua potable y refugio han hecho que «Palestina sea uno de los lugares más peligrosos para que un periodista haga su trabajo».

Según informó el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), para el 17 de febrero de 2024, al menos 88 periodistas y otros trabajadores de medios de comunicación habían muerto desde que comenzó la guerra el 7 de octubre. Entre los muertos se encuentran 83 periodistas palestinos, cuatro israelíes y tres libaneses. A estas cifras hay que añadir dieciséis periodistas heridos, cuatro desaparecidos y veinticinco detenidos por las FDI. Según la organización los periodistas en Gaza enfrentan riesgos especialmente altos ya que tienen que cubrir el conflicto ante un ataque terrestre israelí a la ciudad de Gaza, devastadores ataques aéreos, comunicaciones interrumpidas y cortes de energía generalizados.Al Jazeera eleva la cifra de periodistas muertos a 99, incluidos 92 palestinos, tres libaneses y cuatro israelíes.

Trabajadores sanitarios y humanitarios

 
Ambulancia de la Media Luna Roja Palestina alcanzada por un misil israelí en Jan Yunis

El 22 de enero de 2024, la UNRWA declaró que 152 miembros de su personal habían muerto en los bombardeos sobre Gaza.​ Se trata del mayor número de víctimas mortales de trabajadores de las Naciones Unidas jamás registrado en un solo conflicto en los 78 años de historia de la organización.​ Algunos de los miembros de su personal fueron asesinados mientras hacían cola para comprar pan, mientras que otros murieron junto con sus familias en sus hogares debido a los bombardeos israelíes. Además denunció que cuarenta y siete de su instalaciones habían sufrido diversos daños, lo que incluye también escuelas que, hoy por hoy, no funcionan como tal, sino como refugios improvisados de los miles de gazatíes que se han visto obligados a abandonar sus hogares por los bombardeos israelíes.

El 8 de enero de 2024, el Ministerio de Salud de Gaza declaró que al menos 326 miembros del personal médico y 45 miembros de la defensa civil habían muerto y que 30 hospitales, 53 centros de salud y 150 instituciones sanitarias habían cesado sus actividades debido a los ataques israelíes y a la escasez de combustible necesario para operar los generadores de energía. Además 122 ambulancias habían resultado destruidas debido a los ataques israelíes. Así mismo, han sido destruidas 134 sedes gubernamentales, 95 escuelas y universidades han quedado completamente fuera de servicio, 295 centros de enseñanza parcial o totalmente destruidos, mientras que más de 380 mezquitas han sido total o parcialmente destruidas, así como tres iglesias.

Palestinos encarcelados en Israel

Miles de palestinos que trabajaban en Israel en vísperas de la guerra han desaparecido. Los grupos de derechos humanos creen que han sido objeto de arrestos masivos por parte de Israel, pero Israel se ha negado a revelar los nombres de aquellos a quienes mantienen detenidos. Según testimonios obtenidos por HaMoked y Al Jazeera, algunos de estos prisioneros han sido golpeados por soldados israelíes y se les ha negado el acceso para contactar con la Cruz Roja.

Ocho de estos trabajadores entrevistados por CNN denunciaron haber sido torturados, incluido haber sido desnudados y golpeados «brutalmente», incluido un relato de electrocución. Un prisionero informó que; «Nos quebraron y nos golpearon con porras y palos de metal... nos humillaron... nos hicieron morir de hambre, sin comida ni agua», mientras que otro afirmó que «algunas personas murieron en el camino hacia aquí porque fueron golpeadas y sometidas a descargas eléctricas». Los trabajadores entrevistados finalmente fueron devueltos a Gaza el 4 de noviembre. Al menos seis organizaciones de derechos humanos en Israel han presentado una petición ante el Tribunal Superior de Israel argumentando que estas detenciones carecían de autoridad legal y fundamento legal. Amani Sarahneh, de la Sociedad de Prisioneros Palestinos, y Dror Sadot, de B'Tselem, describieron el problema como sistémico, y Sadot respondió: «Hemos estado investigando esto durante muchos años: el sistema militar de aplicación de la ley funciona como un mecanismo de encubrimiento sin casi ninguna acusación», dijo. «Entonces dirán 'esas son la excepción, no la regla', pero si continúa la impunidad de los soldados –y no sólo de los soldados sino también de la política misma– cuando nadie rinde cuentas, por supuesto, las cosas simplemente continuarán»

Destrucción del patrimonio cultural de Gaza

Según un informe elaborado por el grupo Heritage for Peace, más de 100 monumentos palestinos han sido destruidos o dañados por los ataques israelíes en la Franja de Gaza.​ Entre los monumentos destruidos por los isrelíes se incluye la Gran Mezquita de Gaza de la que sólo quedó en pie el minarete,​ mientras que los sitios que han resultado destruidos total o parcialmente incluyen el Museo Rafah, el Museo Cultural Al Qarara y el Centro Cultural Rashad Shawa. La Iglesia de San Porfirio, la tercera iglesia más antigua del mundo, resultó gravemente dañada en un ataque aéreo, al igual que el monasterio de San Hilarión. La iglesia bizantina de Jabalia, que data del siglo V y restaurada en 2022, fue destruida. La destrucción de la biblioteca pública y los archivos centrales de la ciudad de Gaza se ha comparado con los ataques de 1992 a la Biblioteca Nacional y Universitaria de Bosnia y Herzegovina.​ Todas las universidades de la Franja de Gaza han sido bombardeadas por las fuerzas israelíes, incluida la destrucción intencionada de la Universidad Al-Israa y su museo que contenía varios miles de artefactos raros.

La organización Forensic Architecture informó el 19 de diciembre que Israel había destruido uno de los sitios arqueológicos más importantes de Gaza, ubicado cerca del campo de refugiados de al-Shati.​ La Convención para la Protección de los Bienes Culturales en caso de Conflicto Armado, aceptada tanto por palestinos como por israelíes, protege los sitios de patrimonio cultural.

Crisis humanitaria

En Gaza

 
Residentes inspeccionan las ruinas de un apartamento destruido por los ataques aéreos israelíes

La situación humanitaria en Gaza ha sido calificada de «crisis» y «catástrofe».​ Como resultado del asedio de Israel, Gaza se enfrenta a la escasez de combustible, alimentos, medicamentos, agua y suministros médicos.​ El asedio provocó una caída del 90 % en la disponibilidad de electricidad, lo que afectó el suministro de energía de los hospitales, las plantas de aguas residuales y el cierre de las plantas desalinizadoras que proporcionan agua potable.​ El 13 de octubre, el comisionado de la UNRWA, Philippe Lazzarini, dijo: «La escala y la velocidad de la crisis humanitaria que se está desarrollando son escalofriantes».

El general de división israelí (retirado) Giora Eiland, declaró que Israel no tenía «otra opción» que hacer de Gaza un lugar «imposible para vivir».​ Eiland argumentó que era necesaria una «grave crisis humanitaria» y que el ejército israelí necesitaba hacer de Gaza «un lugar donde ningún ser humano pueda existir».

El 16 de octubre, los médicos advirtieron de brotes de enfermedades debido al hacinamiento en los hospitales y a los cadáveres sin enterrar.​ El 18 de octubre, la representante de Estados Unidos ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield, vetó una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que instaba a la ayuda humanitaria a Gaza. La Organización Mundial de la Salud declaró que la situación estaba «fuera de control».

El 21 de octubre, una declaración conjunta de Unicef, la OMS, el PNUD, el UNFPA y el PMA declaró que «el mundo debe hacer más» por Gaza. El 26 de octubre, la Organización Mundial declaró que la crisis humanitaria y sanitaria de Gaza había «alcanzado proporciones catastróficas».

El 28 de octubre, la presidenta de la Cruz Roja, Mirjana Spoljaric Egger, declaró que estaba «conmocionada por el nivel intolerable de sufrimiento humano».

Falta de alimentos

El 21 de octubre, la ONU emitió una declaración en la que afirmaba que las reservas de alimentos estaban «casi agotadas».Cindy McCain, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, declaró que la gente estaba «literalmente muriendo de hambre mientras hablamos».​ Para el 24 de octubre, se informó que muchas panaderías habían cerrado, mientras que las que seguían abiertas tenían filas de horas.​ El 27 de octubre, un portavoz del Programa Mundial de Alimentos declaró que los alimentos y otros suministros básicos se estaban «agotando».​ Para el 28 de octubre, los ataques aéreos israelíes habían destruido una quinta parte de las panaderías que operaban en la Franja.​El 7 de noviembre, el ministerio del Interior gazatí anunció que todas las panaderías del norte habían quedado fuera de servicio, aumentando el riesgo de hambruna entre la población.​ El 21 de diciembre, la Unión Europea alertó de una hambruna «sin precedentes» en la Franja de Gaza.​El 16 de enero, el Programa Mundial de Alimentos, Unicef y la OMS anunciaron su creencia de que ya existían episodios de hambruna en la Franja de Gaza.

Crisis sanitaria

Los expertos en salud pública advirtieron sobre el brote y la propagación de la enfermedad en Gaza. Según Oxfam y las Naciones Unidas, la falta de agua potable y saneamiento en Gaza provocaría un aumento del cólera y otras enfermedades infecciosas mortales.​ Oxfam señaló que las estaciones de bombeo de aguas residuales y las instalaciones de tratamiento de aguas residuales de Gaza habían dejado de funcionar, por lo que la acumulación de residuos sólidos y cuerpos sin enterrar eran probablemente vectores de enfermedades.​ Debido a la falta de agua potable, los residentes de Gaza bebían agua contaminada con aguas residuales, agua de mar y agua agrícola, otra fuente importante de enfermedades.Richard Brennan, director regional de emergencias de la Organización Mundial de la Salud, señaló: «Las condiciones son propicias para la propagación de una serie de enfermedades diarreicas y de la piel».

Los médicos también advirtieron sobre las condiciones de hacinamiento en escuelas y hospitales. El Dr. Nahed Abu Taaema declaró que los refugios superpoblados eran «un caldo de cultivo principal para la propagación de enfermedades».​ Abu Taaema informó de un aumento de erupciones cutáneas, infecciones pulmonares y problemas estomacales.​ En enero, la Organización Mundial de la Salud contabilizó 24 casos de hepatitis A y miles de casos de ictericia que podrían estar vinculados con esta infección viral hepática en la Franja de Gaza.​El 24 de octubre, el Ministerio de Salud de Gaza registró 3150 casos de enfermedad por beber agua contaminada, en su mayoría entre niños.​ La falta de suministros médicos fue otro problema reportado, ya que la Organización Mundial de la Salud informó de una crisis de saneamiento en los hospitales, y algunos tuvieron dificultades para desinfectar el equipo quirúrgico.

Desplazamientos

 
La línea negra en Wadi Gaza representa el límite impuesta por las FDI a los residentes de la Franja para la evacuación del norte de Gaza.

El 10 de octubre, las Naciones Unidas dijeron que los combates habían desplazado a más de 423 000 palestinos,​ mientras que los ataques aéreos israelíes habían destruido 1000 viviendas y dejado inhabitables 560 unidades de vivienda.​ Para el 15 de octubre, se estimaba que más un millón de personas en Gaza habían sido desplazadas, muchas de ellas huyeron del norte de Gaza tras la evacuación ordenada por Israel.​ El 20 de octubre las Naciones Unidas anunciaron que más de 1,4 millones de gazatíes se habían visto obligados a abandonar sus hogares, de los cuales más de 544 000 se refugian en 147 refugios de emergencia designados por la UNRWA en unas condiciones cada vez más espantosas.

Según la UNRWA, el 18 de octubre, Israel continuaba bombardeando áreas en el sur de Gaza a pesar de la directiva para que los gazatíes se desplazaran hacia el sur.​ El 19 de octubre, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios observó que 98 000 casas, o 1 de cada 4 casas en Gaza, habían sido destruidas por los bombardeos israelíes.​ El 21 de octubre, la UNRWA declaró que 500 000 personas estaban refugiadas en instalaciones gestionadas por la ONU y que las condiciones se habían vuelto «insostenibles».​ A finales de octubre, esta cifra había aumentado a más de 670 000 personas. Muchos otros se refugiaron en hospitales.

El 22 de octubre, la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU declaró que el 42 % de las viviendas en Gaza habían sido destruidas.​ Al 23 de octubre, se estimaba que 1,4 millones de personas en Gaza habían quedado sin hogar.​ El 30 de octubre, la Cruz Roja afirmó que llevaría años reconstruir las viviendas y las infraestructuras destruidas.​ El 2 de noviembre, la UNRWA declaró que 50 de sus edificios y activos habían sido afectados por los ataques israelíes, incluidos cuatro refugios.​ El 6 de noviembre, el periodista de Al Jazeera, Hani Mahmoud, describió el sur de Gaza como un gran campo de concentración.​ A medida que se intensificaron los combates en la ciudad de Gaza, las FDI anunciaron un período diario de cuatro horas para que los residentes se trasladaran al sur, lo que provocó que miles de personas huyeran de la ciudad.

Según la ONU, más de dos tercios de los 2,4 millones de habitantes de la Franja de Gaza se han tenido que desplazar por la guerra. La mayoría han huido al sur con lo mínimo y sobrevive al frío que se avecina. «Con el invierno acercándose rápidamente, refugios inseguros y superpoblados y la falta de agua potable, los civiles [de Gaza] se enfrentan a la posibilidad inmediata de morir de hambre».

El 4 de diciembre la ONG Save the Children, denunció de que las órdenes de desplazamiento y reubicación israelíes dirigidas a la población de la Franja de Gaza son una «cortina de humo», ya que no hay ningún lugar seguro en el enclave. «Con hogares, escuelas, hospitales y refugios del norte al sur atacados repetidamente y todos los puntos de entrada y salida de Gaza cerrados, las órdenes de reubicación no pueden ofrecer seguridad, sólo una cortina de humo». En especial se han referido a las órdenes de evacuación de Israel a los habitantes de Jan Yunis, la segunda ciudad de la Franja de Gaza, «No hay ningún lugar seguro a donde ir. Verse obligados a desplazarse entre zonas que siguen recibiendo bombardeos es tener que elegir entre una pena de muerte u otra».​ Para esta misma fecha, Israel había destruido o dañado entre el 8 % y el 12 % de las viviendas en la gobernación de Rafah, entre el 11 % y el 17 % de las de la gobernación de Jan Yunis, entre el 14 % y el 19 % de las de Deir al Balah, entre el 52 y el 63 % de las de la gobernación de Gaza y entre el 53 % y el 65 % de las viviendas de la gobernación de Gaza del Norte, creando más de 1,8 millones de desplazados, en torno a tres cuartas partes de la población total de la Franja.

El 12 de diciembre ya se calculaba en 1,8 millones de personas los desplazados por la guerra, equivalente al 85 % de la población gazatí.​ Esta cifra ascendía ya hasta el 90 % de la población el 10 de enero, la gran mayoría de los cuales se hacinaban en la parte sur de la Franja.

Al-Mawasi

En Israel

Según Israel, militantes palestinos llevaron a Gaza una ambulancia Magen David Adom durante su ataque del 7 de octubre.​ El Centro Médico Barzilai en Ascalón fue alcanzado por cohetes desde Gaza el 8 de octubre y el 11 de octubre.

El 17 de octubre, unos 120 000 civiles israelíes del sur y el norte de Israel estaban desplazados internamente,​ incluidos casi todos los 30 000 residentes de Sederot y residentes de comunidades dentro de los cuatro kilómetros de la frontera con Gaza. Las evacuaciones de residentes en comunidades de cuatro a siete kilómetros de la frontera estaban en curso. Un número desconocido de residentes del norte de Israel se había desplazado hacia el centro del país, temiendo que se abriera un segundo frente con el Líbano.​ A partir del 22 de octubre, esta cifra se elevó a 200 000.

Desinformación

Durante el conflicto se ha publicado y difundido rápidamente información no verificada a través de las redes sociales, los políticos y los principales medios de comunicación. Si bien en algunos casos se ha aclarado o agregado contexto a la historia original publicada, las características del actual conflicto, en el que la audiencia no siempre regresa para leer o escuchar la información adicional, han llevado a que se tarde en corregir el problema.

Decapitaciones de bebés

Durante la visita a Israel del secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken, le mostraron fotografías de la masacre de civiles y soldados israelíes por parte de Hamás y, entre otras cosas, Blinken confirmó que vio a soldados israelíes decapitados.

Varias organizaciones de noticias informaron sobre la decapitación de bebés por parte de Hamás el 10 de octubre, después de que una reportera del canal de televisión israelí i24 News entrevistara a miembros de las Fuerzas de Defensa de Israel en el lugar de la masacre de Kfar Aza, quienes informaron haber visto bebés a quienes les habían cortado la cabeza.CBS News entrevistó más tarde a Yossi Landau, jefe regional de la organización judía de primeros auxilios ZAKA, quien dijo que tanto bebés como niños habían sido decapitados, y que se habían encontrado cadáveres de adultos desmembrados.​ Un portavoz de las FDI declaró a Insider que no investigarían más a fondo la acusación, citando que hacerlo sería «una falta de respeto hacia los muertos».​ Posteriormente, el gobierno de Israel publicó fotografías de bebés muertos que, según dijo, murieron en el ataque al kibutz. El Jerusalem Post afirmó que estas imágenes confirmaban que los bebés fueron decapitados,​ mientras que NBC News afirmó que no se había proporcionado evidencia fotográfica alguna de que se hubieran decapitado bebés.

El presidente estadounidense, Joe Biden, dijo que había visto pruebas fotográficas de terroristas decapitando a niños, aunque posteriormente un funcionario de la administración estadounidense aclaró que ni Biden ni sus asistentes habían visto fotografías ni habían recibido informes confirmados de niños o bebés que hubieran sido decapitados por Hamás.​ Según un comunicado de la administración demócrata, el presidente hizo esas afirmaciones basándose en informaciones que el Gobierno israelí había dado «públicamente».​ A partir de ese momento, los posteriores comentarios de funcionarios y medios israelíes sobre las supuestas decapitaciones han corregido o suavizado sus afirmaciones.​ Posteriormente, el propio gobierno de Israel y su ejército declararon que «no podemos confirmar» las informaciones de que combatientes de Hamás «asesinaron» a cuarenta bebés en un kibutz del sur del país.​ La cadena estadounidense CNN informó que no podía confirmar las afirmaciones de que se había decapitado a niños.​ El periódico israelí Haaretz también dijo que la historia era falsa. Sólo dos menores, Yiftach Kutz, de 14 años, y su hermano, Yonatan, de 16, fueron identificados como asesinados en Kfar Azza, y ninguno de ellos fue decapitado. Ishay Coen, periodista del sitio web ultraortodoxo Kikar Hashabbat, admitió que cometió un error al aceptar sin cuestionar las afirmaciones de las FDI. «¿Por qué un oficial del ejército inventaría una historia tan horrible?», se preguntó y añadió: «Me equivoqué». Haaretz también informó que algunos testimonios procedían de oficiales reservistas.

En un comunicado, el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) negó las afirmaciones de varios medios pro israelíes de que habían «matado niños, decapitado y atacado a civiles» durante su ataque. Según argumentaron en dicho comunicado, «afirmamos firmemente la falsedad de las acusaciones inventadas y propagadas por algunos medios de comunicación occidentales que adoptan la narrativa sionista, incluida la afirmación de matar niños, decapitar y atacar a civiles» y que los milicianos de Hamás solo «atacaron al aparato militar y de seguridad (israelí), que es un objetivo legítimo».

Israel posteriormente difundió imágenes de dos bebés que según dijeron habían sido asesinados por Hamás, pero ninguno por decapitación.

Supuesta rendición de militantes de Hamás

El 7 de diciembre, Las FDI anunciaron a través de un vídeo que Israel detuvo a 150 hombres en la Franja de Gaza, y el 10 de diciembre detuvo a decenas más. Según Israel, las detenciones se produjeron tras una rendición masiva de militantes de Hamás.​ El The New York Times informó que la afirmación de que los combatientes de Hamás se habían rendido se hizo después de que se vieran en las redes sociales vídeos y fotografías de «hombres desnudos hasta quedar en ropa interior, sentados o arrodillados en el suelo, algunos de ellos atados y con los ojos vendados».​ Las personas que se ven en las imágenes fueron identificados como civiles, entre ellos un periodista. El CICR se mostró preocupado por las imágenes y subrayó fuertemente «la importancia de tratar a todos los detenidos con humanidad y dignidad, de conformidad con el derecho internacional humanitario».

La BBC informó que en un vídeo de la aparente entrega de armas no está claro si un hombre está «entregando» las armas o simplemente moviéndolas según las instrucciones que recibe de sus guardianes israelíes, además el periódico británico sugirió que el evento se realizó frente a la cámara, en lugar de como un acto de rendición auténtica, y que no se sabe si las personas mostradas tienen alguna relación con Hamás o con el ataque del 7 de octubre.Haaretz informó que los funcionarios de seguridad israelíes creían que aproximadamente entre el 10 % y el 15 % de las personas que aparecen en el vídeo estaban en realidad relacionadas con Hamás, y que a pesar de las afirmaciones públicas de Israel, no se trataba de una «rendición masiva» de miembros de Hamás.Amnistía Internacional calificó el trato dado a los detenidos el 7 de diciembre como una violación del derecho internacional y añadió que «Todos los detenidos deben recibir un trato humano y se les debe garantizar el derecho a un juicio justo y al debido proceso. Todos los detenidos arbitrariamente deben ser puestos en libertad. Israel tiene un terrible historial de impunidad por violaciones cometidas por sus fuerzas, lo que subraya la urgente necesidad de una investigación independiente y efectiva de todas las muertes bajo custodia, informes de desapariciones forzadas, torturas y otros malos tratos a palestinos de Gaza».

Otros casos del 7 de octubre

En el caos consiguiente al ataque de Hamás del 7 de octubre, numerosas historias falsas circularon por las redes sociales e incluso se hicieron virales, hasta el punto de ser repetidas por funcionarios o personalidades israelíes y extranjeras. Por ejemplo, el teniente coronel Yaron Buskila difundió la historia de que se habían encontrado bebés colgando de cuerdas de la ropa, y estos comentarios fueron repetidos en Twitter por personalidades de todo el mundo. Sin embargo, poco después se demostró que la historia era falsa.​ Otra noticia falsa que se difundió fue la de un bebé quemado en un horno, que el diario británico Daily Mail transformó en varios bebés.​ De hecho, entre las más de 1200 víctimas del ataque de Hamás se contaron solamente dos bebés: Mila Cohen, de 10 meses, que fue asesinada junto a su padre en el kibutz Beeri, y la hija de apenas unas horas de edad de una embarazada de nueve meses que se dirigía al hospital para dar a luz cuando le dispararon en el estómago. Otros cinco niños de entre dos y seis años fueron asesinados en el ataque.

Otro bulo que cobró notoriedad fue el que el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu contó al presidente estadounidense Joe Biden en una de sus entrevistas, y que hablaba de que los milicianos de Hamás «tomaron a docenas de niños, los ataron, los quemaron y los ejecutaron». Después de dos meses del ataque, no hay ni una sola prueba a este respecto.​ Igualmente, un miembro de ZAKA, la ONG israelí encargada de recuperar los cadáveres de las víctimas del ataque, habló de veinte cuerpos de niños atados y quemados en el kibutz Be'eri y de otros tantos en Kfar Aza. Sin embargo, la lista oficial de víctimas solo incluye a dos adolescentes en Kfar Azza, mientras que hubo nueve menores asesinados en Be'eri, aunque la mayoría de ellos murieron en sus casas junto a sus familias.​ Ese mismo miembro de Zaka también habló del cuerpo de una mujer embarazada cuyo abdomen había sido abierto en canal, pero los habitantes de la casa del kibutz Be'eri donde dice que encontró su cadáver y las propias autoridades del kibutz afirman desconocer de dicha mujer, y tanto la policía como los expertos forenses no han identificado un caso que concuerde con la descripción.

La primera dama de Israel, Sara Netanyahu, también contribuyó a la difusión de bulos en su entrevista con su homónima estadounidense, Jill Biden, en la que afirmó que una mujer embarazada de nueve meses había sido secuestrada y llevada a la Franja de Gaza, donde había dado a luz. Las redes sociales identificaron a esta supuesta mujer con una trabajadora tailandesa, pero su familia y amigos desmintieron que estuviera embarazada y, cuando fue liberada en el intercambio de rehenes, ella misma afirmó que ni estaba embarazada ni había dado a luz. El ejército israelí ha declarado que no tiene noticias de que existan rehenes embarazadas.

El 9 de noviembre de 2023, Ofir Gendelman, portavoz de Benjamin Netanyahu, fue sorprendido pasando noticias falsas en X. Días antes, Gendelman había publicado un vídeo que fue desacreditado por un corresponsal militar israelí. En 2021, Gendelman compartió un vídeo que, según la BBC, era material de Siria y no de Gaza.​ El ministro de Defensa israelí Yoav Gallant publicó imágenes el 16 de febrero de 2024 en las que decía que se veía a ambulancias de la Media Luna Roja palestina asistiendo a milicianos heridos durante el ataque del 7 de octubre. Sin embargo, poco después se desveló que las ambulancias no eran de la Media Luna Roja sino del propio servicio médico militar de Hamás.

Cobertura de los medios de comunicación

Más de 750 periodistas estadounidenses firmaron una carta abierta condenando «el asesinato de periodistas en Gaza por parte de Israel y criticando la cobertura de la guerra por parte de los medios occidentales». La carta decía que las redacciones de los medios de comunicación son «responsables de la retórica deshumanizante que ha servido para justificar la limpieza étnica de los palestinos», además de argumentar que, aunque no en su propia voz, «los periodistas deberían usar palabras como "apartheid", "limpieza étnica" y "genocidio" para describir el trato que Israel da a los palestinos».

A principios de diciembre, el periódico israelí The Jerusalem Post publicó un artículo en el que afirmaban falsamente que un bebé palestino muerto de cinco meses de Gaza era en realidad «una muñeca». Posteriormente, el periódico eliminó el artículo y cualquier mención del mismo en sus redes sociales. Aunque no mencionaron el artículo directamente, publicaron una declaración que decía: «El artículo en cuestión no cumplía con nuestros estándares editoriales y, por lo tanto, fue eliminado».

El 23 de noviembre de 2023, ocho periodistas residentes en el Reino Unido empleados por la BBC remitieron una carta a Al Jazeera donde expresaban su preocupación por el doble rasero de la cobertura de la BBC en la guerra entre Israel y Hamás de 2023, contrastándola con los informes «inquebrantables» sobre los crímenes de guerra cometidos por los rusos en Ucrania. Los periodistas acusaron a la corporación de omitir el contexto histórico y tratar por todos los medios de humanizar a las víctimas israelíes sin hacer lo mismo con las víctimas palestinas.

En una carta abierta dirigida a los medios de comunicación australianos, los periodistas de ese país criticaron un doble rasero en la confianza otorgada a las declaraciones realizadas por las FDI, afirmando: «El gobierno israelí también es un actor en este conflicto, con pruebas cada vez mayores de que está cometiendo crímenes de guerra y una historia documentada de compartir información errónea. La versión de los acontecimientos del gobierno israelí nunca debe informarse palabra por palabra sin contexto o verificación de hechos».

Algunos medios de comunicación como CNN, ABC, NBC, The New York Times y Fox News tienen acceso limitado a la zona de conflicto en Gaza y únicamente en presencia de soldados israelíes. Vox informó que las organizaciones de noticias «tienen que enviar todos los materiales y secuencias al ejército israelí para su revisión antes de su publicación».

Censura en las redes sociales

Las autoridades israelíes practicaron detenciones de palestinos residentes en Israel por «comportamiento perturbador» debido a diversas publicaciones en las redes sociales según Adalah, asociación que defiende a los árabe-israelíes de violaciones de los derechos humanos.​ Otros usuarios y organizaciones denunciaron restricciones en las redes sociales en mensajes en favor de Palestina.​ En el periodo transcurrido entre el 1 de diciembre y el 18 de enero, Israel fue el sexto país que más periodistas encarceló en el mundo, empatado con Irán y solo precedido por China, Myanmar, Bielorrusia, Rusia y Vietnam.

El 20 de diciembre, Human Rights Watch publicó un informe de 51 páginas donde acusa a la compañía estadounidense Meta Platforms de «censura sistémica del contenido palestino», en el citado documento la organización humanitaria documenta el patrón de la compañía Meta de eliminación y supresión de discursos a favor del pueblo palestino en Facebook e Instagram, incluida la expresión pacífica en apoyo de Palestina y el debate público sobre los derechos humanos palestinos. Según dijo Deborah Brown, directora adjunta interina de tecnología y derechos humanos de Human Rights Watch. «La censura de Meta del contenido en apoyo a Palestina añade insulto a la herida en un momento de atrocidades y represión indescriptibles que ya sofocan la expresión de los palestinos».

Impacto económico

El 9 de noviembre, el Banco de Israel informó que la caída de la oferta laboral causada por la guerra le estaba costando a la economía israelí 600 millones de dólares por semana, o el 6 % del PIB semanal. Sin embargo, el banco también afirmó que la estimación no refleja los daños totales y no incluye los daños causados por la ausencia de trabajadores palestinos y extranjeros.​En febrero de 2024, el Banco de Israel calculaba que la guerra le iba a costar a su país unos 64.000 millones de euros hasta 2025, el equivalente al 13% del PIB estimado para 2024.​ Por esas fechas, la guerra le costaba a Israel unos 270 millones de dólares diarios.

El consumo de servicios cayó en picado pues la gente teme reunirse en restaurantes y se limitaron las reuniones públicas. El gasto en ocio y entretenimiento se desplomó un 70 %. El turismo, uno de los pilares económicos de Israel, se detuvo: Se cancelaron vuelos y se desviaron cargamentos. La construcción está paralizada debido a que la mano de obra es de origen palestino. El gobierno israelí detuvo la producción del gas natural que se sacaba en el mar. Esta medida le costó a Israel 200 millones de dólares mensuales en ingresos perdidos.

En los mercados bursátiles el índice TA-35 de acciones israelíes de primera línea se ha vendido y el séquel cayó al nivel más bajo desde 2015.​ En respuesta el Ministerio de Finanzas esbozó planes para aumentar el gasto en defensa y ayudar a quienes se quedaron sin trabajo. El banco central intervino, vendiendo 30.000 millones de dólares de reservas de divisas para frenar la caída. Con la advertencia de la agencia de calificación Moody's sobre un golpe a la calificación crediticia de Israel, el costo de asegurar la deuda israelí contra el incumplimiento con Credit Default Swaps también aumentó.​ En febrero de 2024, Moody's disminuyó la calificación crediticia de Israel por primera vez en su historia, pasándola de A1 a A2. Además, asignó a la economía del país una «perspectiva negativa».​ Se unía así a las otras dos grandes agencias de calificación, pues Standard & Poor's ya había degradado la calificación crediticia de Israel de «estable» a «negativa» tras el ataque del 7 de octubre, y Fitch había hecho lo propio el 17 de octubre.​ Pocos días después, Moody's rebajó la calificación crediticia de los cinco principales bancos israelíes, a las que dio una «perspectiva negativa».

Debido al apoyo a Israel de las multinacionales McDonald's, Puma, Starbucks y Unilever, éstas admitieron perdidas multimillonarias.

Reacciones

Israel

El grupo de protesta Kaplan Force anunció la cancelación de su manifestación contra la reforma judicial prevista para el 7 de octubre en Tel Aviv. El grupo expresó su apoyo a las FDI y afirmó que apoyaban a «las FDI y las fuerzas de seguridad en el desempeño de sus funciones durante este momento difícil y esperaban que se restableciera la calma y la seguridad».

Los líderes de los partidos de oposición de Israel emitieron una declaración conjunta expresando pleno respaldo a las FDI y unidad con el gobierno.

Maguén David Adom hizo un llamamiento a las donaciones de sangre y anunció planes para una campaña especial de donación de sangre en Tel Aviv el 7 de octubre.​ El Ministerio de Educación de Israel anunció el cierre de todas las escuelas del país el 7 de octubre. Posteriormente se prorrogó hasta el 10 de octubre.​ El Festival Internacional de Cine de Haifa fue cancelado.​ Bruno Mars canceló su concierto programado en Tel Aviv el 7 de octubre debido a los ataques y abandonó Israel.​ El 8 de octubre, la UEFA canceló todos sus partidos de fútbol programados en Israel durante las próximas dos semanas, incluido un partido de clasificación para la Eurocopa 2024 entre Israel y Suiza el 12 de octubre.

Ofer Cassif, miembro de la Knesset, dijo a Al Jazeera que su partido de Izquierdas Hadash había advertido en repetidas ocasiones que la continua ocupación israelí de los territorios palestinos conduciría a acontecimientos como este, en los que civiles inocentes de ambos bandos pagarían el precio. Calificó al gobierno israelí de «fascista» y lo acusó de llevar a cabo pogromos y limpiezas étnicas contra la población palestina.

Palestina

El Ministerio de Educación palestino dijo que las escuelas en la Franja de Gaza estaban cerradas hasta nuevo aviso.​ En Cisjordania, estallaron las celebraciones en Ramala.

El presidente palestino Mahmud Abás dijo que los palestinos tenían derecho a defenderse contra el «terror de los colonos y las tropas de ocupación».​ En Cisjordania, las celebraciones tuvieron lugar en Ramala. Se establecieron guardias vecinales en 50 localidades ante el temor a represalias por parte de los colonos israelíes, mientras que se convocó una huelga general para el 8 de octubre.​ Siete palestinos murieron en enfrentamientos con las fuerzas israelíes el 7 de octubre, mientras que otros 126 resultaron heridos.​ Los enfrentamientos del 8 de octubre mataron a otros seis palestinos.

El funcionario de Hamás Ghazi Hamad dijo que el grupo va a repetir el ataque del 7 de octubre hasta que Israel sea destruido.​ El líder adjunto de Hamás, Saleh al-Arouri, dijo a Al Jazeera que sus fuerzas habían tomado suficientes rehenes israelíes para asegurar la liberación de prisioneros palestinos en Israel en un intercambio.​  El portavoz de Hamás, Abu Obaida, dijo que mantenía a los soldados israelíes capturados en «lugares seguros» y túneles.​ Taher El-Nounou, el asesor de medios de Hamás declaró que el objetivo principal de la organización es crear un estado permanente de guerra.

Protestas contra la guerra

Desde el comienzo de la guerra se sucedieron multitud de manifestaciones en países de Oriente Medio, como Yemen, Jordania, Líbano, Kuwait, Turquía, Baréin, Siria e Irán en solidaridad con los grupos palestinos.​  También se celebraron mítines pro-palestinos en Berlín, Alemania; Londres, Reino Unido, Sídney, Australia; España y Sudáfrica.​ Se celebraron manifestaciones en apoyo de Israel o de los palestinos en todo Estados Unidos.

En enero de 2024, el Tribunal Supremo israelí instó a las autoridades a permitir la primera manifestación contra la guerra en el país. Sin embargo limitaba la participación a setecientos asistentes.

Internacionales

Las respuestas de los gobiernos, organizaciones internacionales, empresas y otras personalidades internacionales a los eventos de la Guerra Israel-Gaza de 2023, han consistido en su gran mayoría en condenar cualquier forma de violencia, ya sea por parte de uno de los contendientes o del otro.

Aislamiento internacional de Israel

La tarde del 31 de octubre Israel llevó a cabo una serie de ataque aéreos contra el campo de refugiados de Jabalia. Según informó el Ministerio del Interior de Gaza el campo había sido «completamente destruido», con estimaciones preliminares de víctimas de alrededor de 400 heridos y muertos.​ Poco después de conocerse la noticia, Bolivia rompió todos los lazos diplomáticos con Israel, seguido horas más tarde por una serie de llamadas a consultas de embajadores por parte de Chile y Colombia, Jordania hizo lo propio el 1 de noviembre, así como otros países como Baréin el 2 de noviembre, Honduras el 3 de noviembre, Turquía el 4 de noviembre, Chad el 5 de noviembre, Sudáfrica el 6 de noviembre y Belice el 14 de noviembre.

El ministro de la presidencia de Bolivia exigió el fin de los ataques israelíes contra la Franja de Gaza, al mismo tiempo acusaba a Israel de estar cometiendo «crímenes contra la humanidad», mientras que el presidente chileno, Gabriel Boric, condenó «las inaceptables violaciones del Derecho Internacional Humanitario» que Israel estaba cometiendo en la Franja de Gaza y el presidente colombiano, Gustavo Petro, aseguró que «si Israel no detiene la masacre del pueblo palestino, no podemos estar allá».

El Ministro de Asuntos Exteriores de Jordania habló de una «catástrofe humanitaria sin precedentes» y condenó la «guerra israelí que está matando a personas inocentes en Gaza».​ Además, la Asamblea Nacional de Baréin anunció que cortaba todas las relaciones económicas con Israel,​ citando una «postura sólida e histórica que apoya la causa palestina y los derechos legítimos del pueblo palestino».

El Ministro de Relaciones Exteriores de Honduras rompió relaciones debido a las violaciones del derecho internacional humanitario por parte de Israel.​ El presidente turco, Erdogan, había dicho anteriormente que Netanyahu «ya no es alguien con quien podamos hablar».​ Mientras que Chad citó la «marea sin precedentes de violencia mortal» y condenó la «pérdida de numerosos civiles inocentes».​ Por su parte Sudáfrica retiró toda su misión diplomática de Isarel y criticó al embajador israelí por menospreciar a quienes «se oponen a las atrocidades y al genocidio del gobierno israelí».​ Belice suspendió relaciones diplomáticas con Israel, debido a los «incesantes e indiscriminados bombardeos en Gaza» y sus violaciones del derecho internacional humanitario.

El 6 de febrero de 2024, la Unión Africana (UA) decidió suspender la decisión de conceder a Israel el estatus de observador. La decisión fue adoptada por unanimidad en la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Africana y supone anular la decisión del 22 de julio del ex presidente de la UA, Moussa Faki Mahamat, de conceder al país hebreo el estatus de observador.​ Unos días después, la Unión Africana prohibió a una delegación israelí la entrada a su sede, la delegación israelí llegó a Addis Abeba hace unos días para mantener reuniones y consultas con «aliados» para tratar de obtener el estatus de observador en la Unión Africana.

Acusaciones de crímenes de guerra y genocidio

Israel

Algunas de las acciones militares de Israel en territorio palestino han sido blanco de críticas por parte de la comunidad internacional porque constituyen violaciones al derecho internacional humanitario​ calificables como crímenes de guerra.​ Las principales acusaciones formuladas en contra de Israel, como a Hamás, se refieren al ataque intencional e injustificado a civiles u objetivos civiles.​ En dicho sentido, como resultado de la ofensiva israelí, la mayoría de las víctimas fatales han sido mujeres y niños,​ y han quedado destruidas o parcialmente dañadas el 45 % de las viviendas de la Franja de Gaza.​ Además, se han destruido 150 escuelas, quedando otras 18 seriamente dañadas,​ y han aparecido también como objetivos de los ataques aéreos israelíes otros elementos civiles como mezquitas, hospitales y ambulancias, resultando en su destrucción y en la muerte de funcionarios en ellos.​ Del mismo modo, se ha imputado a Israel el asesinato de miembros del personal civil de organismos internacionales que se encontraban en territorio palestino ejerciendo funciones humanitarias.​ También se ha denunciado el empleo por parte de Israel de fósforo blanco en ataques sobre áreas civiles concurridas, sustancia que supone un alto riesgo de quemaduras insoportables y sufrimiento de por vida a quienes se vean afectados por ella, siendo un armamento que se encuentra prohibido por la Convención sobre Armas Convencionales (1980) y la Convención sobre Armas Químicas (1997) en zonas densamente pobladas.​ Según la CNN, el bombardeo de Gaza es mayor que los bombardeos de Mosul y Al Raqa en conjunto durante la guerra contra el Estado Islámico.​ Israel también empleo mayores bombas y con una quadruple fuerza de destrucción que los EE UU utilizó en su bombardeo de Mosul.​ Estas municiones pesadas pueden causar un gran número de víctimas y pueden tener un radio de fragmentación letal de hasta 365 metros, o el equivalente a 58 canchas de fútbol en área.

Israel impuso en el marco de su ofensiva un «cerco completo» a Gaza, consistente en el bloqueo de cualquier ingreso de suministros esenciales y en el impedimento de evacuación de heridos,​ además de cortes eléctricos que afectan a la conservación de alimentos y hacen imposible el acceso al agua en algunas zonas, pues se requiere de electricidad para que la misma sea bombeada.​ La Organización de las Naciones Unidas no tardó en recordarle a Israel que el cerco impuesto se encuentra prohibido por el derecho internacional, a la par de denunciar en dicho respecto que: «El derecho internacional humanitario y las normas internacionales de derechos humanos deben respetarse».​ En el mismo sentido, Human Rights Watch ha señalado que «El corte de electricidad en Gaza por parte de las autoridades israelíes y otras medidas punitivas contra la población civil de Gaza equivaldrían a un castigo colectivo ilegal, que es un crimen de guerra».

El mantenimiento de presos menores de edad en cárceles de adultos –sin jucio alguno, muchas veces sin formular cargos, sin derecho a defensa y, en varios casos documentados, sometidos a maltrato y vejámenes– ha sido también una práctica habitual. Desde el año 2000, suman 13 000 los menores palestinos que han sido detenidos, interrogados y encarcelados en Israel. Aunque la mayor parte de estas detenciones fueron por períodos breves, antes del 7 de octubre se encontraban encarcelados 250 menores de edad. La mayoría de los menores están presos sin juicio y cuando se les somete a procesamiento, se les juzga bajo jurisdicción militar, la que tiene una tasa de 99 % de condenas. Tras el intercambio de prisioneros que se llevó a efecto durante la tregua, del grupo de 250 se mantendrían en Israel 80 menores en esta condición. Sin embargo, según informan fuentes de la UNICEF y de organizaciones de ayuda humanitaria como Save The Children y Defence for Children International, las detenciones ilegales se han duplicado en Gaza desde el 7 de octubre, por lo que la cifra correspondiente a menores de edad podría ser también mucho mayor. Israel subscribió en 1991 al Convenión Internacional sobre Derechos del Niño, la que entre otras obligaciones impone el principio básico de que los niños solo pueden ser privados de libertad de manera excepcional.

Las acusaciones relativas a la comisión de crímenes de guerra y de lesa humanidad formuladas contra Israel no son nuevas. Desde 2021, la Corte Penal Internacional mantiene una investigación activa sobre las acusaciones de crímenes de guerra cometidos durante la ocupación israelí de Palestina.

Expertos independientes de la Organización de las Naciones Unidas han condenado igualmente el modo de actuar israelí. Médicos Sin Fronteras ha denunciado que los ataques indiscriminados de Israel, de los que la mayoría de las víctimas son civiles, han afectado a hospitales y ambulancias.

Relatores especiales de Naciones Unidas condenaron, el día 19 de octubre, la «inacción de la comunidad internacional» ante los crímenes de guerra cometidos por Israel tanto en la Franja de Gaza, controlada por Hamás, como en Cisjordania. En su declaración manifestaron que «Estamos haciendo sonar la alarma: hay una campaña en curso por parte de Israel que resulta en crímenes contra la humanidad en Gaza (...) No hay justificaciones ni excepciones para tales crímenes. Estamos consternados por la inacción de la comunidad internacional ante el belicismo beligerante». Además, advirtieron de que «existe el riesgo de genocidio contra el pueblo palestino». Condenaron las órdenes de evacuación y traslados forzosos de población emitidas por Israel y el asedio total de Gaza que, según expresaron, es una «violación del derecho internacional humanitario».

La Iglesia Ortodoxa griega acusó a Israel de crímenes de guerra tras el bombardeo de la Iglesia de San Porfirio. Además, afirmó que la comunidad cristiana seguirá «comprometida con su deber religioso y moral de brindar asistencia, apoyo y refugio a quien lo necesite [...] en medio de las continuas demandas israelíes de evacuar a los civiles de estas instituciones y sobre la presión ejercida sobre las iglesias» y que «no abandonará su deber religioso y humanitario de los valores cristianos».

El 24 de octubre, el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, afirmó que había habido «claras violaciones» del derecho humanitario en Gaza y pidió un alto el «fuego humanitario inmediato» para poder entregar alimentos, agua, medicinas y combustible que se necesitan desesperadamente. También hizo un llamamiento «a todos a alejarse del abismo antes de que la violencia se cobre aún más vidas y se extienda aún más». Guterres hizo estas declaraciones durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU.

El 8 de noviembre, el relator especial de las Naciones Unidas para el derecho a una vivienda adecuada, Balakrishnan Rajagopal, recordó que «llevar a cabo hostilidades sabiendo que destruirán o dañarán sistemáticamente viviendas o infraestructuras civiles, haciendo que una ciudad entera —como la ciudad de Gaza— resulte inhabitable para los civiles es un crimen de guerra», a lo cual añadió que «dichos actos equivalen a crímenes de guerra y, cuando están dirigidos contra la población civil, pueden también equivaler a crímenes contra la humanidad».​ Para aquel entonces, los bombardeos israelíes habían destruido o dañado parcialmente el 45 % de todas las viviendas de la Franja de Gaza.

Una cumbre conjunta árabe-musulmana celebrada en Riad el 11 de noviembre de 2023 pidió a la Corte Penal Internacional que investigara los «crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad que Israel está cometiendo» en los territorios palestinos y que pusiera fin de inmediato a los combates en Gaza. A la cumbre asistieron decenas de líderes, entre ellos el presidente iraní Ebrahim Raisi, el presidente turco Tayyip Erdogan, el emir Tamim bin Hamad Al Thani de Catar y el presidente sirio Bashar al-Assad, que fue admitido nuevamente en la Liga Árabe a principios de 2023. El Príncipe Mohammed bin Salman expresó su «condena y rechazo categórico de esta guerra bárbara contra nuestros hermanos en Palestina».

Denuncias contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia

 
Caso de genocidio de Sudáfrica contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya el viernes 12 de enero de 2024.

El 29 de diciembre, Sudáfrica presentó un caso ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), acusando a Israel de incumplir sus obligaciones bajo la Convención sobre el Genocidio de 1948 en su ataque contra el grupo palestino Hamás en Gaza. Sudáfrica alega que Israel estaba violando sus obligaciones bajo el tratado, redactado a raíz del Holocausto, que tipifica como delito intentar destruir a un pueblo en su totalidad o en parte. Además, Sudáfrica pidió a la CIJ que tomara medidas provisionales ordenando a Israel que detuviera su campaña militar en Gaza, que dijo que eran «necesarias en este caso para proteger contra daños mayores, graves e irreparables a los derechos del pueblo palestino».​ Posteriormente esta denuncia fue apoyada por La Organización de Países Islámicos (OCI) —que incluye a países como Arabia Saudita, Irán, Pakistán y Marruecos—, Malasia, Turquía, Jordania y Malasia.

El 26 de enero de 2024, la Corte Internacional de Justicia dictaminó de manera provisional que había plausibilidad de que se estuviese cometiendo un genocidio​ y ordenó una serie de medidas cautelares mientras se produjese la investigación oficial, entre las que se encontraban la exigencia a Israel de que se asegurase de que sus tropas no cometiesen actos de carácter genocida, que se previniese y castigase la incitación al genocidio, que se evitase la destrucción de las posibles pruebas de genocidio, y que se permitiese «la entrega de la ayuda humanitaria esencial precisada con urgencia por los palestinos».​ Sin embargo, la Corte no impuso como exigencia la solicitud de Sudáfrica de imponer un alto el fuego inmediato.​ Todas las medidas fueron adoptadas por una mayoría de 15 jueces a favor y 2 en contra, salvo por las referentes a la mayor entrada de ayuda humanitaria y a la persecución y el castigo de la incitación al genocidio, que fueron aprobadas por 16 votos a favor (incluido el del juez israelí) y 1 en contra.

El 13 de febrero Sudáfrica presentó una solicitud urgente a la Corte Internacional de Justicia para que considere si la decisión de Israel de extender sus operaciones militares en dirección a Rafah, al sur de la Franja de Gaza, que es el último refugio para los palestinos supervivientes, instando a considerar si requiere que la corte use su poder para evitar mayores violaciones de los derechos humanos de los palestinos.

Denuncias contra Israel por crímenes de guerra

El 9 de noviembre, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, informó que Colombia secundará la denuncia que ha presentado Argelia ante el Tribunal Penal Internacional (TPI) contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por crímenes de guerra cometidos contra el pueblo palestino: «Colombia va a coadyuvar la denuncia de la república de Argelia interpuesta ante la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra contra el señor Benjamin Netanyahu ante la masacre de niños y civiles del pueblo palestino que ha producido».

El 14 de noviembre, la ministra de Derechos Sociales española en funciones, Ione Belarra, la titular de Igualdad, Irene Montero, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián y el exlíder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn impulsaron junto a otros 77 cargos políticos españoles un escrito remitido al fiscal del Tribunal Penal Internacional para solicitar la detención del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, para que fuera juzgado por los cargos de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio contra el pueblo palestino. La solicitud también se extiende contra otros miembros del Gobierno israelí como el ministro de Defensa, Yoav Galant.

El 16 de noviembre, el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, anunció que había presentado ante el Tribunal Penal Internacional (TPI) una petición para iniciar una investigación contra Israel por crímenes de guerra supuestamente cometidos en la Franja de Gaza.​ Al día siguiente, el TPI informó que cinco países: Sudáfrica, Bangladés, Bolivia, Comoras y Yibuti habían presentado una solicitud ante el organismo para pedir una investigación sobre los bombardeos llevados a cabo por Israel en la Franja de Gaza. El fiscal jefe del tribunal, Karim Khan, señaló que, según el Estatuto de Roma, cualquier Estado miembro puede solicitar al organismo una investigación para determinar si una o más personas han cometido delitos.

Ataques contra niños

En febrero de 2024, Euro-Mediterranean Human Rights Monitor acusó a las Fuerzas de Defensa de Israel de asesinar premeditadamente a Hind Rajab, una niña de 6 años, a sus familiares (incluidos su prima de 15 años) y a dos paramédicos, a plena luz del día. Según los testimonios recogidos por el equipo Euro-Med Monitor el coche en el que viajaban fue atacado tras encontrarse con tanques y vehículos militares israelíes. Después de que el ejército israelí se retirara de la zona, se encontró el coche con abundantes pruebas que demostraban que numerosas balas habían sido disparadas directamente contra él. Al examinar los cuerpos de las víctimas, se descubrió que habían sido sometidos a un intenso fuego de armas automáticas y disparos de artillería. Además se encontró en su interior restos de munición de tanque fabricada por Estados Unidos.

Ataques contra instalaciones sanitarias

El 7 de noviembre, Human Rights Watch determinó que el ataque contra un convoy de ambulancias en Al-Shifa el 3 de noviembre fue «aparentemente ilegal y debería ser investigado como un posible crimen de guerra», señalando que se debe permitir que las ambulancias y otros medios de transporte sanitario funcionen y estén protegidas en todas las circunstancias. Añadió que el uso de ambulancias con fines militares también iría en contra de las reglas de la guerra, pero no encontró pruebas de ello. Al comentar sobre lo que un portavoz de las FDI había dicho a un medio israelí ese día: «nuestras fuerzas vieron a terroristas usando ambulancias como vehículo para moverse. Percibieron una amenaza y, en consecuencia, atacamos esa ambulancia», Human Rights Watch dijo que las ambulancias solo perderían sus protecciones bajo el derecho internacional si estuvieran cometiendo «actos perjudiciales» para Israel, y su director para Medio Oriente y África del Norte dijo: «para que las autoridades israelíes afirmen que su mortal ataque del 3 de noviembre contra una ambulancia en una zona muy concurrida fue legal, necesitan hacer más que simplemente Insistir en que los combatientes palestinos estaban utilizando una ambulancia como transporte».

El 5 de diciembre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que desde el inicio de los combates, el 7 de octubre, se han producido cerca de 600 ataques israelíes contra hospitales y otras infraestructuras médicas en los territorios palestinos. En concreto se han producido en la Franja de Gaza 304 ataques, que han afectado a 94 centros de atención sanitaria --incluidos 26 de 36 hospitales dañados-- y 79 ambulancias y en Cisjordania, se han notificado 286 ataques, que han afectado unos 24 centros de salud y 212 ambulancias. Como consecuencia de estos ataques, 613 personas --606 en Gaza y siete en Cisjordania-- han muerto en instalaciones sanitarias y más de 770 han resultado heridas.

Ataques contra periodistas

Según el Consejo de Europa, atacar intencionalmente a periodistas constituye un crimen de guerra.

El 7 de diciembre, Amnistía Internacional, presentó las conclusiones de un estudio en el que afirmaba que los ataques israelíes contra un grupo de siete periodistas en el sur del Líbano el 13 de octubre, en los que murió el periodista de Reuters Issam Abdallah y resultaron heridas otras seis personas, fueron probablemente un ataque directo contra civiles que debe ser investigado como un crimen de guerra. Según Aya Majzoub, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para Oriente Medio y el Norte de África, «Nuestra investigación del incidente descubre pruebas escalofriantes que apuntan a un ataque a un grupo de periodistas internacionales que realizaban su trabajo informando sobre las hostilidades. Los ataques directos contra civiles y los ataques indiscriminados están absolutamente prohibidos por el derecho internacional humanitario y pueden constituir crímenes de guerra».

Una investigación de Reporteros sin Fronteras (RSF) dijo que Israel había atacado a periodistas con misiles el 13 de octubre que mataron al periodista de Reuters Issam Abdallah e hirieron a otras cuatro personas. Estos dos ataques con misiles israelíes, con 30 segundos de diferencia, alcanzaron a un grupo de siete periodistas en el sur del Líbano que informaban sobre los combates entre Israel y Hezbolá. En un video se ve a los periodistas con chalecos y cascos que los identifican claramente como «PRENSA». La marca también estaba presente en el techo de su coche, que explotó tras ser alcanzado por el segundo misil.​ La Organización Holandesa para la Investigación Científica Aplicada, que prueba y analiza municiones y armas, examinó el material recogido en el lugar de la explosión y descubrió que la pieza de metal era la aleta de un proyectil de tanque de 120 mm disparado a 1,34 km de distancia desde la frontera israelí con un cañón de tanque de ánima lisa.

Reporteros Sin Fronteras presentó igualmente una solicitud a la Corte Penal Internacional (CPI) para que investigue la muerte de un periodista israelí a manos de Hamás y el de ocho periodistas palestinos a manos de Israel como crímenes de guerra.

Destrucción intencionada de cementerios

La destrucción de cementerios palestinos por el ejército israelí es una forma de necroviolencia (profanación o uso indebido de cadáveres) utilizada por las Fuerzas de Defensa de Israel durante la Guerra Israel-Gaza. Desde el Inicio de la invasión israelí de la Franja de Gaza, al menos dieciséis cementerios palestinos ha resultado gravemente dañados o destruidos,​ algunos de ellos debido a posiciones militares allí establecidas. Las FDI no respondieron a las preguntas sobre esta cuestión. La destrucción intencionada de lugares religiosos sin necesidad militar puede ser considerada un crimen de guerra.

En diciembre de 2023, el The New York Times informó que las fuerzas israelíes arrasaron total o parcialmente, al menos, seis cementerios en la Franja de Gaza. En el cementerio de Shajaiye, ciudad de Gaza, las fuerzas israelíes arrasaron parte del cementerio tunecino; en un cementerio más pequeño, también en Shajaiye, vehículos militares israelíes destruyeron decenas de tumbas; en el cementerio de Al-Faluja las fuerzas israelíes dañaron numerosas tumbas; en el cementerio de Beit Hanun también en el norte de Gaza destruyeron parte del sitio; además demolieron los cementerios de Sheikh Ijlin, ciudad de Gaza, y Beit Lahia, en el norte de la Franja de Gaza.

Por su parte la organización defensora de los derechos humanos Euro-Med Human Rights Monitor informó sobre la demolición y profanación de más cementerios en Gaza de los que previamente había informado el Times. También informó que se han creado grandes agujeros en los cementerios como resultado de los frecuentes ataques israelíes, destruyendo decenas de tumbas, y que los restos de algunos cadáveres han sido esparcidos o han desaparecido.

Traslado forzoso

El portal israelí Mekomit publicó el día 28 de octubre un documento del Ministerio de Inteligencia de Israel, fechado el 13 de octubre, en el que se establece un plan en cuatro fases, como la opción preferida entre tres alternativas, con respecto al futuro de los palestinos que actualmente habitan en Gaza una vez termine el actual conflicto: en la primera fase, la población palestina debe ser «desalojada hacia el sur», mediante una serie de ataques aéreos que se centrarán en la parte norte de la Franja. En la segunda fase se iniciará la entrada terrestre a Gaza, lo que conducirá a la ocupación secuencial de toda la Franja, de norte a sur. La tercera plantea dejar abiertas las rutas a través de Rafah, el único paso fronterizo existente entre Egipto y Palestina, para que la población pueda huir a Egipto, y la cuarta fase plantea el establecimiento de «ciudades de tiendas de campaña al norte de Sinaí», para dar cabida a la población deportada y luego crear una zona cerrada de seguridad que se extendería varios kilómetros dentro de Egipto. A los palestinos deportados no se les permitiría regresar a ninguna zona cercana a la frontera israelí. Posteriormente el Gobierno de Israel debe liderar una iniciativa internacional para que distintos países de Europa, en particular Grecia, España y Canadá, se ocupen de absorber y asentar a los refugiados que hayan sido expulsados de Gaza.

El ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, apostó por expulsar a la población palestina de Gaza a fin de que los colonos judíos que dejaron la Franja en 2005 pudieran retornar.​ En esa misma línea también se ha expresado el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, quien dijo que se debe alentar a la población palestina a emigrar «Para tener seguridad debemos controlar el territorio. Para controlar militarmente el territorio durante mucho tiempo, necesitamos una presencia civil... Si actuamos de manera estratégicamente correcta y fomentamos la emigración, si hay 100.000 o 200.000 árabes en Gaza y no dos millones, todo el discurso del día después [de la guerra] será completamente diferente».​ El 3 de enero de 2024, se supo que Israel estaba negociando con varios países, entre ellos la República del Congo, para el reasentamiento de palestinos de Gaza cuando acabe la guerra, una medida que el gobierno de Netanyahu ha calificado de «migración voluntaria». Estas negociaciones parecen estar relacionadas con un plan de expulsión que a menudo ha sido caracterizado como limpieza étnica y genocidio.

La Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas afirmó que el asedio de Israel a Gaza y su orden de evacuación del norte del enclave podrían equivaler a un traslado forzoso de civiles e infringir el derecho internacional. Ravina Shamdasani, portavoz de la oficina de derechos humanos de la ONU, declaró que «Nos preocupa que esta orden, combinada con la imposición de un asedio total a Gaza, no pueda considerarse una evacuación temporal legal y, por tanto, equivalga a un traslado forzoso de civiles en contravención del derecho internacional». Según la ONU, el «traslado forzoso» consiste en la reubicación forzosa de poblaciones civiles y por lo tanto se considera un crimen contra la humanidad punible por la Corte Penal Internacional.​ A lo anterior se suma que muchos palestinos que efectivamente cumplieron las órdenes de evacuación emanadas desde Israel, que se vienen denunciando como ilegales, murieron como consecuencia de ataques aéreos israelíes hacia objetivos civiles fuera de la zona evacuada.

Del mismo modo, la orden israelí de evacuación de civiles gazatíes bajo amenaza de un ataque inminente, sin que existan lugares seguros donde ir ni una forma segura de llegar, ha sido denunciada por la Organización de las Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja como una violación en sí misma al derecho internacional humanitario.​ Israel habría llevado a cerca de la mitad de la población de la Franja de Gaza al mayor desplazamiento forzado de su historia reciente, en lo que ha sido catalogado como crimen contra la humanidad por la ONU.​ El 14 de octubre, Francesca Albanese, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre los territorios palestinos ocupados, lo caracterizó como una «repetición de la Nakba de 1948», destacando la abierta defensa de los funcionarios públicos israelíes de otra Nakba.

Varios ministros israelíes de extrema derecha y del partido Likud de Netanyahu asistieron a una conferencia sobre el reasentamiento de la Franja de Gaza y el traslado de la población palestina que vive allí, la conferencia titulada «Conferencia para la Victoria de Israel – El acuerdo trae seguridad: el regreso a la Franja de Gaza y al norte de Samaria», en la que el ministro de seguridad nacional, Itamar Ben-Gvir, dijo que «Si no queremos otro 7 de octubre, tenemos que volver a casa y controlar [Gaza]. Necesitamos encontrar una manera legal de emigrar voluntariamente [los palestinos] e imponer sentencias de muerte a terroristas». Por su parte el ministro de Comunicaciones, Shlomo Karhi, dijo en la conferencia que «en la guerra, "voluntario" es a veces un estado que se impone [a alguien] hasta que dé su consentimiento». A la conferencia asistieron miles de participantes e incluyó discursos de muchas figuras públicas, incluidos miembros de la Knéset y ministros del actual gobierno de coalición, así como rabinos, activistas de los asentamientos, familias de soldados que actualmente luchan en Gaza y jefes de consejos del sur.

Asesinato de prisioneros de guerra

El miércoles 20 de diciembre, la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU (ACNUDH) acusó a Israel de cometer crímenes de guerra en Gaza, la denuncia, específicamente, se refiere a un caso concreto en que los soldados israelíes ejecutaron de forma sumaria, el 19 de diciembre, a once palestinos delante de sus familias en el barrio Al Remal, en la ciudad de Gaza. En una nota de prensa, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU señaló que ha podido confirmar el asesinato de estos palestinos gracias a los testimonios de testigos directos recopilados por la organización defensora de los derechos humanos Euro-Mediterranean Human Rights Monitor. La ACNUDH también ha denunciado que ha recibido «información inquietante» sobre las continuas violaciones de los derechos humanos por parte de Israel en Gaza y afirma que su denuncia se produce «a raíz de acusaciones anteriores sobre ataques deliberados y asesinatos de civiles a manos de las fuerzas israelíes».

Amnistía Internacional pidió una investigación urgente sobre las detenciones masivas por parte de Israel y la desaparición forzada de palestinos en Gaza, señalando que las desapariciones y el trato a los cautivos podrían constituir crímenes de guerra o crímenes contra la humanidad.

Robo de órganos

El 27 de noviembre, el Euro-Med Monitor afirmó que había recibido informes de profesionales médicos en Gaza que encontraron evidencia de robo de órganos, incluida la falta de cócleas y córneas y órganos como hígados, riñones y corazones.​ Según la Academia Militar de los Estados Unidos (USMA), el derecho internacional humanitario prohíbe la sustracción de órganos durante los conflictos armados.

El 26 de diciembre, la Oficina de Medios del Gobierno en Gaza afirmó que Israel había «robado órganos vitales» de palestinos muertos, tras el regreso de los cadáveres de ochenta palestinos fallecidos que habían sido llevados a Israel y luego devueltos. El Euro-Mediterranean Human Rights Monitor y el Middle East Monitor, dirigido por Catar, también formularon acusaciones de que el robo de órganos denunciado era una continuación de los métodos israelíes, citando el libro The Chosen Body: The Politics of the Body in Israel Society, de la Dra. Meira Weiss y citando el caso del Dr. Yehuda Hiss, acusado de robar y vender órganos a finales de los años 1990.

Violencia sexual

Las mujeres palestinas en Gaza también han denunciado amenazas de violación y violencia sexual por parte de soldados israelíes. En declaraciones al Euro-Mediterranean Human Rights Monitor, una mujer palestina, que estaba embarazada, describió cómo un soldado israelí la obligó a desnudarse y la amenazó con violarla.

El 14 de diciembre de 2023, un grupo de expertos de las Naciones Unidas declaró que las mujeres y niñas en Cisjordania y la Jerusalén Este ocupada están en «riesgo constante de sufrir violencia por parte de los colonos». Los expertos señalaron que las mujeres palestinas en la Cisjordania ocupada «han enfrentado una mayor discriminación, acoso, agresión sexual y ataques por parte de las autoridades y los colonos israelíes» desde el 7 de octubre.

El 19 de febrero de 2024, expertos de la ONU expresaron su alarma por las «acusaciones creíbles» de atroces violaciones de derechos humanos que las mujeres y niñas palestinas siguen enfrentando en la Franja de Gaza y Cisjordania. Los expertos se mostraron especialmente preocupados por los informes «de que mujeres y niñas palestinas detenidas también han sido sometidas a múltiples formas de agresión sexual, como ser desnudadas y registradas por oficiales masculinos del ejército israelí». Los expertos también dijeron que al menos dos detenidas palestinas fueron presuntamente violadas, mientras que otras fueron amenazadas con violación y otras formas de violencia sexual.

Zona de amortiguamiento

Israel busca crear una zona de amortiguamiento ampliada en Gaza. El análisis de imágenes por satélite realizado por investigadores de la Universidad Hebrea encontró que la zona de amortiguamiento ya se encontraba en una etapa avanzada de desarrollo.​ En enero de 2024, Israel había destruido más de 1000 edificios de la zona planificada.​ El Centro Palestino para los Derechos Humanos afirmó que dichas propiedades civiles estaban protegidas por el derecho internacional humanitario.​ Shaul Arieli, un ex coronel de las FDI y experto en las fronteras israelíes, afirmó que la creación de una zona de amortiguación permanente era ilegal, ya que Israel tiene prohibido alterar las fronteras de Gaza como potencia ocupante.Geoffrey Nice, un fiscal de crímenes de guerra afirmó: «es injustificado, desde cualquier punto de vista, según el derecho internacional».​ El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, denunció como un crimen de guerra la creación de esta zona de amortiguamiento.

Hamás

Al igual que en el caso de Israel, las acusaciones contra Hamás no son nuevas. Hamás ha sido también acusado por medios y expertos de cometer crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad hacia las poblaciones tanto israelíes como palestinas.​ En varios países y organismos Hamás está declarada como una organización terrorista, tal y como ocurre en Israel, Japón,Estados Unidos,Canadá,Australia,Reino Unido,​ la Unión Europea,​ y la secretaría general de la Organización de Estados Americanos (OEA)

En el actual conflicto, diversos expertos han afirmado que Hamás podría ser responsable de crímenes de guerra por su lanzamiento de cohetes hacia Israel.​ La ONU también recordó tras el ataque del 7 de octubre que «tomar rehenes civiles y usar a civiles como escudos humanos son crímenes de guerra».​ Las familias de nueve de los rehenes solicitaron a la Corte Penal Internacional (CPI) que persiga a los líderes de Hamás por supuestos crímenes de guerra.

Tanto Israel como Estados Unidos han acusado a Hamás de usar los hospitales para operaciones militares, ocultar rehenes israelíes y crear túneles debajo de los hospitales de la Franja de Gaza, para almacenar armamentos y usar el lugar como escudo; Hamás ha rechazado tales afirmaciones.​ Estas acusaciones han sido «negadas» por el personal médico y por organismos internacionales.​ Ghassan Abu-Sittah, médico residente en el Hospital Al-Shifa, calificó la afirmación de Israel como una «excusa extravagante» para bombardearlo,​ el médico noruego Mads Gilbert, que trabajó tanto en al-Shifa como en al-Quds, afirmó que Israel tenía un historial bien documentado de ataques a instalaciones sanitarias civiles sin proporcionar nunca pruebas reales de que fueron utilizados con fines militares.​ El 13 de noviembre, el académico israelí Neve Gordon afirmó que Israel estaba «abusando de las leyes de la guerra» para justificar sus ataques a hospitales.​ En un video difundido por Israel el 19 de diciembre, aparece el director del hospital Kamal Adwan en Yebalia al norte de la Franja de Gaza, detenido por Israel el 12 de diciembre, en el vídeo Ahmad Kahalot, asegura ser miembro de Hamás y que este grupo ha convertido los hospitales en «instalaciones militares bajo su control».​ El Ministerio de Salud de Gaza dijo que «las confesiones de Kahalot fueron obtenidas mediante el uso de la fuerza, coerción, tortura e intimidación».​ El Ministerio también dijo que Kahalot trabaja para los Servicios Médicos Militares, una rama del Ministerio del Interior y que el rango de general de brigada formaba parte del sistema de clasificación utilizado por el Ministerio del Interior.

Existe evidencia de violencia sexual extensa contra mujeres israelíes durante el ataque del 7 de octubre.​ La violencia sexual podría ser considerada un crimen de guerra si se comete en el curso de la guerra.​ El 24 de octubre, las autoridades israelíes mostraron a un pequeño grupo de periodistas extranjeros imágenes de atrocidades cometidas durante la incursión de Hamás. En un clip se vio un cadáver parcialmente quemado de una mujer, con su vestido subido hasta la cintura y sin ropa interior. Un funcionario israelí dijo que las autoridades tenían pruebas de violación.​ Un informe de NBC News del 27 de octubre indicó «hay señales de violación» en algunos de los videos.​ Hamás negó haber cometido agresión sexual alguna y ha pedido una investigación internacional imparcial sobre las acusaciones.​ También condenó «la coordinación de algunos medios de comunicación occidentales con las campañas engañosas sionistas que promueven mentiras y acusaciones infundadas destinadas a demonizar la resistencia palestina».

Acusaciones de genocidio

 
Manifestante en apoyo de Palestina en Londres el 21 de octubre de 2023 con un cartel que pone «Esto es un genocidio»

El genocidio es una forma especial de crimen de lesa humanidad que cataloga a la destrucción total o parcial de un grupo particular de personas.​ Israel ha sido acusado previamente de presunto genocidio contra del pueblo palestino,​ acusaciones que también se han presentado con ocasión del conflicto en curso en Gaza.

Por un lado, autoridades del Estado de Palestina han denunciado que las acciones de Israel contra la población palestina durante el conflicto implican la comisión de genocidio. Así, el Ministerio de Asuntos Exteriores y Expatriados de Palestina denunció mediante un comunicado que los «crímenes de asesinato, destrucción y desplazamiento significan que el Estado ocupante está cometiendo el crimen de genocidio contra ciudadanos palestinos en la Franja de Gaza».​ Por otra parte, jefes de gobierno, autoridades y personalidades han hecho eco de las acusaciones contra Israel. Así, Luis Moreno Ocampo, exfiscal jefe de la Corte Penal Internacional, sostuvo en una entrevista que «Israel no puede bombardear civiles. Israel no puede bloquear el acceso de bienes a Gaza. Eso es un genocidio».​ En términos similares, autoridades de gobiernos occidentales como España y Ecuador han imputado al líder israelí, Benjamín Netanyahu, eventuales responsabilidades punibles por un presunto crimen de genocidio; así, la ministra de Derechos Sociales de España, Ione Belarra, señaló en un vídeo difundido en redes sociales que «el Estado de Israel está llevando a cabo un genocidio planificado en la Franja de Gaza», instando a su vez al gobierno español a elevar una petición ante la Corte Penal Internacional «para que se investiguen los crímenes de guerra cometidos en Palestina por Netanyahu».​ Por su parte, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, señaló mediante un comunicado de prensa que estaba dispuesto a suspender las relaciones exteriores con Israel con la consigna: «No apoyamos genocidios», a la vez que recordaba la responsabilidad de agentes israelíes en el genocidio contra la Unión Patriótica acaecido en territorio colombiano.

El académico israelí Raz Segal, experto en la historia del Holocausto, se ha referido también a las acciones de Israel en Gaza como un «genocidio desarrollándose ante nuestros ojos».​ El 3 de noviembre, un comité de expertos de las Naciones Unidas alertaba de que el pueblo palestino se encuentra «en grave riesgo de genocidio».​ El 6 de noviembre, Sudáfrica retiró a su embajador y a toda su misión diplomática de Israel como protesta contra el bombardeo de la Franja de Gaza, al que calificó de «genocidio».

El 9 de noviembre tres organizaciones de derechos humanos palestinas al-Haq, Al Mezan, y PCHR se presentaron delante de la Corte Penal International (CPI) y demandaron que este emite órdenes de arresto contra varios líderes Israelíes como el primer ministro Benjamín Netanyahu o el ministro de defensa Yoav Galant por genocidio e incitación al genocidio.

El 14 de noviembre, el Centro de Derechos Civiles de Nueva York (CCR, por sus siglas en inglés) presentó, en representación de organizaciones de Derechos Humanos palestinas, ciudadanos palestinos de Gaza y ciudadanos de Estados Unidos con familiares en la Franja, una demanda federal contra el presidente de Estados Unidos, Joe Biden y sus secretarios de Estado y de Defensa, Antony Blinken y Lloyd Austin, por su inacción para prevenir e incluso ayudar al Gobierno de Israel en «el genocidio que se está desarrollando» en Gaza, en la demanada se alega que las acciones de Israel, incluidos los «asesinatos en masa», los ataques contra infraestructuras civiles y las expulsiones forzadas, equivalen a genocidio.

También, el 14 de noviembre, el partido gobernante en Turquía, Partido de la Justicia y el Desarrollo, presentó una demanda dirigida en última instancia a la Corte Penal Internacional (CPI) contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, a quien acusa de cometer genocidio. En una publicación en Twitter el abogado que presenta la demanada, Metin Külünk, escribió «representando la conciencia de los ciudadanos de la República de Türkiye, hemos presentado una demanda ante la Corte Penal Internacional de La Haya contra el Hitler del siglo XXI, el primer ministro israelí Netanyahu, que debe ser juzgado por el genocidio que cometió en la Franja de Gaza y por todos los crímenes contra la humanidad».

A comienzos de diciembre, tanto el emir de Catar como el presidente de Irán acusaron a Israel de estar cometiendo un genocidio en la Franja de Gaza. El 5 de diciembre, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani, emir de Catar, criticó a la comunidad internacional por darle la espalda al pueblo palestino y acusó a Israel de cometer un genocidio en la Franja.​ Dos días después, el presidente de Irán, Ebrahim Raisi, declaró que «lo que está pasando en Palestina y en Gaza es, por supuesto, un genocidio y un crimen contra la humanidad».Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los territorios ocupados palestinos, declaró en una entrevista en El País: «Es muy probable que en Gaza se esté cometiendo genocidio».

Análisis

El ataque significó una escalada notable en el conflicto en curso entre Israel y Hamás. Se destacó por su escala y alcance sustanciales, ya que abarcó tanto el lanzamiento de cohetes como los ataques fronterizos en Gaza. Este acontecimiento marcó un cambio significativo con respecto a conflictos anteriores, que normalmente seguían una progresión gradual con una escalada creciente de las tensiones.

Ataque de Hamás

El analista argentino Mookie Tenembaum comparó los ataques de Hamás con los atentados del 11 de septiembre de 2001; lo renombró como «el 11 de septiembre de Israel».​ El arabista español Ignacio Gutiérrez de Terán afirma que los gazatíes han intentado toda clase de políticas e ideologías para acabar con el desprecio, la humillación y el constante asedio israelí. Han aceptado negociaciones y concesiones de todo tipo para llegar siempre al mismo punto de partida.

Campaña de bombardeos israelí

Varias fuentes consideran que Israel llevaba preparando esta incursión desde hacía tiempo, con el fin de reducir las capacidades militares de Hamás o mantener controlado la frontera egipcia.

Un estudio para el diario Haaretz llevado a cabo por Yagil Levy, profesor de sociología de la Universidad Abierta de Israel, destacó que la campaña de bombardeos israelíes sobre la Franja de Gaza era la más indiscriminada en términos de víctimas civiles en tiempos modernos. En este estudio, Levy señala que en los tres conflictos previos, la ratio de civiles muertos se encontraba en torno al 40 %. Esta ratio se redujo en el conflicto de mayo de 2023 al 33%, pero durante las primeras semanas del actual conflicto las víctimas civiles ascendieron al 61 % en lo que Levy describió como una «matanza sin precedentes» por parte de las fuerzas israelíes en Gaza, señalando que la media de víctimas civiles en los conflictos de todo el siglo XX se encuentra en torno al 50 %. En su opinión, «la conclusión es que la enorme matanza de civiles no solo no contribuye en nada a la seguridad de Israel, sino que asienta las bases para un futuro declive de esta. (...) Los gazatíes que surjan de las ruinas de sus hogares y de la pérdida de vidas de sus familiares buscarán una venganza que ningún dispositivo de seguridad podrá detener».

De una manera análoga, un estudio de The New York Times del 25 de noviembre demostraba que, incluso tomando las cifras de víctimas más conservadoras, el número de muertes civiles en el actual conflicto entre Israel y la Franja de Gaza tiene pocos o ningún precedente en este siglo. Este estudio, que colocaba la cifra de muertes civiles en torno al 70% del total de víctimas, afirmaba que el ejército israelí está matando civiles a una velocidad mayor de la que Estados Unidos empleó en los momentos más sangrientos de la guerra de Irak de 2003, la guerra de Afganistán de 2001 a 2021 y de las campañas estadounidenses en la guerra civil de Siria, que ya de por sí fueron ampliamente criticadas por los grupos en defensa de los derechos humanos. De hecho, en los dos primeros meses del actual conflicto murieron más mujeres y niños a manos del ejército israelí que en todo el primer año de la guerra de Irak de 2003 y aproximadamente las mismas que en los veinte años de la guerra de Afganistán a manos de las tropas aliadas. En comparación con la invasión rusa de Ucrania, en tan solo dos meses han muerto más del doble de mujeres y niños en la Franja de Gaza que en dos años de guerra en Ucrania. Estas cifras se entienden al comprobar el uso despreocupado que Israel hace de bombas de 900 kilos en zonas densamente pobladas, cuando las bombas más frecuentemente usadas por los estadounidenses en los citados conflictos eran de apenas 230 kilos, y ya eran consideradas excesivas. Para encontrar una situación análoga, según un experto holandés consultado por este diario, habría que retrotraerse a la guerra de Vietnam o incluso a la Segunda Guerra Mundial, cuando todavía no existían los Convenios de Ginebra.

Muertos palestinos en los últimos conflictos
Hombres Mujeres y niños
Guerra de 2023 31 % 69 %
Guerra de 2021 59 % 41 %
Guerra de 2014 62 % 38 %
Guerra de 2008-2009 61 % 39 %

Un tercer artículo, en este caso de la revista israelí +972 en colaboración con la también israelí Local Call, titulado «Una fábrica de asesinatos masivos», explicaba que el abultado número de víctimas civiles palestinas se debía a una combinación de tres factores: un mayor permiso al ejército israelí para bombardear objetivos no militares, una mayor ligereza en cuanto al número de víctimas civiles consideradas tolerables y el uso de inteligencia artificial para la selección de objetivos potenciales de los bombardeos. Basada en conversaciones con siete miembros y exmiembros del servicio de inteligencia israelí, así como en documentación y datos sobre el terreno, la investigación explicaba que el aumento en el número de objetivos no militares bombardeados (residencias privadas, edificios públicos, torres de viviendas e infraestructura, denominados «objetivos de poder») iba encaminada a dañar a la población civil gazatí para que esta, a su vez, ejerciese cierta presión sobre Hamás. Según esta investigación, el ejército israelí sabe antes de cada bombardeo el número aproximado de víctimas mortales que va a causar. Según las fuentes consultadas por la revista, los objetivos de los bombardeos pueden clasificarse en cuatro categorías: «objetivos tácticos», los de cierto valor militar; «objetivos subterráneos», los túneles o búnkeres usados por Hamás; «objetivos de poder» (matarot otzem), como universidades, edificios públicos o bancos; y «hogares familiares», las viviendas de los distintos operativos de Hamás. Más de la mitad de los objetivos bombardeados en los cinco primeros días de combates fueron del tercer y cuarto grupo. Como resultado, más de 300 familias gazatíes han perdido a diez o más miembros en los bombardeos israelíes.

Un análisis de las 25 000 primeras víctimas mortales de los bombardeos israelíes llevado a cabo por el diario El País reveló que el 80 % de los fallecidos eran mujeres o niños. En concreto, el recuento de víctimas sumó 12 345 niños (un 50 %), 7100 mujeres (un 29 %) y 5217 hombres (un 21 %).Más de un 1 % de la población gazatí había muerto por los ataques israelíes.Comparado con otros conflictos recientes, en la invasión rusa de Ucrania habían muerto 10 000 personas en un año y medio de conflicto, mientras que esa cifra se alcanzó en la Franja de Gaza en el primer mes de guerra. Tan solo en los meses de octubre y noviembre se registraron 1614 ataques israelíes con víctimas civiles.Según las imágenes vía satélite, más de la mitad de las viviendas de la Franja habían sido dañadas o completamente destruidas, cifra que ascendía en la zona norte hasta un porcentaje comprendido entre el 72 % y el 84 %. Desde un punto de vista geográfico, el 25 % de los fallecidos por los ataques israelíes murieron en el sur de la Franja de Gaza, entre las gobernaciones de Jan Younis y Rafah, zona a la que las autoridades israelíes instaron a la población civil a refugiarse. En concreto, un 22 % de los fallecidos murieron en la gobernación de Gaza del Norte, un 37 % en la de Gaza, un 17 % en la de Deir al-Balah, un 15 % en la de Jan Yunis y un 9 % en la de Rafah.

Destrucción de viviendas

El ejército israelí ha causado una enorme destrucción en la infraestructura civil y las ciudades gazatíes. Un informe del Wall Street Journal calculaba el 27 de octubre, apenas veinte días después del inicio de la guerra, que el número de viviendas destruidas o dañadas parcialmente en la Franja ascendía hasta un 45% de un total aproximado de 439.000 viviendas.​ Ese mismo diario recalculó la cifra el 30 de diciembre y la fijó en un 70% de las viviendas y cerca de la mitad de los edificios.​El 17 de enero, un estudio de profesores de la Universidad Municipal de Nueva York y de la Universidad Estatal de Oregón fijaba la cifra de edificios dañados o totalmente destruidos entre el 50% y el 62%.​ Una investigación de The Guardian desveló que, tan solo en las localidades de Beit Hanun, al-Zahra y Jan Yunis, Israel había destruido más de 250 edificios residenciales, 17 escuelas y universidades, 16 mezquitas, tres hospitales 3 cementerios y 150 invernaderos.

Aunque la mayor parte de esta destrucción proviene de bombardeos de la aviación israelí, varios estudios han descubierto que el ejército israelí ha estado dinamitando o quemando viviendas deliberadamente desde noviembre de 2023. Un estudio de The New York Times informó el 31 de enero de 2024 de que las demoliciones controladas estaban suponiendo la destrucción de barrios enteros en las ciudades gazatíes. Este diario documentó al menos 33 demoliciones que destruyeron cientos de edificios, incluidas mezquitas, escuelas y secciones completas de barrios residenciales. En la ciudad de Gaza se documentaron las voladuras de dos barrios residenciales, un complejo vacacional, al menos cinco bloques de apartamentos, y más de una docena de edificios en torno a la Plaza Palestina. En la localidad de Al-Qarara, el ejército israelí voló dos conjuntos de viviendas rurales y una mezquita. En la localidad fronteriza de Khuza'a, las demoliciones destruyeron al menos tres grupos de edificios residenciales que sumaban cerca de 200 viviendas. En Beit Lahia, el ejército israelí demolió una escuela, y en Jabalia fue demolida la mezquita al-Noor. En Beit Hanun, los edificios demolidos fueron dos escuelas de la ONU y una serie de viviendas. En Bani Suheila fueron tres conjuntos de edificios residenciales y dos mezquitas los demolidos por el ejército israelí. En Juhor ad-Dik, las tropas israelíes demolieron una escuela de la ONU, mientras que en al-Zahra demolieron la Universidad Israa y el Palacio de Justicia de Gaza. Múltiples edificios fueron volados en al-Musaddar. En al-Mughraqa, el ejército israelí colocó cargas y demolió el campus de la Universidad Al-Azhar. Dos días después de la muerte de 21 soldados durante una de estas demoliciones, soldados israelíes se grabaron demoliendo 21 viviendas en Bani Suheila en su honor. Preguntado por el diario, un portavoz del ejército argumentó que Israel pretendía demoler los edificios cercanos a la frontera para establecer una zona de exclusión que dificultase los ataques de Hamás, si bien la mayoría de estas demoliciones tuvieron lugar lejos de la frontera. Algunos expertos declararon al diario que estas demoliciones podrían constituir un crimen de guerra.

El diario israelí Haaretz desveló el 1 de febrero de 2024 que los soldados israelíes, siguiendo órdenes de sus comandantes, estaban quemando hasta los cimientos cientos de viviendas para evitar que los palestinos desplazados pudieran volver a ellas al finalizar el conflicto. El ejército israelí respondió a este diario que estaban quemando los edificios siguiendo medios «aprobados», en una práctica cada vez más habitual conforme avanza la guerra. Según Haaretz, desde enero los soldados han estado prendiendo fuego a casas de civiles no involucrados en el conflicto, algo que según señala está prohibido por el derecho internacional.

Véase también

Notas

Referencias

Plantilla:Listaref

Plantilla:Control de autoridades