Invasión rusa de Ucrania

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La invasión rusa de Ucrania,​ también denominada guerra de Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022, constituye una escalada de la guerra ruso-ucraniana que comenzó tras los sucesos del Euromaidán en 2014. Se trata del mayor ataque militar convencional en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial. Está generando un número creciente de víctimas; así, hasta mediados de 2023, había causado la muerte de más de 9000 civiles y cientos de miles de soldados.​ Los combates también han generado la mayor crisis de refugiados en el continente desde la Segunda Guerra Mundial:​ más de 7,2 millones de ucranianos han abandonado el país y más de 7,1 millones se han desplazado internamente.​ Además, la guerra ha causado daño ambiental significativo y ha puesto en peligro la disponibilidad de alimentos a nivel mundial.

Invasión rusa de Ucrania
Parte de la guerra ruso-ucraniana

Situación al 27 de febrero de 2024 (UTC±0)
     Territorio controlado continuamente por Ucrania      Territorio recuperado por Ucrania     Territorio ocupado por Rusia

Fecha Desde el 24 de febrero de 2022 (2 años y 3 días)
Lugar Bandera de Ucrania Ucrania y en las fronteras con Bandera de Bielorrusia Bielorrusia y Bandera de Rusia Rusia
Estado En curso
Consecuencias
Beligerantes
Rusia Rusia

Hasta septiembre de 2022:
República Popular de Donetsk
República Popular de Lugansk
Ucrania Ucrania
Comandantes
Vladímir Putin
Bandera de Rusia Aleksandr Dvórnikov
Bandera de Rusia Serguéi Surovikin
Bandera de Rusia Valeri Guerásimov

Denis Pushilin
Leonid Pásechnik
Volodímir Zelenski
Bandera de Ucrania Valerii Zaluzhnyi
Bandera de Ucrania Oleksander Syrskyi
Unidades militares
Ver orden de batalla Ver orden de batalla
Preludio de la invasión rusa de Ucrania Invasión rusa de Ucrania
Bajas: los informes varían ampliamente. Para más detalles, véase Víctimas e impacto humanitario

La invasión estuvo precedida por una concentración militar rusa en las fronteras de Ucrania, que dio comienzo a mediados de 2021.​ Durante este periodo de tensión diplomática, el presidente ruso Vladímir Putin criticó la ampliación de la OTAN posterior a 1997 mientras negaba repetidamente que Rusia tuviera planes de invadir Ucrania.​ No obstante, el 21 de febrero siguiente, Rusia reconoció a la República Popular de Donetsk y a la República Popular de Lugansk, dos estados autoproclamados en la región de Dombás en el este de Ucrania, y envió tropas a esos territorios. Al día siguiente, el Consejo de la Federación de Rusia autorizó por unanimidad a Putin a utilizar la fuerza militar fuera de las fronteras de Rusia.​ El 24 de febrero, Putin anunció —en un mensaje televisado— una «operación militar especial» en el territorio de Donetsk y Lugansk; los misiles comenzaron a impactar en varios lugares de Ucrania, y las fuerzas terrestres rusas entraron en el país dando inicio a diferentes ofensivas.

En los frentes sur y sureste, los rusos tomaron Jersón en marzo de 2022 y Mariúpol el mes siguiente mientras abandonaron la campaña de Ucrania central y lanzaron una renovada batalla del Dombás. Las fuerzas rusas continuaron bombardeando objetivos militares y civiles lejos de la línea del frente, incluida la red de energía durante el invierno. A fines de 2022, Ucrania lanzó contraofensivas en el sur y el este. Poco después, Rusia anunció la anexión de cuatro provincias parcialmente ocupadas. En noviembre, Ucrania retomó partes del Óblast de Jersón. En febrero de 2023, Rusia movilizó a cerca de 200 000 soldados para una nueva ofensiva en el Dombás.​ En junio de 2023, Ucrania lanzó otra contraofensiva en el sureste.

La invasión ha recibido una condena internacional. La Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Resolución ES-11/1 condenando la invasión y exigiendo la retirada total de Rusia.​ La Corte Internacional de Justicia ordenó a Rusia suspender las operaciones militares y el Consejo de Europa expulsó al país. Numerosos gobiernos, principalmente europeos y norteamericanos, impusieron sanciones a Rusia y su aliado Bielorrusia, y proporcionaron ayuda humanitaria, económica y militar a Ucrania. Más de 1000 empresas abandonaron Rusia y Bielorrusia en respuesta a la invasión. La Corte Penal Internacional (CPI) abrió una investigación sobre posibles crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, secuestro de niños y genocidio, emitiendo una orden de arresto contra Putin en marzo de 2023.

Terminología

A pesar de las dimensiones del conflicto, el gobierno ruso lo ha denominado desde el principio como «operación militar especial en Ucrania» (en ruso: специальная военная операция на Украинеromanización spetsiálnaya voyénnaya operátsiya na Ukraíne),​ evitando los términos de «guerra» o «invasión».​ Esta expresión fue empleada por primera vez por Vladímir Putin el 24 de febrero de 2022 en su discurso que dio inicio a la invasión.

Desde el punto de vista opuesto, numerosos medios y personas denominan la contienda como la «guerra de Putin», personalizando la responsabilidad de su desencadenamiento en el presidente ruso.​ También se han utilizado —entre otros— los términos «guerra de Rusia contra Ucrania» o «guerra ruso-ucraniana» de manera más general para referirse a todo el conflicto entre países desde 2014.

Por su parte, los documentos oficiales de la Rada Suprema (parlamento ucraniano) hablan de la «agresión armada de la Federación de Rusia contra la soberanía de Ucrania».​ En este sentido, organizaciones internacionales como la ONU y parlamentos como el Congreso de los Estados Unidos o el Parlamento Europeo han considerado el conflicto como una «agresión rusa contra Ucrania».​ No obstante, António Guterres, secretario general de la ONU, le dijo a Putin que las acciones de Rusia en Ucrania son consideradas una «invasión».

También entre los partidarios de Ucrania se utiliza el término «Gran Guerra Patria»​ que remite a la participación de la RSS de Ucrania en la Gran Guerra Patria de 1941-1945. En cuanto a China, su gobierno ha preferido referirse al conflicto como «crisis de Ucrania» (en chino simplificado, 乌克兰危机; pinyin, Wūkèlán wéijī).

En ese contexto, uno de los motivos para la censura por parte de la Agencia federal rusa responsable de controlar los medios de comunicación (Roskomnadzor) fue la calificación de las acciones rusas como un «ataque», «invasión» o «declaración de guerra».

Contexto internacional: Era post-Guerra Fría y Nueva Guerra Fría

 
Mapa del mundo en Guerra Fría en 1980, en tonos de rojo los aliados de la Unión Soviética y otros países comunistas, y en tonos de azul los Estados Unidos y sus aliados capitalistas; los puntos rojos significan guerrillas comunistas y los puntos azules guerrillas anticomunistas.
La era posterior a la Guerra Fría (actualmente llamado el periodo entre-guerras frias) es el período posterior al final de la Guerra Fría el 25 de diciembre de 1991. Debido a que la Guerra Fría no fue una guerra activa sino más bien un período de tensiones geopolíticas marcadas por guerras indirectas, existe un desacuerdo sobre el final oficial de este conflicto y la subsiguiente existencia de la era posterior a la Guerra Fría. Algunos académicos afirman que la Guerra Fría terminó cuando se firmó el primer tratado mundial sobre desarme nuclear en 1987 o el fin de la Unión Soviética como superpotencia en medio de las Revoluciones de 1989, pero realmente terminó con la disolución de la Unión Soviética en 1991. A pesar de esta ambigüedad, el fin de la Guerra Fría simbolizó una victoria de la democracia y el capitalismo, dando un impulso a Estados Unidos y en menor medida a la Unión Europea, y a las potencias mundiales emergentes, China e India. La democracia se convirtió en una forma de autovalidación colectiva para los países que esperaban ganarse el respeto internacional: cuando la democracia se consideraba un valor importante, las estructuras políticas comenzaron a adoptar ese valor.
Nueva Guerra Fría, Segunda Guerra Fría o Guerra Fría 2.0 (en inglés: New Cold War, también referida como Cold War II, Cold War Redux o Cold War 2.0) son términos utilizados —como paralelismo a la Guerra Fría entre 1945 y 1991— para designar lo que se interpreta como un conflicto político, ideológico, informativo, social y militar en el siglo XXI, lo cual terminó la llamada era post-Guerra Fría. Desde esta visión, se verían las tensiones entre potencias como estructuradas dentro de grandes bloques de poder geopolíticos opuestos; en uno se encontraría Occidente, liderado principalmente por Estados Unidos y Reino Unido, en el que la Unión Europea tendría un papel de poder blando, y el otro, Oriente, que estaría formado por un lado por China y por otro lado por Rusia (partidarios del poder duro, y que podrían ocasionalmente tener intereses similares o ir por separado, según el caso). Se incluyen acciones propias de guerra híbrida (como los ciberataques) y guerras subsidiarias (como Libia, Siria, Ucrania o Irán). La rivalidad, además de geopolítica, también sería de carácter económico, militar, cultural y tecnológico.

Antecedentes

 
Cadena humana conmemorando el acta de Zluki, 1990.
El proceso de la caída del muro de Berlín, la reunificación alemana y el colapso de los gobiernos comunistas (1989-1991) trajeron enormes cambios en los países del Bloque del Este, hasta entonces integrantes o aliados de la Unión Soviética, alterando la balanza geopolítica en Europa. Sin embargo, tras la disolución de la Unión Soviética en 1991, Ucrania y Rusia mantuvieron estrechos vínculos y el gobierno ucraniano acordó abandonar su arsenal nuclear en 1994 —mediante el Memorándum de Budapest— con la condición de que los Estados Unidos, el Reino Unido y Rusia brindaran garantías contra las amenazas a la integridad territorial o la independencia política de Ucrania.​ Cinco años más tarde, Rusia fue uno de los signatarios de la Carta para la Seguridad Europea, que «reafirmó el derecho inherente de todos y cada uno de los Estados participantes a ser libres de elegir o cambiar sus arreglos de seguridad, incluidos los tratados de alianza, a medida que evolucionan».

El tratado Dos más Cuatro y la expansión de la OTAN

Entendemos la necesidad de garantías para los países del Este. Si tenemos presencia en una Alemania que es parte de la OTAN, no habría extensión de la jurisdicción de la OTAN para las fuerzas de la OTAN ni una pulgada hacia el este [sic]
—James Baker a Mijaíl Gorbachov
9 de febrero de 1990

El 9 de febrero de 1990, durante el proceso de redacción del tratado de reunificación alemana, el secretario de Estado de Estados Unidos, James Baker, visitó al entonces Secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, y a su ministro de exteriores, Eduard Shevardnadze, y un día después, se produjo también la visita del canciller de la Alemania Federal, Helmut Kohl.​ El objetivo era apaciguar a los soviéticos por la inclusión de una Alemania unificada en la órbita occidental. Gorbachov llegó a proponer una estructura pan-europea de seguridad, que incluiría el ingreso de Rusia en la OTAN. Baker consideró esta idea pan-europea «un sueño» inalcanzable. Baker y Kohl convencieron a Gorbachov de que una Alemania unificada entrase en la OTAN, aduciendo que sería mejor que una Alemania por libre, pero diciendo que no habría expansiones al este.

Las negociaciones habrían dado garantías al gobierno soviético de que la OTAN (creada en la posguerra de la Segunda Guerra Mundial) no permitiría la adhesión de ningún país del bloque del Este —excluyendo la República Democrática de Alemania (RDA),​ versión respaldada por algunos historiadores y documentos publicados por el semanario alemán Der Spiegel.​ Dentro de este marco se hizo posible la reunificación alemana en 1990 y la OTAN incluyó al territorio de la RDA. El entonces presidente de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov, afirmó en una entrevista de 2014 que el tema de la expansión de la OTAN al este nunca se tocó pero añadió que dicha expansión representó una violación del espíritu de las declaraciones y garantías que se habían hecho en 1990.

Aunque varias transcripciones del departamento de Estado de los Estados Unidos demuestran que Baker en efecto pronunció esas palabras durante aquella conversación —aludiendo a la no expansión de la OTAN—,​ dicho compromiso no está reflejado en la redacción final del tratado de reunificación.​ Además, el New York Times publicó en 1992 una serie de documentos oficiales que daban cuenta de la adopción de una doctrina estratégica que tomó el nombre de Doctrina Wolfowitz, en virtud de la cual Estados Unidos se reservaba la supremacía sobre los demás Estados, proponía el unilateralismo y establecía como «primer objetivo evitar el resurgimiento de un nuevo rival, ya sea en el territorio de la antigua Unión Soviética o en otro lugar». El documento inicial fue luego moderado en sus términos. Entre tanto, en Rusia se desarrollaron posturas políticas que eventualmente se consideran como una versión análoga rusa de la Doctrina Monroe.

En la segunda mitad de la década de 1990, Estados Unidos decidió expandir las fronteras de la OTAN hacia el este. Así, en 1999 la OTAN incorporó a Hungría, Polonia y la República Checa, para posteriormente —en 2005, semanas antes de la adhesión de estos Estados a la UE— ampliarse también a Bulgaria, Lituania, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia y Letonia; estos dos últimos fronterizos con Rusia. De esta forma, Bielorrusia y Ucrania quedaron como los dos países ubicados sobre la «línea roja» que separaba a la OTAN de Rusia.​ Ucrania se convirtió entonces en una posición crucial para ambos bandos y su política interna empezó a ser fuertemente influenciada por la puja de poder internacional.

En 2008, el presidente estadounidense George W. Bush, declaró públicamente la intención de incorporar a Ucrania —y también a Georgia— a la OTAN, y simultáneamente el proeuropeo Víktor Yúshchenko, presidente de Ucrania, pidió la entrada de su país a la coalición militar.​ Por su parte, el presidente ruso Vladímir Putin, se pronunció en contra de la posibilidad de dicha adhesión.​ No obstante, en 2010 Víktor Yanukóvich —quien reemplazó a Yúshchenko como presidente— retiró el pedido, aunque en septiembre de 2020, el nuevo presidente Volodímir Zelenski, aprobó la Estrategia de Seguridad Nacional, «que prevé el desarrollo de la asociación distintiva con la OTAN con el objetivo de ser miembro de la OTAN».

Revolución naranja

 
Yúshchenko durante la Revolución Naranja contra el fraude electoral (noviembre de 2004).

La Revolución Naranja (en ucraniano: Помаранчева революція, Pomaráncheva revolyutsiya) consistió en una serie de protestas y acontecimientos políticos que tuvieron lugar en Ucrania desde finales de noviembre de 2004 hasta enero de 2005. Estas protestas ocurrieron en el contexto de las elecciones presidenciales, en las que hubo fuertes acusaciones de corrupción, intimidación de votantes y fraude electoral directo. Kiev, la capital ucraniana, fue el punto focal de la campaña del movimiento de resistencia civil en el que participaron miles de manifestantes diariamente.​ A nivel nacional, la «revolución» se caracterizó por una serie de actos de desobediencia civil y huelgas generalizadas organizadas por el movimiento de oposición.

Las protestas fueron incentivadas por los informes de diversos observadores nacionales y extranjeros, así como por la percepción por la oposición de que las autoridades amañaron los resultados de la votación del 21 de noviembre de 2004 entre los candidatos Víktor Yúshchenko y Víktor Yanukóvich a favor de este último.​ Las protestas nacionales se llevaron a cabo después de que se anularan los resultados de la contienda original, y el Tribunal Supremo de Ucrania ordenó convocar nuevas elecciones para el 26 de diciembre de 2004. Bajo un intenso escrutinio por parte de observadores domésticos e internacionales, la segunda contienda se declaró «libre y justa». Los resultados finales revelaron una clara victoria para Yúschenko, que recibió un 52 % de los votos, comparado con un 44 % de Víktor Yanukóvich. Yúshchenko fue declarado como el ganador oficial con su inauguración el 23 de enero de 2005 en Kiev, con lo que se dio fin a la Revolución Naranja.

En 2010, Víktor Yanukóvich se convirtió en el sucesor de Yúshchenko como presidente de Ucrania, después de que la Comisión Central Electoral y observadores internacionales declararan que la elección presidencial de ese año se desarrolló de manera justa.

Euromaidán

Ruso como su lengua materna en el sur y oriente de Ucrania
Datos de 2001
 
Sebastópol obtuvo el porcentaje más alto (90,6 %), seguido por Crimea con un 77,0 %.
Datos de 2005
Crimea: 97 % de toda la población
Óblast
Dnipropetrovsk 72 %
Donetsk 93 %
Zaporizhia 81 %
Lugansk 89 %
Mikoláyiv 66 %
Odesa 85 %
Járkov 74 %

El Euromaidán​ (en ucraniano, Євромайда́н, Yevromaidán; «Europlaza»)​ es el nombre dado a una serie de manifestaciones y disturbios heterogéneos de índole europeísta, independentista y nacionalista de Ucrania.

Tras la huida del presidente de Ucrania Víktor Yanukóvich en dirección desconocida el 21 de febrero de 2014,​ la Rada Suprema destituyó del cargo a Yanukóvich por «el abandono de sus funciones constitucionales».​ El 23 de febrero de 2014, el jefe del grupo parlamentario del Partido de las Regiones que lideraba Yanukóvich, Oleksandr Yefrémov, responsabilizó a Yanukóvich del saqueo del país y del derramamiento de sangre.

Sin embargo, sorprendentemente, el Gobierno ucraniano, encabezado por Mikola Azárov, publicó el 21 de noviembre de 2013 una nota oficial en la que informaba que el proceso de preparación de la firma del acuerdo quedaba «suspendido».​ Las razones esgrimidas fueron la caída en la producción industrial y el mantenimiento de relaciones con los países de la Comunidad de Estados Independientes. Yanukóvich asistió a la cumbre de la UE los días 28 y 29, tal como estaba previsto antes de la suspensión unilateral, pero solo para declinar la última oferta europea, de 600 millones de euros, por considerarla «humillante».​ Por su parte, Azárov reprochó a la UE y al Fondo Monetario Internacional la falta del apoyo económico que hubiera compensado el «divorcio comercial» con Rusia, a la vez que admitía que había sido Moscú quien había conminado a Kiev a no sellar el pacto.

A partir del 21 de noviembre, se producen en Kiev varias concentraciones en la plaza de la Independencia (en ucraniano, Maidán Nezalézhnosti) exigiendo al gobierno retomar el diálogo con la UE. La concentración aglomeró a cientos de miles de personas con discursos diarios de líderes políticos opositores, así como íconos culturales ucranianos y extranjeros. Entre los principales gestores se encontraban: organizaciones sociales, la oposición política —incluido el grupo ultra-nacionalista y de extrema derecha Sector Derecho, uno de los principales organizadores del movimiento en Kiev e instigador de los disturbios, y el partido parlamentario de extrema derecha Svoboda​ y las Iglesias ucranianas —como la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Kiev—, con excepción de la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Moscú.​ En las manifestaciones también participaron representantes de minorías étnicas (rusos, chechenos, tártaros de Crimea,​ judíos,​ georgianos, armenios y otros) y ciudadanos de otros países (Polonia, Bielorrusia, Georgia, Rusia y otros).

Primera fase de la guerra ruso-ucraniana

 
Firma de la anexión de Crimea y Sebastopol a la Federación de Rusia.

La primera fase de la guerra ruso-ucraniana​ se refiere al periodo comprendido entre 2014 y 2015 en los inicios de dicho conflicto. Tras esta etapa se desarrolló una fase de alto el fuego a la que siguió un recrudecimiento del conflicto a partir de febrero de 2022. Inicialmente se trató de una crisis diplomática internacional que sobrevino en febrero de 2014 tras la destitución del presidente ucraniano Víktor Yanukóvich como resultado de las protestas del Euromaidán —realizadas principalmente en las zonas occidental y central del país para apoyar el acercamiento hacia la Unión Europea— que fueron rechazadas por comunidades rusófonas de la zona suroriental del país, compuestas en su mayoría por ucranianos rusófonos y rusos étnicos opuestos a estudiar el idioma del país en el que vivían.

Consecuentemente, el parlamento asumió el poder Ejecutivo y propuso derogar la ley sobre la cooficialidad de los idiomas de las minorías a nivel municipal y provincial. Como respuesta, diversos grupos prorrusos se manifestaron en contra del nuevo gobierno nacional y proclamaron sus anhelos de estrechar sus vínculos (o inclusive integrarse) con Rusia. Estas protestas se concentraron en Crimea y algunas óblast en la zona fronteriza entre Rusia y Ucrania donde se produjeron una serie de revueltas militares, incluyendo tanto tropas locales como tropas rusas. En medio del levantamiento, las autoridades de Crimea convocaron a un referéndum para el 16 de marzo siguiente con el propósito de adherirse a la Federación Rusa.

Tras el pedido del gobierno de Crimea a Rusia, el Consejo de la Federación aprobó un envío de tropas que (según las autoridades del país) tenía como objetivo garantizar la integridad de los habitantes de Crimea y las bases rusas estacionadas allí, hasta que se normalizara la situación sociopolítica. Ello favoreció la Declaración de Independencia de Crimea y Sebastopol que condujo a la proclamación de la República de Crimea —reconocida solo por Rusia— previo restablecimiento de la constitución de 1992 que consideraba al territorio como soberano —aunque delegaba algunas competencias a Ucrania— con una ciudadanía y una policía propias.​ El proceso finalmente condujo a la adhesión de Crimea a Rusia que fue oficializada el 18 de marzo de 2014, aunque no contó con el reconocimiento del gobierno ucraniano.

Pese al apaciguamiento alcanzado en Crimea, la situación degeneró en el Dombás donde las fuerzas separatistas de las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk (RPD) y Lugansk (RPL) se enfrentaron al gobierno de Ucrania agravando la guerra en esta región. El 11 de mayo de 2014, ambas repúblicas celebraron referéndums sobre su estatus político que resultaron en una proclamación de independencia de las regiones en cuestión mientras que los combates continuaron a pesar de los intentos de por detenerlos. No obstante, el 15 de febrero de 2015 —con la entrada en vigencia del acuerdo Minsk II— se inició un alto el fuego incondicional.

Numerosos ciudadanos rusos, como por ejemplo Ígor Guirkin y Aleksandr Borodái, ocuparon altos puestos entre los rebeldes y varios países consideraron que Rusia proporcionó apoyo material y militar a los separatistas.​ En este sentido, las reacciones internacionales fueron casi siempre condenatorias de la decisión de Rusia de intervenir, y de apoyo a la soberanía e integridad territorial de Ucrania. Es así que tras la adhesión de Crimea a Rusia, varios países (encabezados por la Unión Europea y Estados Unidos) aplicaron una serie de sanciones contra el entorno del gobierno ruso. Pero fue el voto de la Resolución 68/262 de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la integridad territorial de Ucrania, la acción que contó con la participación de países más numerosa: a favor se pronunciaron cien naciones, once votaron en contra y 58 se abstuvieron, con lo que la secesión de Crimea y Sebastopol fue declarada inválida.

Relaciones Rusia-Unión Europea desde 2012

 
Putin en las conversaciones del formato de Normandía en Minsk para encontrar una solución a la situación en Ucrania en febrero de 2015.

Las relaciones Rusia-Unión Europea desde 2012 es un término que hace referencia a las relaciones entre ambas partes a partir del tercer mandato presidencial de Vladímir Putin en Rusia. Durante este periodo, iniciado en mayo de 2012, las relaciones bilaterales se han visto afectadas principalmente por la guerra ruso-ucraniana que desde 2014 ha originado una serie de sanciones de la UE hacia Rusia, en medio de una asociación económica en la que el sector energetico representaba un factor de vital importancia al ser Rusia el mayor proveedor para la Unión Europea hasta agosto de 2023.​ Adicionalmente las sanciones impuestas por la UE a partir de la invasión rusa de Ucrania en 2022 provocaron un cambio en la actitud de Putin, donde la UE pasó de ser el principal mercado para sus exportaciones energéticas a estar en la lista de países hostiles hacia Rusia que amenazan la seguridad del país.

El principal punto de conflicto entre la UE y Rusia es la influencia que puede ejercer cada parte sobre diversos países de la Europa Oriental (Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Moldavia y Ucrania). Es así que mientras Rusia recurre a dispositivos económicos, militares y no militares, para mantener a estos países en su esfera de influencia, la UE apoya ocasionalmente la integración de los mismos en las actividades occidentales, apostando por la cooperación dentro del marco de la Política Europea de Vecindad.

La primera fase de la guerra ruso-ucraniana —entre 2014 y 2015— se originó en la cuestión sobre el Acuerdo de Asociación entre Ucrania y la Unión Europea que llevó a los disturbios heterogéneos de índole europeísta y nacionalista del Euromaidán. Posteriormente, la UE condenó la intervención rusa en Ucrania —adhesión de Crimea a Rusia y guerra del Dombás— y suspendió el diálogo sobre las cuestiones relativas a la política de visados y las negociaciones sobre un nuevo acuerdo bilateral. Desde entonces la Unión aplica un enfoque de doble vía que combina sanciones con intentos de encontrar una solución al conflicto en Ucrania.

Por otra parte, el trato reservado por el gobierno ruso a la disidencia —en el caso Skripal la UE expulsó diplomáticos rusos— y a la oposición en su país —caso de Alekséi Navalni​ también ha provocado tensiones entre las partes. No obstante, la participación rusa en la labor del grupo de países para celebrar un acuerdo nuclear con Irán permitió albergar esperanzas respecto a una mayor cooperación a escala internacional. No obstante, la intervención militar rusa en la guerra civil siria desde septiembre de 2016, en apoyo al presidente Bashar al-Ásad, finalmente agravó las tensiones con la UE.​ Sin embargo, la negativa tanto de Rusia como de la UE de ceder a la presión estadounidense por romper las relaciones con Irán permitió al gobierno de Putin eludir parcialmente las sanciones impuestas.

Preludio de la invasión

 
El Presidente de Ucrania, Volodímyr Zelensky, y el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg. Bruselas, 16 de diciembre de 2021.
El presidente ruso, Vladímir Putin, junto con Denis Pushilin y Leonid Pasechnik, firmando los decretos que reconocen la independencia de las autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, 21 de febrero de 2022.

El preludio de la invasión rusa de Ucrania refiere a los acontecimientos desarrollados a partir de marzo de 2021 en el marco de la guerra ruso-ucraniana y que desembocaron en la entrada de las Fuerzas Armadas de Rusia en territorio de la vecina Ucrania el 24 de febrero de 2022.

Entre marzo y abril de 2021 Rusia reunió alrededor de 100 000 soldados, misiles y otras armas pesadas cerca de su frontera con Ucrania, lo que representó la mayor movilización de fuerzas desde la anexión de Crimea por parte de ese país en 2014, esto generó preocupaciones sobre una posible invasión, si bien las tropas se retiraron parcialmente en junio siguiente.​ Entre octubre y diciembre del mismo año se avivó la crisis, se registra de nuevo un despliegue masivo de fuerzas rusas en la frontera con Ucrania, llegando a 175 000 soldados en Rusia y en Bielorrusia según inteligencia estadounidense.

Entonces, Rusia presentó dos borradores de tratados que contenían solicitudes de lo que denominó "garantías de seguridad", incluida una promesa jurídicamente vinculante de que Ucrania no se uniría a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y una reducción de las tropas y del equipo militar de la OTAN estacionados en Europa del Este, y amenazó con una respuesta militar no especificada si esas demandas no se cumplían en su totalidad. La OTAN rechazó estas solicitudes y Estados Unidos y la Unión Europea advirtieron a Rusia de sanciones económicas "rápidas, severas y masivas" en caso de que finalmente invada Ucrania.

Entretanto, Estados Unidos publicó información de inteligencia sobre los planes de invasión rusos, incluidas fotografías satelitales que mostraban tropas y equipos rusos cerca de la frontera con Ucrania.​ Estados Unidos continuó publicando informes que predijeron los planes de invasión. Durante estos acontecimientos, el gobierno ruso negó repetidamente que tuviera planes para invadir o atacar Ucrania; quienes emitieron las negativas incluían al portavoz de Putin, Dmitri Peskov, en noviembre de 2021, al viceministro de Relaciones Exteriores, Serguéi Riabkov, en enero de 2022,​ al embajador ruso en los Estados Unidos, Anatoly Antonov, el 20 de febrero de 2022, y al embajador ruso en la República Checa, Aleksandr Zmeyevski, el 23 de febrero de 2022.

El 21 de febrero de 2022, Rusia reconoció oficialmente las dos regiones separatistas en el este de Ucrania, la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk, como estados independientes y desplegó tropas en el Dombás en un movimiento interpretado como la retirada efectiva de Rusia del Protocolo de Minsk.​ Las repúblicas disidentes fueron reconocidas en los límites de sus respectivos oblasts de Ucrania, que se extienden mucho más allá de la línea de contacto.​ El 22 de febrero Putin dijo que los acuerdos de Minsk ya no eran válidos.​ El mismo día, el Consejo de la Federación autorizó por unanimidad el uso de la fuerza militar en el exterior.

Acusaciones rusas de genocidio en el Dombás

Las acusaciones de genocidio en el Dombás por parte de Rusia son una serie de acusaciones contra el Gobierno ucraniano sobre supuestas acciones genocidas contra la población prorrusa del país, siendo esta una de las razones argüidas para justificar la invasión a Ucrania en 2022.

En la Corte Penal Internacional, Ucrania presentó una demanda contra Rusia por tales acusaciones, sobre las que, los tribunales no hallaron evidencias que sustenten las acusaciones rusas. Acto seguido, instaron al Gobierno del Kremlin a "suspender de inmediato las acciones militares" contra el país vecino.

Invasión y resistencia

Las repúblicas populares de Dombás se dirigieron a Rusia con una solicitud de ayuda. En este sentido [...] decidí llevar a cabo una operación militar especial. Su objetivo es proteger a las personas que han sido objeto de abusos, genocidio por parte del régimen de Kiev durante ocho años.
Mensaje de Vladímir Putin
24 de febrero de 2022
 
Mapa animado de la invasión.

Inicios

El mensaje de Vladímir Putin del 24 de febrero de 2022 constituye el punto de partida de la Invasión rusa de Ucrania. Poco antes de las 06:00 hora de Moscú (UTC+3) de ese día, se emitió en los canales rusos un mensaje a la Nación en el que el presidente de Rusia informaba su decisión de lanzar una «operación militar especial» en el este de Ucrania ya que, en sus palabras, «Rusia no puede sentirse segura ante la amenaza ucraniana». Putin añadió que intentaría «desmilitarizar y desnazificar Ucrania»,​ justificando la agresión militar con el objetivo de proteger a los habitantes de las autoproclamadas República Popular de Lugansk (RPL) y República Popular de Donetsk (RPD) —en la región predominantemente de habla rusa de Dombás— del supuesto genocidio por parte del gobierno ucraniano. En su discurso, Putin afirmó que no había planes para ocupar el territorio ucraniano y que apoyaba el derecho de los pueblos de Ucrania a la autodeterminación.​ Al final del discurso, Putin advirtió a terceros países que no interfirieran en el conflicto y dijo que «la respuesta de Rusia será inmediata y los llevará a consecuencias que nunca han experimentado en su historia», una frase que generó debate sobre su eventual referencia al uso de armas nucleares por parte de Rusia.

Inmediatamente después del ataque, el gobierno ucraniano anunció la introducción de la ley marcial;​ esa misma noche ordenó una movilización general de todos los hombres ucranianos de entre 18 y 60 años.​ Las tropas rusas ingresaron a Ucrania desde cuatro direcciones principales: al norte por la frontera bielorrusa, en dirección a Kiev; al noreste desde la frontera rusa, en dirección a Járkov; al este por la antigua línea de frente de la RPD y la RPL; y al sur por la región de Crimea.

Frente de Ucrania central (Ofensiva de Kiev)

 
Bombardeo ruso a antenas de telecomunicación en Kiev, el 1 de marzo de 2022.

La campaña de Ucrania central —dentro de la invasión rusa de Ucrania de 2022— fue un teatro de operaciones para el control de tres óblast (provincias) de esta región: Chernígov, Kiev y Sumy. Las capitales de dos de estas óblast están a menos de 100 kilómetros de la frontera rusa a través de conexiones terrestres (Chernígov a 90 km y Sumy a 50 km).

Con el objetivo de tomar la capital del país, Kiev, la estrategia del ejército ruso en el norte de Ucrania se centró en una ofensiva desde la frontera bielorrusa a lo largo de la orilla occidental del río Dniéper con el objetivo de rodear la ciudad desde el oeste. En apoyo de la ofensiva principal, dos ejes de ataque dirigidos desde la frontera rusa sobre la orilla este del Dniéper, una occidental en dirección a Chernígov y otra oriental a Sumy, se lanzaban con el intento de cercar Kiev desde el noreste y el este.

En el primer día de invasión, las tropas rusas en marcha hacia Kiev tomaron el control de los pueblos fantasmas de Chernóbil y Prípiat, incluida la central nuclear de Chernóbil, donde el ejército ucraniano opuso una primera resistencia al avance ruso pesar de ser derrotado al final del día. Asegurada la Zona de exclusión de Chernóbil, la columna rusa alcanzó a primera de la hora de la mañana del día 25 de febrero la ciudad de Ivankiv, un suburbio al norte de Kiev, donde los ucranianos consiguieron frenar su avance al destruir el puente sobre el río Téteriv y presentar batalla a los rusos en la ciudad. Al mismo tiempo, las Fuerzas Aerotransportadas Rusas intentaban apoderarse de dos aeródromos estratégicos alrededor de Kiev: un asalto aerotransportado al Aeropuerto Antonov, situado al norte en Hostómel y que cayó finalmente en manos rusas el día 25, y otro desembarco en Vasylkiv, al sur de la capital, que fue finalmente repelido por el ejército ucraniano en la base aérea de la ciudad el día 26 de febrero. Estos ataques parecían haber sido un intento de Rusia de apoderarse rápidamente de Kiev y hacer caer al gobierno ucraniano presidido por Volodímir Zelenski, con Spetsnaz infiltrándose en la ciudad apoyados por operaciones aerotransportadas y un rápido avance mecanizado desde el norte, pero no tuvieron éxito, alargando la guerra más allá del plan de invasión inicial ruso.

Simultáneamente se iniciaron negociaciones de paz en Estambul encabezadas del lado ucraniano por David Arakhamia, líder del partido oficialista Servidor del Pueblo. Según Arakhamia, en esa ocasión se redactó un acuerdo de paz entre los negociadores ucranianos y rusos, por el cual Rusia se comprometía a poner fin a los combates si Ucrania aceptaba permanecer neutral y renunciar a su intento de unirse a la OTAN. Siempre según Arakhamia, los ucranianos no confiaban en ue Rusia cumpliera con su propuesta, y pretendían garantías de seguridad. Asimismo, contó el líder ucraniano, el entonces primer ministro británico Boris Johnson viajó a Kiev en abril y alentó a Ucrania a no "firmar nada" con Rusia y "simplemente luchar". Johnson por su parte negó haber "saboteado" el acuerdo de paz y atribuyó tal afirmación a la "propaganda rusa".

Para principios de marzo, la defensa ucraniana había ralentizado en gran medida el avance ruso a lo largo del lado oeste del Dniéper. Al noroeste de la capital, la ofensiva rusa encontró una fuerte resistencia del ejército ucraniano en los suburbios de Bucha, Hostómel e Irpín, que no fueron cayendo en poder del ejército ruso hasta mediados de mes, donde el frente finalmente se estancó a las afueras de Kiev. Así mismo, el gran convoy militar ruso que se dirigía a la capital ucraniana, de más de 60 kilómetros de largo, se había dispersado y replegado para el día 11 de marzo, tomando posiciones cubiertas por el bosque, mientras la ofensiva que debía apoyar el cerco desde el noreste se había detenido en gran medida cuando comenzó el asedio de Chernígov, que las fuerzas rusas no habían conseguido culminar. Incapaces de lograr una victoria rápida en Kiev, las fuerzas rusas cambiaron su estrategia por el bombardeo indiscriminado y la guerra de asedio. El 16 de marzo, las fuerzas ucranianas consiguieron lanzar al fin una contraofensiva para repeler el ataque ruso a la capital desde las diferentes ciudades del extrarradio, consiguiendo hacer retroceder por primera vez a las fuerzas rusas alrededor de Irpín y recuperando el control de Makariv y otros suburbios al este y oeste de Kiev una semana después. El 28 de marzo, las fuerzas ucranianas recuperan al fin el control de Irpín, consiguiendo así evitar el cerco de la capital, mientras la artillería rusa comienza a cubrir la retirada de sus tropas del Óblast de Kiev. La retirada de las fuerzas rusas de los óblast de Kiev y Zhitómir es completa ya el 4 de abril, a la vez que se rompen los asedios de Chernígov y Sumy, confirmándose la derrota de la ofensiva inicial rusa sobre la capital ucraniana y desplazando el frente de guerra principal al sur y este del país.

Frente de Ucrania oriental

 
Bombardeo en las afueras de Járkov, 1 de marzo.

El 18 de abril, tras el recrudecimiento de las acciones, el gobierno ucraniano comenzó a utilizar el término «batalla por el Dombás» para referirse a la ofensiva. Esta intensificación de los combates era esperada desde comienzos del mes, ya que Rusia se había retirado o había sido rechazada en otras partes de Ucrania y, en consecuencia, estaba preparando una fase de sus operaciones militares centrándose en el este. Así, aproximadamente 60 000 soldados rusos abandonaron la ofensiva de Ucrania central para ser desplegados en esta región, donde hay unos 40 000 soldados ucranianos.

Las operaciones iniciales probablemente consistieron en pequeñas operaciones de escaramuza que pretendían probar las defensas ucranianas, mientras que las campañas de bombardeo continúan destrozando las defensas ucranianas a lo largo de la línea del frente. La ofensiva toma lugar actualmente a lo largo de la línea Rubézhnoye - Izium - Guliaipole - Mariúpol con el objetivo de rodear a las tropas ucranianas en el Dombás y anexar la totalidad de las regiones de Donetsk y Lugansk a los cuasi-estados de la República Popular de Donetsk (RPD) y la República Popular de Lugansk (RPL), respaldados por Rusia. Dada su importancia estratégica, la ofensiva se ha comparado con la Batalla de Kursk (1943).

En la región del Dombás en particular se había producido una lucha prolongada entre separatistas apoyados por Rusia de las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Luhansk y las Fuerzas armadas ucranianas. Entre 2014 y 2022, la guerra en Dombás había costado las vidas de más de 10 000 separatistas, rusos y soldados ucranianos, así como las de 3000 civiles, a pesar de que la lucha se había ralentizado a un conflicto prolongado y solo 349 civiles habían muerto desde 2016. Por su parte, la óblast de Járkov también vivió las protestas prorrusas de 2014 y los rebeldes llegaron a proclamar la República Popular de Járkov, un efímero Estado independiente.

Desde el inicio de la ofensiva, las partes en conflicto han buscado abrir corredores humanitarios.

Sitio de Mariúpol
 
Ataque aéreo al hospital de Mariúpol.

Para el 2 de marzo, las tropas rusas habían rodeado la ciudad y fueron cercando progresivamente a los defensores ucranianos. El 18 de abril, los soldados ucranianos ignoraron un ultimátum ruso para rendirse y decidieron luchar hasta el final. Rusia amenazó con acabar con quienes continuasen luchando. Un experto militar estimó que todavía podría haber entre 500 y 800 soldados ucranianos resistiendo dentro de la ciudad.​ El 21 de abril, el gobierno ruso anunció que habían tomado el control de la ciudad,​ aunque aún quedaban soldados ucranianos realizando una última defensa en la acería Azovstal.

El 16 de mayo, Ucrania abandonó la lucha en Mariúpol y los soldados ucranianos que quedaban en la planta de Azovstal se rindieron a las fuerzas invasoras de la Federación de Rusia y la autoproclamada y no reconocida República Popular de Donetsk.​ Tras obtener el control efectivo de toda la ciudad por parte de las fuerzas rusas y separatistas el 16 de mayo de 2022, la urbe quedó administrada por la autoproclamada y no reconocida República Popular de Donetsk quien estaba organizando una autoridad local desde abril.

Frente sur

En el frente sur, actuando desde el Mar de Azov, el Mar Negro y la península de Crimea, Rusia avanza hacia el norte bloqueando las posibilidades de respuesta de las fuerzas navales ucranianas en el mar de Azov. El 24 de febrero, las tropas rusas tomaron el control del canal de Crimea del Norte, lo que permitió a Crimea obtener suministros de agua para la península, de la que había estado aislada desde 2014. El ataque también avanzó hacia el este, hacia Mariupol, iniciando un asedio de la ciudad y uniendo el frente con las repúblicas independentistas de Dombás.

El 1 de marzo, las fuerzas rusas ganaron la batalla de Melitópol y, el día siguiente la batalla de Jersón. Luego, las tropas rusas avanzaron hacia Nicolaiev, que se encuentra entre Jersón y Odesa. El 4 de marzo, los defensores ucranianos repelieron un ataque a la ciudad y recuperaron la base aérea de Kulbakino. Entre tanto, el 3 de marzo, los rusos iniciaron el asedio de Energodar en un intento de hacerse con el control de la central nuclear de Zaporiyia. Se desarrolló un incendio durante el tiroteo. La Agencia Internacional de Energía Atómica declaró que el equipo esencial no había sido dañado. El 4 de marzo, la central nuclear de Zaporiyia había sido capturada por las fuerzas rusas, pero aunque se informó de incendios, no hubo fugas de radiación.

Contraofensivas y anexiones

Putin anuncia una movilización parcial en su discurso del 21 de septiembre.

Contraofensiva del sur

La contraofensiva del sur de Ucrania de 2022, también llamada contraofensiva de Jersón, fue un compromiso militar desarrollado en el marco de la invasión rusa de Ucrania. La contraofensiva ucraniana comenzó el 29 de agosto de 2022 contra las fuerzas armadas rusas, con el fin de recapturar los oblasts de Jersón y Nicolaiev.

En un principio, se anunció que el contraataque tenía como objetivo recuperar todo el territorio ocupado por los rusos en los oblasts de Jersón, Zaporiyia y Nicolaiev. Hasta el 17 de octubre de 2022, Ucrania había recuperado numerosos pueblos pequeños y más de 1170 kilómetros cuadrados de territorio ocupado.

Contraofensiva del este

La contraofensiva del este de Ucrania de 2022, también llamada contraofensiva de Járkov, fue una ofensiva de las Fuerzas Armadas de Ucrania en el territorio ocupado por la Federación de Rusia en Ucrania, que se lanzó el 6 de septiembre de 2022 dentro del marco de la guerra ruso-ucraniana.

Tras el lanzamiento de la contraofensiva del sur de Ucrania a finales de agosto de 2022, las fuerzas ucranianas iniciaron esta contraofensiva simultánea a principios de septiembre en el óblast de Járkov, en el noreste del país, cuyo avance ha llegado hasta las profundidades de las líneas rusas y le ha permitido a Ucrania recuperar cientos de kilómetros cuadrados de territorio. El 10 de septiembre de 2022, el Instituto para el Estudio de la Guerra de los Estados Unidos informó que las fuerzas ucranianas habían capturado aproximadamente 2500 kilómetros cuadrados en la región de Jarkóv, mientras que Reuters informó que las fuerzas rusas se habían visto obligadas a retirarse de su base en Izium, después de haber sido aisladas por la captura del centro ferroviario clave en Kúpiansk.

En la tarde del 11 de septiembre, el Ministerio de Defensa de Rusia anunció la retirada formal de las fuerzas rusas de casi todo el óblast de Járkov, anunciando que "estaba en marcha una operación para reducir y transferir tropas".

Frente Dnipro-Zaporiyia

Durante la invasión rusa de Ucrania de 2022, la central nuclear de Zaporiyia se ha convertido en el centro de una crisis de seguridad nuclear en curso, descrita por Ucrania como un acto de terrorismo nuclear por parte de Rusia .

La planta, que es la más grande de su tipo en Europa, ha sufrido la destrucción de su infraestructura a través de bombardeos y daños en sus líneas eléctricas, lo que representa lo que las autoridades ucranianas llaman la situación más grande de su tipo en la historia. Un desastre potencial puede superar la escala de los desastres anteriores en las centrales nucleares.

Anexión del sudeste de Ucrania por Rusia

 
Anexión del sudeste de Ucrania por Rusia.

La anexión de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia a Rusia es el proceso de incorporación de las autoproclamadas Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, y los óblasts de Jersón y Zaporiyia – cuatro óblast (regiones) de Ucrania parcialmente ocupadas – como sujetos federales de la Federación de Rusia. Ninguna de las provincias estaba totalmente bajo control ruso en el momento de la declaración, ni desde entonces. Si se limita a las áreas que entonces estaban bajo control ruso (unos 90.000 kilómetros cuadrados o el 15% del territorio de Ucrania), la anexión seguiría siendo la mayor en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

La anexión se produjo después de que días antes se celebraran referendos no reconocidos internacionalmente, organizados por las autoridades de ocupación rusas en territorios donde las hostilidades estaban en curso y gran parte de la población había huido.  Ocurrió siete meses después del inicio de la invasión y menos de un mes después del inicio de la contraofensiva ucraniana en Járkov. La ceremonia de firma se llevó a cabo en el Gran Palacio del Kremlin en Moscú en presencia de los jefes de las autoridades de ocupación Leonid Pásechnik, Denis Pushilin, Yevgeny Balitsky y Volodímir Saldo, y el presidente ruso Vladímir Putin.

La anexión fue oficializada por el gobierno de Vladímir Putin el 30 de septiembre de 2022, en plena invasión a Ucrania, y no ha sido reconocida por casi unanimidad de la comunidad internacional con la excepción de Corea del Norte y Siria. La anexión de los territorios mencionados fue ratificada por la Duma Estatal el 3 de octubre de 2022, por el Consejo de la Federación un día después y finalmente promulgada por Putin el 5 de octubre de 2022. En respuesta el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, dijo en respuesta que Ucrania solicitaría unirse a la OTAN de forma acelerada.

2023

Eje de Bajmut

La batalla de Bajmut fue una serie de enfrentamientos militares cerca de la ciudad homónima entre las Fuerzas Armadas de Ucrania y las Fuerzas combinadas de Rusia y las Fuerzas Armadas Unidas de Nueva Rusia durante la batalla del Dombás comenzada en 2022. El asalto principal hacia la ciudad comenzó después de que las fuerzas rusas avanzaran desde la dirección de Popasna, luego de una retirada ucraniana de ese frente. La principal fuerza de asalto consistió principalmente en mercenarios de la organización paramilitar rusa Grupo Wagner, apoyados por tropas regulares rusas.

A fines de 2022, luego de las contraofensivas de Járkov y Jersón de Ucrania, el frente Bajmut-Soledar se convirtió en un foco importante de la guerra, siendo una de las pocas líneas de frente en Ucrania donde Rusia permaneció a la ofensiva. Los ataques a la ciudad se intensificaron cuando las fuerzas rusas asaltantes fueron reforzadas por unidades redesplegadas desde el frente de Jersón, junto con reclutas recién movilizados. En ese momento, gran parte de la línea del frente había descendido a una guerra de trincheras posicional, y ambos bandos sufrían un gran número de bajas sin avances significativos. Mediante el uso de ataques de oleadas humanas compuestas por ex convictos, las tropas de Wagner pudieron ganar terreno gradualmente, y, en febrero de 2023, capturaron territorio en el norte y el sur de Bajmut y amenazaron con un cerco, lo que obligó a las fuerzas ucranianas a retirarse lentamente y la batalla se convirtió en una guerra urbana. En marzo de 2023, las fuerzas rusas capturaron la mitad oriental de la ciudad, hasta el río Bajmuta, y continuaron avanzando hacia las partes de Bakhmut controladas por Ucrania.

El 20 de mayo de 2023 la localidad queda ocupada en su mayor parte por el grupo Wagner mientras que los militares ucranianos controlaron una pequeña franja a lo largo de la autopista T0504. A continuación, los wagneritas cedieron el control a las tropas regulares rusas. Más adelante se produciría la contraofensiva ucraniana por los flancos con el objetivo de rodear la ciudad.

Aunque en un principio carecía de importancia estratégica, Bajmut se ha convertido en una de las batallas de la guerra más cruentas y costosas hasta tal punto de ser conocida como "la picadora de carne" debido a las bajas ocasionadas por el control de la localidad.

La intensidad de las batallas en el sector de Bajmut se ha comparado con las de la Primera y Segunda Guerra Mundial.

Campaña de Zaporiyia

Se inició una ofensiva rusa contra la línea defensiva ucraniana durante la segunda semana de febrero. El 8 de febrero, una ofensiva de tanques, vehículos de combate de infantería e infantería fracasó con grandes pérdidas, incluida la pérdida de casi 30 vehículos blindados, vehículos de infantería y tanques.​ El ejército ucraniano anunció que casi toda la 155ª brigada de infantería naval de Rusia fue destruida y Rusia perdió 130 unidades de equipo, incluidos 36 tanques. En el mismo anuncio, también afirmaron que los rusos estaban perdiendo entre 150 y 300 infantes de marina por día en la batalla.​ El general Rustam Muradov, comandante del Distrito Militar del Este y de la ofensiva de Vuhledar fue criticado por no lograr el objetivo.​ El 15 de febrero, Ben Wallace, Secretario de Estado de Defensa británico, dijo que más de 1.000 soldados rusos habían muerto en solo dos días y que una brigada rusa completa había sido efectivamente “aniquilada”.

El Instituto estadounidense para el Estudio de la Guerra (ISW por sus siglas en inglés) evaluó que entre el 15 y el 23 de febrero, las fuerzas rusas continuaron lanzando ataques contra Vugledar, aunque sin cambios territoriales significativos.​ El ISW también afirmó que elementos de la 155.ª Brigada de Infantería Naval se negaron a participar en algunos asaltos.​ A fines de febrero, las tropas rusas habían perdido tantos tanques y vehículos que cambiaron hacia los ataques de infantería en la ciudad.​ En declaraciones al New York Times, Vladislav Bayak, comandante de la 72.ª Brigada Mecanizada, afirmó que muchos contraataques ucranianos se realizan emboscando a los vehículos rusos con drones o esperando hasta que los tanques estén dentro del alcance de los misiles antitanque ucranianos.

Contraofensiva ucraniana

 
Soldados ucranianos en Klishchiivka liberada

La contraofensiva ucraniana de 2023 fue una operación militar estratégica llevada a cabo por parte de las Fuerzas Armadas de Ucrania, contra las fuerzas armadas de la Federación de Rusia y también milicias separatistas como parte de la guerra ruso-ucraniana; la contraofensiva comenzó el 4 de junio de 2023 y terminó en noviembre de 2023. Su objetivo principal era la toma de Melitópol, en la costa del mar de Azov. Los combates se desarrollaron principalmente en los óblasts de Donetsk y Zaporiyia.

La planificación de una ofensiva ucraniana había comenzado ya en febrero de 2023, con la intención original de lanzarla en la primavera. Sin embargo, debido a varios factores, como factores meteorológicos adversos o demoras en la entrega de armamento y equipos de origen occidental a Ucrania, la retrasaron hasta junio. Durante ese tiempo, Ucrania siguió acumulando recursos militares e integrando armas occidentales cruciales, como los blindados M2 Bradley y tanques Leopard 2. La contraofensiva fue considerada, por analistas y medios de comunicación, como un momento crucial de la guerra.Por su parte, Rusia comenzó a prepararse para el ataque ucraniano desde noviembre de 2022, creando una amplia infraestructura defensiva de zanjas, trincheras, posiciones de artillería y minas terrestres.

En los primeros días de la operación, las tropas ucranianas se encontraron con defensas rusas bien establecidas, sufriendo numerosas bajas. Ignorando los consejos de la OTAN, de persistir en esos ataques de alta intensidad, las Fuerzas Armadas de Ucrania ralentizaron su avance, reconociendo cuidadosamente las defensas rusas y desminando el terreno. Tras cinco semanas de ataques, las fuerzas ucranianas habían conseguido capturar solo 282 km2 de territorio.En el punto de máxima penetración en las defensas rusas, en el sector de Orjiv, lograron avanzar solo 10 km en un frente estrecho y por tanto vulnerable.

Casi cinco meses después de su inicio, destacadas figuras ucranianas y analistas occidentales han comenzado a dar valoraciones negativas sobre el éxito de la contraofensiva. Las declaraciones del general ucraniano Valerii Zaluzhnyi a principios de noviembre de 2023 de que la guerra había llegado a un "punto muerto" fueron vistas por los observadores como una admisión de su fracaso y siguieron a evaluaciones más definitivas realizadas por analistas, especialmente en lo que respecta al éxito operativo, realizadas varias semanas antes. El 4 de septiembre, el presidente ruso Vladímir Putin declaró que la contraofensiva ucraniana había fracasado. Las fuerzas ucranianas no han logrado el objetivo clave de la contraofensiva de llegar a Tokmak, descrito como un "objetivo mínimo" por el general ucraniano Oleksandr Tarnavskyi, así como los objetivos iniciales de alcanzar el Mar de Azov y dividir el grupo ruso en el sur de Ucrania, que tampoco se han cumplido. Se ha llegado a considerar improbable que se produzca un gran avance en 2023. La inteligencia estadounidense había predicho en agosto que la contraofensiva no lograría retomar Melitopol. Tras la finalización de la contraofensiva los combates se trasladaron principalmente a la Batalla de Avdíivka, donde la general ucraniana Amerovich Ílich Tokischa declaró que "la contraofensiva fracasó, pero no significa que la guerra haya llegado a su fin" a The Guardian.

Insurrección del Grupo Wagner

La rebelión del Grupo Wagner nombrado también marcha de la justicia (según Prigozhin), se desarrolló entre el 23 al 24 de junio de 2023, cuando Wagner, una entidad militar privada de origen ruso, se inmiscuyó en un enfrentamiento armado con las Fuerzas Armadas leales al Gobierno de la Federación de Rusia, a raíz de las tensiones en la retaguardia en aumento entre el líder de Wagner, Yevgueni Prigozhin, y el Ministerio de Defensa ruso en el contexto de la invasión rusa de Ucrania.

Prigozhin retrató la rebelión como una represalia, y alegó como una agresión hacia sus tropas por parte del citado ministerio.​ Descartó la argumentación del gobierno ruso relativa a la incursión rusa en Ucrania, responsabilizó al Ministro de Defensa ruso Serguéi Shoigú por los descalabros militares, y lo acusó de conducir la guerra en provecho de las élites rusas.​ Las fuerzas bajo el mando de Prigozhin tomaron la ciudad de Rostov del Don,​ que alberga una importante instalación militar,​ e informaron que progresaban en dirección a Vorónezh, luego a Lípetsk,​ con rumbo a Moscú.

En represalia, el Servicio Federal de Seguridad (FSB) inició un proceso penal contra Prigozhin por «incitar a un levantamiento armado».​ En una alocución televisada, el presidente Putin tildó las acciones de Wagner de «traición» y prometió erradicar la rebelión.​ Putin hizo un llamado a aquellos miembros de las fuerzas de Wagner que, «bajo engaño o amenazas, fueron arrastrados hacia una trama delictiva, impulsados por el sendero de un crimen grave: una sublevación armada».

Después de negociar un pacto con el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, Prigozhin accedió a retirarse, y a partir de las 11:00 p. m. comenzó la retirada de Rostov del Don.

Ataques con misiles y guerra aérea

 
Operaciones aéreas (combates aéreos, ataques aéreos, transporte, guerra electrónica entre otros)

La guerra aérea de la Invasión Rusa de Ucrania de 2022, también conocida como Guerra Aérea Ruso-ucraniana de 2022 se refiere a las operaciones aéreas militares tanto ofensivas como defensivas que se desarrollan entre las ramas de las Fuerzas Aeroespaciales Rusas (VKS) y la Fuerza Aérea de Ucrania y sus aliados de la OTAN. Las operaciones aéreas comenzaron el 24 de febrero de 2022 y aun se continúan desarrollando en 2023. La guerra aérea ha dado como resultados fuertes bajas para ambas ramas aéreas con la pérdida de aviones de combate, aviones de ataque a tierra, transporte, helicópteros y demás.

El 25 de febrero de 2022, el ataque a la base aérea de Millerovo por parte de las fuerzas militares ucranianas se basó en misiles OTR-21 Tochka. Según funcionarios ucranianos, esto destruyó varios aviones de la Fuerza Aérea Rusa e incendió la base aérea. En el ataque al Aeropuerto Internacional de Zhitómir el 27 de febrero, se informó que Rusia usó sistemas de misiles 9K720 Iskander, ubicados en Bielorrusia, para atacar el aeropuerto civil de Zhitómir. Rusia perdió varios aviones el 5 de marzo, incluidos un Su-30SM, dos Su-34, dos Su-25, dos Mi-24/Mi-35, dos helicópteros Mi-8 y un avión no tripulado Orlan. El 6 de marzo, el Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Ucrania informó que 88 aviones rusos habían sido destruidos desde que comenzó la guerra.

El uso de misiles como bombas de racimo y cohetes termobáricos por parte de Rusia fue seguido en junio por el anunció del envío de cohetes M142 HIMARS (guiados por GPS y con un alcance de hasta 80 km) como parte del apoyo de EE.UU. al gobierno ucraniano.

Por otra parte, según el gobierno ucraniano y la OTAN, a partir de octubre Rusia ha utilizado Drones modelo HESA Shahed 136 de fabricación Iraní de un peso de 200 kilos que son capaces de cargar 40 kilos de explosivos.​ En este sentido, Ucrania venia usando desde mayo drones de fabricación estadounidense, el Switchblade 300, fabricado para el ataque y destrucción de tanques, miden unos 30 cm y tienen un peso de 2,5 kg.
Ataques rusos en Odesa
Los ataques rusos en Odesa se intensificaron hacia finales de marzo. Durante la mañana del 21 de marzo, los buques de guerra rusos reaparecieron en alta mar y comenzaron a bombardear objetivos en Odesa, incluido el puerto, antes de que la artillería costera ucraniana devolviera el fuego y los expulsara de regreso al Mar Negro. El 25 de marzo, las defensas aéreas ucranianas derribaron tres misiles de crucero sobre el Mar Negro que estaban en camino de atacar objetivos en Odesa y sus alrededores. Dos misiles de crucero rusos más fueron derribados frente a la costa de Odesa el 27 de marzo, aunque la ciudad posteriormente fue objeto de un fuerte fuego de mortero, según una declaración en Telegram de Sergei Bratchuk, portavoz de la administración militar de Odesa.

Bloqueo y enfrentamientos navales

 
El 3 de marzo, la fragata ucraniana Hetman Sahaidachny (en la imagen), el buque insignia de la armada ucraniana, fue hundida en Mykolaiv para evitar que las fuerzas rusas la capturaran.
Campaña de la isla de las Serpientes

La campaña a la isla de las Serpientes fue un enfrentamiento militar que se desarrolló en la isla homónima entre las Fuerzas Armadas de Rusia y las Fuerzas Armadas de Ucrania, que tuvo lugar el 24 de febrero de 2022 durante la invasión de Ucrania, y cuyo resultado fue de la caída de la isla a manos de la Armada rusa​ y la captura de los trece guardias ucranianos.

Tras la captura de la isla, Ucrania lanzó una campaña contra las fuerzas rusas en la isla y sus alrededores, desplegando misiles antibuque contra las fuerzas navales rusas y ataques aéreos, de artillería y con misiles contra las posiciones rusas en la propia isla. Posteriormente, Rusia se retiró de la isla el 30 de junio de 2022, poniendo fin a la ocupación militar de 126 días de la isla. Los bombardeos rusos contra la isla continuaron a partir de entonces.
Hundimiento del buque Moskvá
La embarcación tuvo un papel importante en el despliegue y ataque naval del ejército ruso durante la invasión de Ucrania por el sur. Se hundió en el mar Negro el 14 de abril de 2022 mientras estaba siendo remolcado a puerto,​ provocando la muerte de al menos un marinero y 27 desaparecidos.

Ataques en Rusia durante la invasión

Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania se ha informado de varios ataques en territorio ruso, principalmente en las provincias de Bryansk, Kursk y Belgorod. Rusia ha acusado a Ucrania de ser responsable de estos ataques. Por su parte, Ucrania no se ha atribuido la responsabilidad de la mayoría de los ataques y ha negado formalmente estar detrás de algunos de ellos.

Amenaza nuclear

La amenaza nuclear por la invasión rusa de Ucrania se refiere a la posibilidad de que Rusia use un arma nuclear táctica y el riesgo subsiguiente de una escalada nuclear que involucre a la OTAN. Esta posibilidad de escalada ha sido ampliamente discutida por comentaristas y medios de comunicación, especialmente desde agosto de 2022. La discusión se vio itensificada después de que varios mandatarios rusos de alto rango, incluido el presidente Vladímir Putin y el ministro de Relaciones Exteriores Serguéi Lavrov, hicieran declaraciones percibidas como una amenaza de uso de armas nucleares.

En cuanto al empleo de bombas sucias, Rusia acusó en octubre de 2022 que la defensa ucraniana estaría pensando en usar estas armas, acusaciones que ha desmentido el gobierno ucraniano.

Resistencia popular y colaboracionismo

 
Civiles en Kiev preparan cócteles Molotov (febrero de 2022).

Los civiles ucranianos han resistido la invasión rusa de varias maneras; ofreciéndose como voluntarios para unirse a las unidades locales armadas de defensa territorial, fabricando cócteles molotov, donando alimentos, construyendo barreras como erizos checos y ayudando a transportar refugiados.

Se han empleado varias tácticas de resistencia civil desarmada en toda Ucrania. En respuesta a la llamada de la agencia de calles de Ucrania, Ukravtodor, los civiles desmantelaron o alteraron las señales de tráfico locales, construyeron barreras improvisadas y bloquearon las carreteras. Los informes de las redes sociales y los videos compartidos muestran protestas callejeras contra las fuerzas rusas en los asentamientos ocupados, que a menudo se convierten en altercados verbales y enfrentamientos físicos con las tropas rusas.

En algunos casos, las personas bloquearon físicamente los vehículos militares rusos, a veces obligándolos a retirarse. La respuesta de los soldados rusos a la resistencia civil desarmada varió desde la renuencia a enfrentarse a los manifestantes hasta disparar al aire o directamente a la multitud. Ha habido detenciones masivas de manifestantes ucranianos, y los medios locales ucranianos también han informado sobre desapariciones forzadas, simulacros de ejecución, toma de rehenes, ejecuciones extrajudiciales y violencia sexual perpetrada por el ejército ruso para intentar romper la resistencia ucraniana.

Hasta el 26 de marzo de 2022, la Oficina Estatal de Investigación había abierto cerca de 200 casos por colaboracionismo. El 3 de abril de 2022, la Fiscal General de Ucrania, Irina Venediktova, anunció que 99 personas se encontraban en custodia de las autoridades ucranianas acusadas de traición, así como otras 4 personas más con causas por colaboracionismo.

Aspectos internacionales

Participación extranjera

Participación de Bielorrusia

Bielorrusia, un aliado cercano de Rusia y fronterizo con Ucrania, ha apoyado a su vecino del este en la invasión rusa de Ucrania en 2022. Antes del comienzo de la ofensiva, Bielorrusia permitió que las Fuerzas Armadas rusas realizaran ejercicios militares de semanas en su territorio, sin embargo, las tropas rusas no abandonaron el país después de que se suponía que debían terminar. Bielorrusia permitió que Rusia realizara parte de la invasión desde su territorio, dándole a Rusia la ruta terrestre más corta posible a la capital de Ucrania, Kiev.

Bielorrusia inicialmente negó su participación en el conflicto, pero desde entonces admitió haber permitido que los lanzadores de misiles rusos estacionados en su territorio disparen contra objetivos ucranianos. Surgieron varios informes entre la oposición bielorrusa y el ejército ucraniano de que las tropas bielorrusas estaban en Ucrania luchando junto con los rusos, pero el líder bielorruso Aleksandr Lukashenko los desestimó y dijo que las Fuerzas Armadas bielorrusas no participarían directamente en el conflicto.

Apoyo militar extranjero a Ucrania

 
     Países que envían material militar a Ucrania     Países que envían material militar no letal a Ucrania     Ucrania
La Unión Europea y sus Estados miembros

Desde el inicio de la invasión más de 7 millones de refugiados han huido hacia el territorio de la Unión Europea .​ En consecuencia, ya desde marzo de 2022, este flujo de personas —solo los nacionales ucranianos— beneficia de la acogida dentro de la UE durante un máximo de tres años sin necesidad de solicitar asilo en el marco de la Directiva de Protección Temporal.

Por otra parte, con base en el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz, el 28 de febrero de 2022 la Comisión dispuso la creación de una célula encargada de coordinar la compra de armamento para sostener al Gobierno ucraniano. La Comisión también decidió movilizar el Centro de Satélites de la Unión Europea (EU SatCen) para prestar servicios de inteligencia a Ucrania.​ Para mayo de 2023, los Estados de la Unión habían comprometido ayuda militar, financiera y humanitaria a Ucrania por valor de 68.400 millones de euros, una cantidad muy similar a la de Estados Unidos.

Entre tanto el canciller alemán, Olaf Scholz, anunció un rearme del ejército de su país de proporciones nunca vistas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Además, Alemania negó la certificación de gasoducto ruso-alemán Nord Stream 2 —que finalmente perjudicaría a Ucrania—, cuya construcción finalizó en 2021, pero que aún no había entrado en funcionamiento. El gasoducto fue volado en septiembre de 2022.
Estados Unidos

Estados Unidos tiene desplegados militares en Ucrania desde abril de 2014 para la capacitación de las fuerzas armadas ucranianas.

En diciembre de 2021, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos proporcionó a Ucrania 60 millones de dólares de ayuda militar inmediata. En febrero de 2022, Antony Blinken autorizó otros 350 millones de dólares.

En enero de 2022, la CIA estadounidense informó al gobierno ucraniano en detalle de los planes rusos de invasión.

En marzo de 2022, el presidente Joe Biden consiguió del Congreso autorización para entregar 13.600 millones de dólares en ayuda a Ucrania y en abril solicitó 33.000 millones más, al estar casi agotada la primera entrega. Las armas entregadas o prometidas incluyen artillería guiada, blindados, artillería antiaérea, munición, etc. Para agosto de 2023, el total de ayuda militar, financiera y humanitaria entregada por EE. UU. a Ucrania ascendía a de dólares.

En julio de 2023, el anuncio por la Casa Blanca de la entrega de bombas de racimo a Ucrania causó controversia porque la mayoría de la comunidad internacional prohíbe ese tipo de munición.

Políticos estadounidenses han defendido la entrega de armas a Ucrania con el argumento de que crea empleo en Estados Unidos.

Combatientes extranjeros

 
Emblema de la Legión Internacional.

El lanzamiento de la invasión rusa de Ucrania provocó un aumento significativo en la cantidad de combatientes extranjeros en la guerra. El gobierno ucraniano anunció el establecimiento de una legión extranjera oficialmente sancionada dos días después de su inicio,​ que había recibido un supuesto respaldo de algunos gobiernos occidentales después de declaraciones ambiguas de funcionarios.​ El Regimiento Kastuś Kalinoŭski bielorruso es una de las unidades más grandes del lado ucraniano. Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, dio la bienvenida públicamente a combatientes extranjeros para que se unieran a sus fuerzas.​ La mayoría de los extranjeros que llegan para luchar por Rusia están alistados en la Brigada Prizrak.

Reacciones

La Unión Europea y sus Estados miembros

La respuesta de la Unión Europea a la invasión rusa de Ucrania hace referencia a las diferentes medidas adoptadas e impuestas por la Comisión Europea, el Consejo y el Consejo Europeo (Estados miembros)​ para sancionar económicamente a Rusia y contrarrestar los efectos de la agresión rusa iniciada en febrero de 2022. Desde el inicio de la intervención militar, la UE y varios de sus aliados como Estados Unidos, decidieron aumentar las sanciones contra el gobierno ruso iniciadas en 2014 a fin de «paralizar» la capacidad rusa para «financiar su maquinaria de guerra» y dificultar su manejo de activos para obtener liquidez. Adicionalmente, varios gobiernos nacionales de los Estados miembros decidieron enviar armamento y ayuda económica al gobierno ucraniano mediante fondos nacionales y el Fondo Europeo de Apoyo a la Paz, así como facilitar la entrada de refugiados ucranianos a la Unión.

Entre tanto el canciller alemán, Olaf Scholz, anunció un rearme del ejército de su país de proporciones nunca vistas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa. Además, Alemania negó la certificación de gasoducto ruso-alemán Nord Stream 2 —que finalmente perjudicaría a Ucrania—, cuya construcción finalizó en 2021, pero que aún no había entrado en funcionamiento. El gasoducto fue volado en septiembre de 2022.

La OTAN

 
Fotografía de familia de los jefes de Estado y de Gobierno asistentes a la Cumbre de Madrid de 2022, que adquirió una gran relevancia por la previa invasión rusa de Ucrania de 2022.
Tras la invasión rusa de Ucrania, la OTAN celebró la Cumbre de Madrid de 2022,​ donde se concordaron varios puntos: a) el aumento de tropas que los países miembros ponen a disposición de la organización; b) que Rusia sea observada como una amenaza directa, dejando de considerarse como aliado estratégico, debido a sus decisiones respecto a la política exterior y, especialmente, a la guerra de Ucrania; c) que China sea considerada un desafío sistemático por sus abstenciones en el Consejo de Seguridad de la ONU y por su apoyo a Rusia en la invasión a Ucrania; y d) que Turquía levantara el veto sobre la adhesión de Suecia y Finlandia a la OTAN, permitiendo así su invitación formal a pertenecer a la OTAN, rompiendo su histórica neutralidad. Además, esta adhesión permitiría a la OTAN tener más kilómetros de frontera directa con Rusia. Así, Finlandia se unió el 4 de abril de 2023, mientras que Suecia sigue a la espera.

Naciones Unidas

 
     A favor      En contra      Abstenciones      Ausentes      No miembros de la ONU

La Resolución A/ES-11/L.1 de la Asamblea General de las Naciones Unidas fue aprobada el 2 de marzo de 2022, en respuesta a la invasión rusa de Ucrania.

La resolución condena la invasión de Rusia, ayudada por Bielorrusia, luego que el Consejo de Seguridad de la ONU no lograra hacerlo el 25 de febrero debido al veto por voto negativo de Rusia.

La resolución se adoptó en la decimoprimera sesión de emergencia de la Asamblea General (la primera desde 1982) y constituyó la decimocuarta vez que la Asamblea General pasaba por encima de un veto emitido en el Consejo de Seguridad ante situaciones de amenazas para la paz, quebrantamiento de la paz o un acto de agresión, de conformidad con la resolución 377 de la Asamblea General adoptada en 1950.

Un total de 106 países suscribieron el borrador de resolución, que fue aprobado con 141 votos a favor, 5 en contra, 35 abstenciones y 13 ausencias, tras dos días de discursos de 117 de los 193 países miembros de las Naciones Unidas.

La Resolución A/ES-11/4 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (denominada oficialmente: Integridad territorial de Ucrania: defensa de los principios de la Carta de las Naciones Unidas) fue aprobada el 12 de octubre de 2022, en respuesta a la anexión de territorios ocupados del sudeste de Ucrania por parte de Rusia.

La resolución condena el hecho de que Rusia haya organizado "referendos ilegales" en regiones situadas dentro de las fronteras de Ucrania reconocidas internacionalmente y el intento de anexión de las regiones ucranianas de Donetsk, Jersón, Lugansk y Zaporiyia tras haber organizado esos referendos, al considerarlos "una violación de la integridad territorial y la soberanía de Ucrania" e "incompatibles con los principios de la Carta".

La resolución se adoptó en la decimoprimera sesión de emergencia de la Asamblea General.

Un total de 44 países suscribieron el borrador de resolución, que fue aprobado con 143 votos a favor, 5 en contra y 35 abstenciones, tras dos días de discursos de los países miembros de las Naciones Unidas.

Consejo de Europa

El 25 de febrero de 2022, el Comité de Ministros del Consejo de Europa decidió suspender a Rusia de sus derechos de representación en el Comité de Ministros y en la Asamblea Parlamentaria.​ En los días siguientes, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos otorgó medidas cautelares indicando a Rusia que se abstuviera de realizar ataques militares contra civiles y bienes de carácter civil y garantizara el acceso a rutas de evacuación seguras, atención médica, alimentos y otros suministros esenciales, acceso rápido y paso sin restricciones de ayuda humanitaria y movimiento de trabajadores humanitarios.​ Rusia respondió acusando a los países de la OTAN y de la UE de haber socavado el Consejo Europeo y anunciando su intención de retirarse de la organización.​ El 15 de marzo, el Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, notificó al Secretario General la decisión de retirarse del Consejo de Europa y denunciar la Convención Europea de Derechos Humanos.

Protestas contra la invasión

 
La bandera blanca-azul-blanca utilizada por los manifestantes contra la guerra y ampliamente apoyada por la oposición rusa, también declarada por esta como la bandera de una "hermosa Rusia del futuro" precisamente como una república parlamentaria.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos dijo el 8 de marzo que unas &&&&&&&&&&012700.&&&&&012 700 personas habían sido detenidas en Rusia por haber participado en protestas contra la guerra de Ucrania, ya que Rusia había emitido una declaración para no participar en protestas «no autorizadas». Las autoridades rusas advirtieron a los rusos de las repercusiones legales por unirse a las protestas contra la guerra. Más de 60 activistas y periodistas rusos han sido arrestados.

El ganador del Premio Nobel de la Paz ruso Dmitri Murátov anunció que el periódico Nóvaya Gazeta publicaría su próxima edición tanto en ucraniano como en ruso. Murátov y otros firmaron un documento afirmando que Ucrania no era una amenaza para Rusia y pidiendo a los ciudadanos rusos «que digan No a esta guerra». La periodista Elena Chernenko de Kommersant, distribuyó una carta abierta crítica que fue firmada por 170 periodistas y académicos.

Debido a los ataques por parte de Rusia a Ucrania, se produjeron manifestaciones alrededor del mundo, por lo general, usando la bandera de Ucrania y carteles o pancartas con frases que instan a que se dé un fin a la guerra. Dichas manifestaciones se desarrollaron tanto en ciudades de países como: Alemania, Argentina, Armenia, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Chile, Colombia, Estados Unidos, Francia, Georgia, Hungría, Islandia, Irlanda, Japón, Kazajistán, Luxemburgo, Malasia, México, Moldavia, Países Bajos, Rumania, Reino Unido, Uruguay y Venezuela.

Víctimas e impacto humanitario

Víctimas

Bajas Fecha de cifra consolidada (fuente)
Muertos Heridos
Civiles
10 749 - agosto de 2023 (gobierno ucraniano)
+10 000 17 748 noviembre de 2023 (Naciones Unidas)
Fuerzas ucranianas
70 000 120 000 agosto de 2023 (Estados Unidos)
Fuerzas rusas y sus aliados
120 000 180 000 agosto de 2023 (Estados Unidos)
88 000+ 243 400+ julio de 2023 (BBC y Mediazona)

El 21 de septiembre de 2022, el Ministerio de Defensa de Rusia confirmó que 0Expresión errónea: número inesperado.Expresión errónea: número inesperado5 937 soldados rusos habían muerto en combate.​ También afirmó que &&&&&&&&&&061207.&&&&&061 207 soldados ucranianos habían muerto &&&&&&&&&&049368.&&&&&049 368 resultaron heridos y 572 capturados hasta ese momento.

Según BBC y el sitio web de noticias Mediazona, de los 19 688 soldados y contratistas rusos cuyas muertes habían documentado hasta el 14 de abril de 2023, el 9,5 % (1949) eran oficiales, mientras que el 10,7 % (2185) eran tropas de fusileros motorizados y el 8,2 % (1668) eran miembros de las Tropas Aerotransportadas de Rusia.​ Además, el 9,3 % (1900) de los soldados rusos cuyas muertes habían sido confirmadas eran personas que fueron movilizadas, mientras que el 15 % (3080) eran convictos.​ La BBC declaró además que «Cada semana, descubrimos nuevas pruebas de funerales militares rusos en diferentes localidades de Rusia, que no fueron informados por las autoridades locales. Con base en estas observaciones, podemos suponer que la lista de pérdidas confirmadas que mantiene la BBC contiene al menos un 40-60 % menos de nombres de muertos que los realmente enterrados en Rusia».​ La BBC declaró que el número real de muertos podría superar los 41 000, contando solo a los militares y contratistas rusos. Mediazona agregó que «el número real de víctimas es probablemente de decenas de miles».

Por su parte, Ucrania confirmó que sus fuerzas habían sufrido 10 000 muertos y 30 000 heridos a principios de junio de 2022, mientras que 7200 soldados estaban desaparecidos, incluidos 5600 capturados. En el punto álgido de los combates en mayo y junio de 2022, entre 100 y 200 soldados ucranianos morían en combate diariamente.

Las Naciones Unidas confirmaron a finales de junio de 2023 que habían muerto 9177 civiles, pero se pensaba que la cifra real era mayor.​ En febrero de 2023, el fiscal general ucraniano anunció que al menos 461 niños habían muerto desde el comienzo de la invasión y otros 923 resultaron heridos. La mayoría de las víctimas entre los niños eran de la región de Donetsk.

En cuanto a las bajas de origen extranjero, durante el conflicto han muerto varias decenas de civiles. El grupo más numeroso es de los griegos (12​) seguido por el de azerís (10​). Además cerca de 2000 mercenarios habían muerto hasta septiembre de 2022.

Prisioneros de guerra

Varias entrevistas de soldados rusos tomados prisioneros han circulado en las redes sociales, a menudo aparentemente filmadas bajo cierto grado de coacción y utilizadas con fines de propaganda ucraniana.​ Estos videos han planteado preocupaciones sobre posibles violaciones de los Convenios de Ginebra, en particular el artículo 13 del Tercer Convenio de Ginebra, que establece que los presos de guerra deben ser protegidos "contra los insultos y la curiosidad pública".​ El 7 de marzo, Amnistía Internacional emitió una declaración en la que decía que "es esencial que todas las partes en el conflicto respeten plenamente los derechos de los prisioneros de guerra", y decía que los prisioneros de guerra filmados y sus familias podrían ser puestos en riesgo de represalias tras la repatriación a Rusia.

Durante la invasión rusa de Ucrania se han difundido diversos videos en canales de Telegram donde se ven a diversos soldados rusos mutilando y castrando soldados ucranianos. Entre los cuales resalta el video de la tortura y castración de un soldado ucraniano en Pryvillia, en el Óblast de Lugansk, donde se puede ver como el soldado ruso Ochur-Suge Mongush se le ve castrando a un soldado ucraniano vivo con un cuchillo.

Otro caso se popularizó el 12 de abril de 2023, donde se ve a un soldado ucraniano siendo decapitado vivo, por un soldado ruso.

Refugiados

Cientos de miles huyeron en los primeros días después del ataque. La mayoría ha encontrado refugio en países vecinos al oeste de Ucrania: Polonia, Hungría, Moldavia, Rumania y Eslovaquia.​ Muchos de los afectados buscan refugio en casas de familiares que viven en el exterior.

Las cifras de personas que huyen de Ucrania pueden cambiar rápidamente y, a menudo, son solo estimaciones. Los viajes de un país a otro no necesariamente están registrados oficialmente. Los ucranianos pueden viajar a algunos países de Europa sin visa. Se les puede permitir permanecer en el país por un período prolongado, como 90 días, sin un permiso especial. En otros lugares, deben solicitar asilo. Además, cruzar la frontera de un país no significa que la gente se quedará en ese país (permanentemente).

Debido a la continua acumulación militar a lo largo de la frontera con Ucrania, varios gobiernos vecinos y organizaciones de ayuda se prepararon para un posible evento de migración forzosa masiva durante semanas antes de la invasión real. El Ministerio de Defensa de Ucrania estimó en diciembre de 2021 que una invasión podría obligar potencialmente a entre tres y cinco millones de personas a huir de sus hogares.

 
Uno de los centros de refugiados establecidos en Chisináu (Moldavia).

Se informó que los guardias fronterizos ucranianos no permitieron que varios no ucranianos (muchos de ellos estudiantes extranjeros atrapados en el país) cruzaran la frontera hacia naciones vecinas seguras, alegando que se estaba dando prioridad a los ciudadanos ucranianos para cruzar primero. El Ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania dijo que no había restricciones para que los ciudadanos extranjeros salieran de Ucrania y que se le había dicho a la fuerza fronteriza que permitiera la salida de todos los ciudadanos extranjeros.​ Sin embargo, muchas personas que cruzaron la frontera hacia Polonia denunciaron malos tratos y racismo por parte de la policía fronteriza ucraniana.​ Frente a esto, representantes de tres naciones africanas en el Consejo de Seguridad de la ONU —Kenia, Ghana y Gabón— condenaron los informes de discriminación durante una reunión en la sede de la ONU en la ciudad de Nueva York el lunes 28 de febrero.

El 27 de febrero, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) declaró que más de 268 000 personas habían huido de Ucrania desde el comienzo de la invasión.

Acogida en la Unión Europea

 
Punto de coordinación sin escalas en una estación de tren de Bucarest diseñado para brindar ayuda a los refugiados ucranianos. Las compañías ferroviarias de varios países, incluidos Alemania y Austria, han permitido a los refugiados ucranianos viajar en tren de forma gratuita.

Según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), entre febrero y mediados de octubre de 2022, más de 7,6 millones de ucranianos habían huido hacia la Unión Europea.​ Además, el Alto Comisionado Filippo Grandi, confirmó que este era el mayor flujo de refugiados desde el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

El 27 de febrero anterior la Unión Europea acordó acoger a refugiados ucranianos durante un máximo de tres años sin que solicitaran asilo;​ adicionalmente, el 3 de marzo, fue aprobada la Directiva de Protección Temporal por primera vez en su historia para que los refugiados no tengan que pasar por el procedimiento estándar de asilo de la Unión.

No obstante, varios Estados miembros de la Unión ya habían iniciado acciones individuales con anterioridad. Ya el 24 de febrero, Letonia aprobó un plan de contingencia para recibir y alojar a unos 10 000 refugiados de Ucrania,​ y Hungría anunció que todas las personas que cruzasen la frontera desde Ucrania serían admitidas.​ Al día siguiente, para facilitar los cruces fronterizos, Polonia y Rumania levantaron las reglas de entrada por la pandemia de COVID-19.​ Dos días después, Belgíca anunció que se asignarán tres millones de euros para ayuda humanitaria adicional a Ucrania y,Eslovaquia aseguró que daría dinero a las personas que ayudaran a los refugiados ucranianos.​ Al final de la semana, los Países Bajos manifestó que los ucranianos en podían quedarse durante tres meses en este país y que durante este tiempo, básicamente tendrían que encontrar su propio alojamiento ya que, según el gobierno, los centros de asilo estaban superpoblados y la vida allí conllevaba restricciones.

Crímenes de guerra

 
Masacre de Bucha.
Los crímenes de guerra en la invasión rusa de Ucrania iniciada en 2022 son las acciones que constituyen un violación de las protecciones establecidas por las leyes y las costumbres de la guerra, integradas por las infracciones graves del Derecho Internacional Humanitario cometidas en este conflicto armado (parte de la guerra ruso-ucraniana) y por las violaciones del Derecho Internacional. El término se define en gran medida en el Derecho internacional, incluyendo la convención de Ginebra. Los malos tratos a prisioneros de guerra, civiles y los genocidios son considerados crímenes de guerra.
Durante la invasión rusa de Ucrania, las autoridades y fuerzas armadas rusas han cometido crímenes de guerra al llevar a cabo ataques deliberados contra objetivos civiles y ataques indiscriminados en áreas densamente pobladas. El ejército ruso expuso a la población civil a daños innecesarios y desproporcionados mediante el uso de bombas de racimo y disparando otras armas explosivas con efectos de área amplia como bombas, misiles, proyectiles de artillería pesada y cohetes de lanzamiento múltiple. A principios de julio de 2023, los ataques habían provocado la muerte documentada de entre 9200 y 16 500 civiles.

Campos de filtración de ucranianos

Se ha informado que las fuerzas armadas de Rusia utilizan campos de filtración en los territorios bajos su control militar en Ucrania desde la invasión de ese país en febrero de 2022, e incluso en el territorio mismo de la Federación Rusa.

Un mes luego del conflicto La vice primera ministra ucraniana Iryna Vereshchuk dijo que 40.000 personas habían sido trasladadas de Ucrania a territorios controlados por Rusia sin coordinación con Kiev.​ Más de 400.000 ucranianos han sido 'desplazados por la fuerza a Rusia', afirma la defensora de los derechos humanos de Ucrania, Lyudmyla Denisova, el 30 de marzo de 2022.

Mijaíl Mizintsev, jefe del Centro de Gestión de la Defensa Nacional de Rusia, dijo el 8 de mayo que 1.185.791 personas han sido trasladadas a Rusia.​ Funcionarios ucranianos compararon las acciones con los campos de filtración en el conflicto checheno.​ Funcionarios ucranianos dijeron que el FSB "trabaja" con ucranianos en campos de filtración en Krasnodar y Taganrog a quienes se les ofrecen trabajos en Sajalín, al extremo este de Rusia.

El gobierno ruso niega que esté sacando a la fuerza a los ucranianos a Rusia​ y llama a las deportaciones "evacuación".​ Según el Byline Times, los campos de filtración en Ucrania se están utilizando como un medio para reabastecer la mano de obra de Rusia.

Procedimientos judiciales contra Rusia

Corte Penal Internacional

El ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmitró Kuleba, pidió a la Corte Penal Internacional que investigue el ataque ruso del 26 de febrero de 2022 en la ciudad de Ojtirka, en el que habían sido atacados un jardín de infantes y un orfanato.​ Al día siguiente, Ucrania presentó una demanda contra la Federación Rusa ante la Corte Internacional de Justicia, acusando a Rusia de violar la Convención sobre Genocidio de 1948.

El 2 de marzo de 2022, tras la solicitud de 39 países (Albania, Australia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Colombia, Costa Rica, Croacia, Chipre, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Francia, Georgia, Alemania, Grecia, Hungría, Islandia, Irlanda, Italia, Letonia, Principado de Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malta, Nueva Zelanda, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumania, República Eslovaca, Eslovenia, España, Suecia, Suiza, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte), la Corte Penal Internacional (CPI) anunció que investigaría la invasión rusa a Ucrania, "abarcando cualquier denuncia pasada y presente de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad o genocidio cometidos en cualquier parte del territorio de Ucrania por parte de cualquier persona”.

En marzo de 2023, la CPI emitió órdenes internacionales de arrestos contra Vladímir Putin y María Lvova-Belova por acusaciones de participación en el crimen de guerra de secuestro de niños durante la invasión de Ucrania.
Corte Internacional de Justicia
El caso Ucrania contra la Federación Rusa (Alegaciones de genocidio en virtud de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio) es un caso presentado ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el principal órgano judicial de las Naciones Unidas. Fue presentado por Ucrania el 26 de febrero de 2022 contra Rusia tras la invasión de esta última en relación con un litigio sobre la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948.​ El 16 de marzo de 2022 la Corte dictaminó que Rusia debía «suspender inmediatamente las operaciones militares» en Ucrania.

Impacto en las infraestructuras

 
Inundaciones tras la destrucción del embalse de Kajovka en junio de 2023.
El impacto de la invasión rusa en las infraestructuras de Ucrania se refiere a la manera en que el conflicto bélico ha afectado a las construcciones de carácter histórico-artístico, público o estratégico, más allá de los incontables destrozos que los bombardeos han causado a multitud de edificios residenciales, carreteras y redes de suministro. Los enfrentamientos continúan, por lo que no se conoce el daño económico exacto que la invasión de Rusia implicará para Ucrania. No obstante, en la segunda semana de marzo, el ministerio de Infraestructuras ucraniano dio una estimación del golpe que han recibido las arcas del Estado a raíz del conflicto. Según el informe, tan solo la destrucción de las infraestructuras ucranianas —lo que incluye aeropuertos, carreteras, puentes y vías ferroviarias bombardeadas— ha provocado pérdidas de US$10 000 millones. Por ello, el gobierno estimó que al país le llevará uno o dos años reconstruir estas infraestructuras, siempre y cuando Ucrania reciba ayuda exterior.
Explosión del puente de Crimea

En la madrugada del 8 de octubre de 2022, en el contexto de la invasión rusa de Ucrania, se produjo una explosión repentina en la calzada del puente de Crimea, causando el colapso de dos tramos del tablero del puente carretero. La explosión también provocó la ignición de siete vagones cisterna de un tren que circulaba por el puente ferroviario, iniciando un gran incendio.

Según los medios estatales rusos, la explosión fue causada por un camión.Vladímir Konstantínov, presidente del Consejo Estatal de la República de Crimea, acusó a Ucrania de ser responsable del suceso.​ Tanto Ucrania y la OTAN no han emitido una declaración oficial sobre el incidente. Altos funcionarios ucranianos declararon anteriormente que el puente sería un objetivo legítimo para un ataque con misiles.

El 17 de julio de 2023, el puente volvió a ser dañado por explosiones.

Negociaciones de paz

El 28 de febrero de 2022, los negociadores ucranianos y rusos comenzaron a realizar rondas de conversaciones en Bielorrusia para alcanzar un alto el fuego y garantizar corredores humanitarios para la evacuación de civiles. Después de tres rondas de conversaciones, no se llegó a un acuerdo general. El 7 de marzo, como condición para poner fin a la invasión, el gobierno ruso exigió la neutralidad de Ucrania, el reconocimiento de la adhesión de Crimea a Rusia y el reconocimiento de las autoproclamadas repúblicas separatistas de Donetsk y Luhansk como estados independientes.​ Entre tanto, el 6 de marzo se reportó que el servicio secreto ucraniano (SBU) había ejecutado a uno de los miembros de la delegación negociadora ucraniana, identificado como Denis Kireev, quien se reunió con una delegación rusa para intentar lograr un acuerdo y que fue acusado de traición.

El 8 de marzo, el gobierno ucraniano sugirió una reunión directa con presidente ruso Vladímir Putin para poner fin a la invasión y expresó su disposición a discutir las demandas rusas. Ya el 10 de marzo, los Ministros de Relaciones Exteriores Serguéi Lavrov y Dmytró Kuleba se reunieron en Turquía para conversar en el primer contacto de alto nivel entre las dos partes desde el comienzo de la invasión.​ El conjunto de las negociaciones ha permitido avances en un plan de 15 puntos que garantizaría un alto el fuego y la retirada de los rusos siempre que el gobierno ucraniano se comprometa con la neutralidad.

Representación mediática

 
"Z" identifica a las fuerzas militares rusas en Ucrania desde 2022 y ha pasado a ser un símbolo de apoyo propagandístico (esta imagen muestra los colores de la cinta de San Jorge).

Las representaciones mediáticas de la guerra ruso-ucraniana, incluidas las escaramuzas en el este de Dombás y la revolución ucraniana de 2014 después de las protestas de Euromaidan, la posterior anexión de Crimea en 2014, las incursiones en Dombás y la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, han diferido ampliamente. Los medios de comunicación rusos, ucranianos y occidentales han sido acusados, en diversos grados, de hacer propaganda y de librar una guerra de la información.

Si bien las narrativas de los medios rusos y ucranianos sobre el conflicto entre los dos países difieren considerablemente, debido en parte al grado de control del gobierno, sus ecosistemas de medios están dominados por la dependencia de gran parte de sus poblaciones en la televisión para gran parte de sus noticias.

Las acusaciones rusas sobre un supuesto problema «neonazi» del gobierno ucraniano han sido cuestionadas por medios occidentales,​ que así mismo denuncian otras teorías conspirativas del gobierno de Putin.

Impacto económico

 
Una tienda minorista estadounidense de licores informando a sus clientes que todo el vodka ruso fue retirado producto de la invasión.

El impacto económico de la invasión rusa de Ucrania comenzó a finales de febrero de 2022, días después de que Rusia reconociera dos repúblicas ucranianas separatistas y lanzara la invasión de Ucrania. Las sanciones económicas posteriores se han dirigido a gran parte de la economía rusa, a los oligarcas rusos y a miembros del gobierno ruso.​ Rusia respondió de la misma manera. En toda Europa se produjo una ola de protestas y huelgas contra el aumento del coste de la vida.

Los precios del trigo subieron a sus cotas más altas desde 2008 en respuesta al ataque.​ Ucrania es el cuarto mayor exportador de maíz y trigo y el mayor exportador mundial de aceite de girasol, con Rusia y Ucrania exportando juntos el 29 % del suministro mundial de trigo y el 75 % de las exportaciones mundiales de aceite de girasol. La recuperación de las capacidades de producción de cultivos puede llevar años, incluso después de que los combates se hayan detenido.​ El aumento de los precios del trigo como resultado del conflicto ha tensado a países como Egipto, que dependen en gran medida de las exportaciones de trigo de Rusia y Ucrania, y ha provocado temores de disturbios sociales.​ El 24 de febrero de 2022, China anunció que eliminaría todas las restricciones al trigo ruso, en lo que el South China Morning Post llamó un potencial «salvavidas» para la economía rusa.

La guerra en Ucrania también ha provocado una pérdida significativa de capital humano, la destrucción de la infraestructura comercial agrícola, enormes daños a la capacidad de producción, incluso mediante la pérdida de electricidad y una reducción del consumo privado de más de un tercio en relación con los niveles anteriores a la guerra.

Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania, numerosas compañías extranjeras comenzaron a abandonar temporalmente y cerrar sus sedes y tiendas tanto en Rusia como en Bielorrusia. Entre ellas:

Aumento de la inflación

Rusia es una potencia en hidrocarburos y minerales, siendo uno de los principales productores de petróleo, carbón y gas natural. También es de los principales proveedores de fertilizantes, granos, paladio, platino, oro, cobalto, níquel, aluminio, entre otros minerales. Por su parte, Ucrania es el mayor exportador de aceite de girasol y el cuarto mayor exportador de maíz y trigo en el mundo. La guerra provocó la interrupción de exportaciones ucranianas y rusas, lo que causó un gran aumento de los precios de las materias primas, sobre todo del petróleo, productos alimenticios y el gas natural.

El economista Mark Zandi realizó un análisis que determinó que del 8,6 % de inflación de los Estados Unidos, un 3,5 % era debido a las consecuencias de la guerra en Ucrania (mayores precios de las materias primas, destacando los altos precios de la gasolina, que produce costos de transporte más altos para la mayoría de productos). Según Zandi, la invasión es la mayor impulsora de la inflación en los Estados Unidos.

Ramificaciones

Lista de países hostiles según Rusia

La lista de países hostiles (en ruso: Список недружественных стран, romanizadoSpisok nedruzhestvennykh stran) es una lista de Estados, territorios, regiones y entidades supranacionales publicada por el gobierno de la Federación Rusa que participan en actividades que el gobierno considera "inamistosas" o "agresivas" con Rusia. Establecida por primera vez en mayo de 2021 con sólo dos países nombrados en la lista, Estados Unidos y la República Checa, la lista se amplió a 56 países y territorios después de que esos países impusieran sanciones contra Rusia tras la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022. La Unión Europea se incluyó en la lista como entidad supranacional, tras sancionar a Rusia en la llamada «respuesta de la Unión a la invasión rusa de Ucrania».

Los países agregados a la lista de hostiles están sujetos a ciertas restricciones de sus relaciones con el Kremlin, incluidas las comerciales y monetarias y límites de contratación en las misiones diplomáticas de los países enumerados.

Crisis alimentaria mundial

Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), así como otros observadores de los mercados de productos básicos alimentarios, advirtieron sobre un colapso en el suministro de alimentos y aumentos de precios. Gran parte de la preocupación está relacionada con la escasez de suministro de cultivos de productos básicos clave, como el trigo, el maíz y las semillas oleaginosas, que podría provocar aumentos de precios. La invasión también provocó aumentos en los precios del combustible y los fertilizantes, lo que provocó más escasez de alimentos y aumentos de precios.

Incluso antes de la guerra en Ucrania, los precios de los alimentos ya estaban en niveles récord: en febrero de 2022, los precios de los alimentos aumentaron un 20% año tras año según la FAO. La guerra aumentó aún más los precios año tras año otro 40% en marzo. Se espera que los problemas agravantes, incluido el COVID-19, la invasión rusa de Ucrania y las malas cosechas relacionadas con el clima, reviertan las tendencias mundiales en la reducción del hambre y la desnutrición.

Algunas regiones, como África Oriental y Madagascar, ya estaban experimentando sequías y hambrunas debido a fallas en el sistema agrícola y cambios climáticos, y se espera que los aumentos de precios empeoren la situación. Incluso los países del Norte Global que generalmente tienen suministros de alimentos seguros, como el Reino Unido y los Estados Unidos, están comenzando a experimentar los impactos directos de la inflación de costos debido a la inseguridad alimentaria. Algunos analistas describieron los aumentos de precios como los peores desde la crisis mundial de precios de los alimentos de 2007-2008.

En este contexto, Rusia prometió donar recursos alimentarios a seis países africanos (Burkina Faso, Zimbabue, Mali, Somalia, República Centroafricana y Eritrea) en una cantidad en torno a las 50 000 toneladas de grano.

Tensión separatista en Moldavia

Los ataques en Transnistria de 2022 ocurrieron el 25 y 27 de abril de 2022, cuando se reportaron varias explosiones en el estado separatista de Transnistria, en Europa del Este. El incidente se da en medio de una serie de tensiones entre Moldavia y en general la OTAN, contra Rusia y las repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk en el marco de la invasión rusa de Ucrania.

Los ataques se produjeron una semana después de que un alto funcionario militar ruso planteara la cuestión de los hablantes rusos en Transnistria en el contexto de la invasión rusa de Ucrania, haciéndose eco de las justificaciones de Moscú para la guerra en Ucrania. El mayor general Rustam Minnekaev, comandante interino del Distrito Militar Central de Rusia, dijo que el plan de la acción militar de Rusia en Ucrania incluye tomar el control total del sur de Ucrania, lo que podría proporcionar a Rusia acceso terrestre a Transnistria.

Caída de misiles en Polonia

El incidente de Przewodów de 2022 se desarrolló aproximadamente a las 15:40 p. m. del 15 de noviembre de 2022, cuando la agencia de noticias estadounidense, Associated Press, informó que dos misiles habían alcanzado el territorio de Polonia en el pueblo de Przewodów (Voivodato de Lublin), cerca de la frontera con Ucrania. El suceso ocurrió durante un ataque mayor contra ciudades e instalaciones energéticas de Ucrania por parte de Rusia. Fue el primer ataque que golpeó el territorio de la OTAN durante la invasión rusa de Ucrania de 2022.

Los medios polacos informaron que dos personas murieron en una explosión, en un almacén de granos. Funcionarios polacos declararon que se desconocía la causa de la explosión. La estación polaca Radio ZET informó que dos cohetes perdidos cayeron sobre la ciudad, provocando la explosión. Los miembros de la OTAN comenzaron a revisar la evidencia poco después de que se informara sobre el ataque.

El 26 de septiembre de 2023, la Fiscalía polaca afirmó que la explosión fue causada por un misil de defensa aérea S-300 fuera de control, disparado por el ejército ucraniano.

Prohibición de partidos en Ucrania

El 20 de marzo de 2022, el presidente Zelenski anunció que el Consejo de Defensa y Seguridad Nacional de Ucrania suspendió la actividad de once partidos políticos, acusándolos de actividades prorrusas, entre ellos el principal partido de la oposición, Plataforma de Oposición - Por la Vida. Los otros son partidos sin representación en la Rada Suprema: Oposición de la Izquierda, Partido Socialista Progresista de Ucrania, Partido Socialista de Ucrania, Unión de las Fuerzas de la Izquierda, Socialistas, Nashi (Nosotros), Partido de Sharí, Bloque de la Oposición, Bloque de Volodymyr Saldo y Derzhava. La prohibición durará mientras dure la ley marcial.​ Estos partidos se unen al Partido Comunista de Ucrania, prohibido en 2015 durante la primera fase de la guerra.

Opiniones de analistas y políticos de terceros países

Tras la adhesión de Crimea a Rusia en 2014, no han sido pocas las opiniones que predecían un conflicto a gran escala entre ambos países. Numerosos académicos y expertos, especialmente entre los de enfoque realista, como John Mearsheimer, empezaron a anticipar que el desequilibrio estratégico y la imposibilidad de aplicar el protocolo de Minsk degeneraría en guerra por la dificultad de encontrar una salida diplomática a la situación. Por otro lado, desde sectores contrarios a Occidente, se esperaba que el futuro conflicto tendría origen en provocaciones y expansionismo atlantista que forzarían la respuesta de Rusia.

No obstante, en 2021 y principios de 2022, las imágenes por satélite de la progresiva acumulación de tropas y equipos rusos cerca de la frontera con Ucrania y especialmente los posteriores informes de inteligencia estadounidenses prediciendo la invasión generaron un creciente debate entre los analistas y expertos acerca de las posiblidades de que Rusia estuviera preparándose para una agresión preventiva a Ucrania.

Mientras que una parte del sector realista calificó la invasión inminente como una posibilidad real,​ la mayoría de los académicos, aunque sí esperaban un conflicto entre los países en algún momento del futuro, no creían que los movimientos de tropas de Rusia fueran más que un instrumento de presión.​ Tampoco desde las posturas más favorables a Rusia se creía posible una acción militar semejante sin una agresión previa, considerando las advertencias sobre una posible invasión como alarmismo.

Entre tanto, varias personalidades políticas que anteriormente se habían mostrado afines a Vladímir Putin intentaron distanciarse de este como resultado de la crisis. En la Unión Europea, Marine Le Pen, dirigente de la Agrupación Nacional —quien recibió financiación de bancos rusos en su campaña para las elecciones presidenciales de Francia de 2017​ buscó distanciarse de Putin de cara a las elecciones de 2022; y en Italia, Matteo Salvini, cuyo partido Lega firmó acuerdos de cooperación con el partido Rusia Unida de Putin, condenó la agresión.​ Por otro lado, Alexander Gauland, de Alternativa para Alemania —partido que ha mostrado cercanía con Rusia, especialmente en la antigua Alemania Oriental, donde es popular—,​ culpó a la OTAN por la guerra.

Por su parte, el expresidente estadounidense Donald Trump elogió a Putin al igual que distintas figuras de la derecha estadounidense.​ En otro sentido, el político británico Nigel Farage, quien aseguró no creer que Rusia invadiría Ucrania, admitió públicamente su error.

Véase también

Notas

Referencias

Bibliografía

Enlaces externos