Ataques en Yemen de 2024

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En la mañana del 12 de enero de 2024, Estados Unidos y Reino Unido lanzaron una serie de ataques contra los hutíes en Yemen.​ Esto es en respuesta a los ataques de los rebeldes hutíes a embarcaciones del comercio internacional en la zona del mar Rojo desde el 19 de octubre de 2023.​ El gabinete del Reino Unido se reunió y el primer ministro, el conservador Rishi Sunak, autorizó el lanzamiento de ataques de represalia.​ Se informó de explosiones en Saná —la capital de Yemen—, Al Hudayda y Dhamar. Un funcionario estadounidense reveló que los ataques habían terminado y que Washington se reservaba el derecho de responder estos ataques. Los objetivos incluían centros logísticos, sistemas de defensa aérea y sitios de almacenamiento de armas de los hutíes.

Ataques en Yemen de 2024
Parte de Operación Guardián de la Prosperidad, Guerra Israel-Gaza, Guerra civil yemení (2014-presente)

Ataques lanzados en áreas controladas por los Hutíes
Fecha 12 de enero de 2024-actualidad (1 mes y 15 días)
Lugar Yemen
Objetivos Restablecer la libertad de navegación en el Mar Rojo
Resultado En curso
Beligerantes
Bandera de Estados Unidos Estados Unidos
Reino UnidoBandera del Reino Unido Reino Unido
Apoyado por:
Bandera de Australia Australia
BaréinBandera de Baréin Baréin
CanadáBandera de Canadá Canadá
Países Bajos Países Bajos
Bandera de Yemen Consejo Político Supremo
Comandantes
Bandera de Estados Unidos Joe Biden
Bandera de Estados Unidos Lloyd Austin
Bandera del Reino Unido Rishi Sunak
Bandera del Reino Unido Grant Shapps
Ataques en Yemen de 2024 - TIC MAKERS Abdul-Malik al-Houthi
Ataques en Yemen de 2024 - TIC MAKERS Mahdi al-Mashat
Ataques en Yemen de 2024 - TIC MAKERS Yahya Sarea
Bajas
Desconocido 115 muertos

En los días anteriores, en Estados Unidos miembros del Congreso y del Pentágono exigieron una respuesta contundente y disuasoria a los ataques de los hutíes.​ El 3 de enero, Estados Unidos y otros doce países, lanzaron un ultimátum final a los hutíes para que pusieran fin a sus actividades que socavan la libertad de navegación.​El primer ministro Rishi Sunak explicó que los ataques se debían al principio de «autodefensa».

El 18 de enero, Joe Biden reconoció que los ataques no habían impedido que los hutíes siguieran atacando el transporte marítimo, pero dijo que continuarían los esfuerzos para detenerlos.

Antecedentes

El 16 de febrero de 2021, la administración de Biden eliminó al grupo Ansar Allah, la organización política y militar formal del movimiento hutí, de la lista negra de organizaciones terroristas extranjeras (FTO).​ debido a la preocupación de que dicha designación impidiera la entrega de ayuda humanitaria en medio del empeoramiento de la crisis política y socioeconómica de Yemen, ya que los hutíes controlaban gran parte del territorio más poblado de Yemen.​ En abril de 2022, las Naciones Unidas negociaron un alto el fuego entre los hutíes y el Consejo de Liderazgo Presidencial (PLC) de Yemen, reconocido internacionalmente, que, a pesar de expirar formalmente en octubre, continúa manteniéndose en diciembre de 2023.

Con el inicio de la guerra entre Israel y Hamás en octubre de 2023,​ el Consejo Político Supremo, controlado por los hutíes, declaró su apoyo a Hamás y comenzó a lanzar ataques contra aquellos barcos comerciales que transitaran por el Mar Rojo, especialmente en Bab el-Mandeb, el estrecho que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén.​ Los hutíes inicialmente afirmaron que sus ataque sólo afectaban a barcos comerciales con destino a puertos israelíes o con algún vínculo con Israel.​ El asesor de seguridad nacional israelí, Tzaji Hanegbi, advirtió que «Israel está dando al mundo algo de tiempo para organizarse a fin de evitar esto, pero si no va a haber un acuerdo global, porque es un problema global, actuaremos para eliminarlo».​ Para lanzar ataques contra el transporte marítimo del Mar Rojo, los hutíes utilizan baterías de misiles costeros, municiones merodeadoras y embarcaciones de ataque rápido armadas con cañones automáticos ligeros, ametralladoras y misiles antitanque.

Antes del ataque de los hutíes al carguero Maersk Hangzhou el 30 de diciembre de 2023, Estados Unidos había derribado un total de 24 misiles y drones hutíes​ y desplegado buques de guerra para proteger las rutas marítimas del Mar Rojo, pero no se había comprometido directamente en combate contra los hutíes.

La gran mayoría de los grandes buques portacontenedores se están desviando alrededor del Cabo de Buena Esperanza. Incluso los buques portacontenedores que ya habían transitado hacia el sur a través de Suez pero aún no habían llegado al estrecho de Bab-el-Mandeb ahora están regresando, pagando otro peaje a través del canal de Suez para llegar al Mediterráneo. El estrecho sigue siendo muy utilizado por graneleros y petroleros que tienen diferentes acuerdos contractuales y, a menudo, provienen de países que apoyan a los palestinos de una u otra forma, por lo que perciben un riesgo mínimo por los continuos ataques hutíes.​ En la primera semana de enero de 2024, el número medio de cargueros activos cada día en el Mar Rojo incluía 105 graneleros y 58 petroleros, frente a los 115 graneleros y 70 petroleros de la semana anterior.​ Además, seis de las diez mayores compañías navieras de contenedores evitaron en gran medida el Mar Rojo,​ y relativamente pocos buques portacontenedores transitaron por el estrecho de Bab al-Mandeb a partir del 18 de diciembre de 2023.

El 3 de enero de 2024, Estados Unidos y algunos de sus principales aliados lanzaron un ultimátum a los hutíes para que pusieran fin a sus ataques.​ En los días previos al ataque, miembros del Congreso de Estados Unidos y del Pentágono exigieron una respuesta fuerte y disuasoria contra los hutíes.​ Un día antes del ataque inicial, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó una resolución condenando las actividades hutíes en el Mar Rojo, en la que se abstuvieron Rusia, China, Argelia y Mozambique.

Ataques

Ataque del 12 de enero

 
Aviones de combate USN despegando antes de los ataques aéreos
 
Misiles Tomahawk lanzados desde un destructor estadounidense

Los ataques comenzaron alrededor de las 2:30 a. m. hora de Yemen (23:30 UTC).​ Se desplegaron aviones de combate estadounidenses que portaban bombas guiadas de precisión desde bases en la región y desde el portaaviones USS Dwight D. Eisenhower. Los barcos de superficie y el submarino USS Florida lanzaron misiles de crucero BGM-109 Tomahawk. La BBC informó que cuatro aviones Eurofighter Typhoon de la Real Fuerza Aérea británica desplegados desde la base aérea RAF Akrotiri, en el sur de Chipre, participaron en el ataque. La Central de las Fuerzas Aéreas de EE. UU. anunció que las fuerzas estadounidenses y británicas con el apoyo «no operativo» de Australia, Baréin, Canadá y Países Bajos habían utilizado más de 100 bombas y misiles para atacar más de 60 objetivos en 16 lugares.

El Ministerio de Defensa del Reino Unido anunció que había atacado dos sitios. El primer sitio, ubicado en Bani, en el noroeste de Yemen, se utilizó para lanzar drones de reconocimiento y ataque. El segundo sitio fue el aeródromo de Abbs, que, según el Ministerio de Defensa, se había utilizado para lanzar misiles de crucero y drones sobre el Mar Rojo.

Se informó de explosiones en Saná, Al Hudayda y Dhamar. Los objetivos incluían centros logísticos, sistemas de defensa aérea y sitios de almacenamiento de armas. Según un canal de noticias dirigido por los hutíes, el aeropuerto Internacional de Hodeida, el aeropuerto Internacional de Taiz, la base aérea de al-Dailami al norte de Saná, un aeropuerto cerca de Hajjah y un campamento al este de Sa'dah fueron atacados.​ Según el Reino Unido la capacidad de los hutíes para amenazar a la marina mercante se ha degradado.

Ataques posteriores

Enero

El 13 de enero, a las 3:45 a. m., hora de Yemen (UTC+3), Estados Unidos realizó unilateralmente un ataque adicional contra un sitio de radar, dando lugar a reportes de una explosión en Saná.​ El Comando Central de EE UU. dijo que la «acción de seguimiento» fue llevada a cabo por el destructor USS Carney utilizando misiles Tomahawk.​ Según Nasreddin Amer, subsecretario de información de los hutíes, este nuevo ataque nocturno no causó daños ni víctimas.

El 14 de enero, el ejército estadounidense dijo que uno de sus aviones de combate interceptó un misil de crucero antibuque hutí lanzado desde Hodeida en dirección al destructor USS Laboon.​ El 16 de enero, a las 4:15 a. m. hora local, Estados Unidos llevó a cabo nuevos ataques aéreos contra Yemen, cuyo objetivo eran cuatro misiles antibuques que supuestamente los hutíes estaban preparando para atacar a barcos en la región.​ El 17 de enero, Estados Unidos llevó a cabo múltiples ataques contra varios objetivos que, según asegura Washington, suponían una amenaza inminente para embarcaciones en el mar Rojo.

El 18 de enero, a las 15:40 hora local, Estados Unidos llevó a cabo nuevos ataques «preventivos» contra tres misiles antibuque hutíes que se estaban preparando para atacar el transporte marítimo comercial en la región.​ El 19 de enero, a las 18.45 hora local, un avión F/A-18 de la Marina de los Estados Unidos. que despegaba del USS Dwight D. Eisenhower disparó contra varios misiles antibuque hutíes en Yemen que se estaban preparando para su lanzamiento. El canal de televisión yemení, Al-Masirah, informó de ataques aéreos en el barrio de al-Jabaana en Hodeida.​ El 20 de enero, a las 4:00 a. m. hora local, Estados Unidos llevó a cabo ataques aéreos contra un misil antibuque que se estaba preparado para atacar barcos en el Golfo de Adén.

Según fuentes yemeníes citadas por Sky News Arabia, hasta el 21 de enero, al menos 75 combatientes hutíes, incluidos seis miembros del Hezbolá libanés, tres Guardias Revolucionarios iraníes y dos militantes iraquíes respaldados por Irán, habían muerto en la campaña de bombardeos en curso.

El 22 de enero, aproximadamente a las 23:59h, hora local, Estados Unidos y el Reino Unido, con el apoyo de Australia, Baréin, Canadá y los Países Bajos, llevaron a cabo nuevos ataques aéreos y con misiles contra ocho objetivos hutíes en todo Yemen, uno de sus objetivos principales fue la destrucción de uno de los almacenes subterráneos donde los hutíes guardan algunos de sus misiles, entre los puntos atacados también se encuentran radares y sitios de drones y misiles.

El 24 de enero, aproximadamente a las 14:00h, hora local, un misil lanzado por los hutíes explotó en el mar a unos 100 metros del lado de estribor del buque portacontenedores Maersk Detroit, de propiedad y con bandera estadounidense. Este barco y el Maersk Chesapeake, ambos incluidos en el Programa de Seguridad Marítima de la Administración Marítima de los Estados Unidos y en el Acuerdo de Transporte Marítimo Intermodal Voluntario, transportaban cargamento del Departamento de Defensa, el Departamento de Estado, la USAID y otras agencias gubernamentales estadounidenses desde Omán, y estaban acompañados por varios buques de guerra de los Estados Unidos mientras se encontraban cerca del estrecho de Bab el-Mandeb en tránsito hacia el norte. Otros dos misiles fueron derribados por el USS Gravely. Tras el incidente, el Maersk suspendió los viajes con bandera estadounidense en el Mar Rojo y los dos barcos se vieron obligados a regresar al Golfo de Adén, sin completar su misión.

El 27 de enero, aproximadamente a las 3:45 hora local, Estados Unidos llevó a cabo un ataque contra un misil antibuque hutí dirigido al Mar Rojo, que estaba preparado para lanzar.

El 31 de enero, aproximadamente a las 15:30h, hora local, Estados Unidos llevó a cabo un nuevo ataque contra un misil tierra-aire hutí que según dijeron «representaba una amenaza inminente» para los aviones estadounidenses.

Febrero

El 1 de febrero, aproximadamente a la 1:30h (hora local), el Ejército de los Estados Unidos llevó a cabo un nuevo ataque «de autodefensa» contra una «estación de control terrestre» de drones situada en territorio controlado por los rebeldes hutíes. Por su parte un portavoz del Ministerio del Interior de los hutíes denunció una «agresión británico-estadounidense» que tenía «como objetivo la zona de Al Jabana, en la ciudad de Hodeida, en el oeste del país». El vicepresidente de la Autoridad de Medios de Comunicación de los hutíes, Naser al Din Amer, aseguró que Washington y Londres «pagarán» por sus ataques.

El 3 de febrero, aproximadamente a las 7:20 p. m. hora local, Estados Unidos atacó seis misiles de crucero antibuque identificados como una «amenaza inminente» mientras se preparaban para lanzarlos contra buques en el Mar Rojo.​ Ese mismo día, aproximadamente a las 11:30 p. m. hora local, Estados Unidos y el Reino Unido llevaron a cabo una nueva serie de ataques aéreos contra treinta y seis objetivos hutíes situados en trece lugares distintos. Los objetivos atacados incluían varias instalaciones de almacenamiento subterráneo, centros de comando y control, sistemas de misiles, sitios operativos y de almacenamiento de vehículos aéreos no tripulados, radares y helicópteros.​ Los sitios fueron atacados con aviones de combate estadounidenses F/A-18 desde el portaaviones USS Dwight D Eisenhower y los destructores USS Gravely y USS Carney dispararon misiles Tomahawk desde el Mar Rojo.

Según fuentes yemeníes, más de cuarenta combatientes hutíes murieron en los ataques aéreos realizados el 3 de febrero.​ Según confirmó el portavoz militar hutí, Yahya Saree, Estados Unidos y sus aliados habrían atacado cuarenta y ocho objetivos en seis provincias del país, trece de ellos en Saná, once en Taiz, nueve en Hodeida, donde se encuentra el principal puerto del país, siete en Al Baida, siete en Haya y uno en Sada. Según dijo Saree los ataques «no disuadirán» a la insurgencia de su «postura moral, religiosa y humanitaria en apoyo del firme pueblo palestino en la Franja de Gaza, y no quedarán sin respuesta y castigo».

El 4 de febrero, aproximadamente a las 4:00 a. m. hora local, Estados Unidos destruyó un misil de crucero antibuque que según dijeron era una «amenaza inminente».​ Se produjeron ataques adicionales a las 5:30 a. m. y a las 10:30 hora local, dirigidos a cinco misiles de crucero de ataque terrestre que supuestamente se estaban preparando para su lanzamiento contra buques mercantes y de la Marina de los Estados Unidos.

El 7 de febrero a las 21:00h, hora local, Estados Unidos llevó a cabo nuevos ataques contra dos misiles de crucero antibuque móviles hutíes. Un segundo ataque contra un misil de crucero terrestre móvil hutí se produjo a las 23:30 horas. Misil que según Estados Unidos se «preparaba para atacar barcos en el Mar Rojo».​ Los medios de comunicación hutíes informaron que habían sido atacados varios puntos de la gobernación de Al Hudaydah y que diecisiete combatientes hutíes habían muerto en los últimos ataques estadounidenses y británicos.

El 8 de febrero Estados Unidos llevó a cabo siete ataques contra vehículos de superficie no tripulados y misiles de crucero antibuque que se estaban preparados para lanzarse contra barcos en el Mar Rojo.​ Al día siguiente, 9 de febrero, El Mando Central de los Estados Unidos informó que habían llevado a cabo una serie de ataques aéreos, desde las 03:00 a las 21:40 horas, hora local, en «zonas controladas por la insurgencia hutí de Yemen» contra dos vehículos de superficie no tripulados, cuatro plataformas de misiles de crucero antibuque y una plataforma de misiles de crucero de ataque a tierra que según dijeron «representaban una amenaza» para la navegación. La cadena de noticias yemení Al Mayadin, confirmó al día siguiente que se habían producido al menos tres ataques en una terminal del oleoducto Marib-Ras Isa, en la ciudad portuaria de Hodeida.

El 10 de febrero, aproximadamente a las 4-5 p. m. hora local, Estados Unidos llevó a cabo cinco nuevos ataques contra vehículos de superficie no tripulados y misiles de crucero móviles antibuque al norte de Al Hudayda.​ El 13 de febrero, llevaron a cabo un nuevo ataque aéreo contra un misil de crucero antibuque.​ Al día siguiente, Estados Unidos llevó a cabo cuatro ataques contra siete misiles de crucero antibuque, tres vehículos aéreos no tripulados y un vehículo de superficie no tripulado.​ El 15 de febrero, Estados Unidos llevó a cabo dos ataques contra misiles de crucero antibuque.​ y al día siguiente, realizó dos nuevos ataques contra misiles de crucero antibuque utilizando buques de superficie no tripulados.

El sábado 17 de febrero el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) confirmó que habían llevado a cabo cinco ataques en zonas de Yemen controladas por rebeldes hutíes contra tres misiles de crucero antibuque móviles, un vehículo de superficie no tripulado y un vehículo submarino no tripulado (UUV). Según el CENTCOM «este es el primer empleo observado por parte de los hutíes de un UUV desde que comenzaron los ataques el 23 de octubre».

El 19 de febrero, el portavoz militar hutí, Yahya Sarea, informó que el carguero británico Rubymar sufrió «daños catastróficos y se detuvo por completo» después de ser objetivo de ataque de los Hutíes. «Como resultado de los grandes daños que sufrió el barco, ahora corre el riesgo de hundirse en el Golfo de Adén. Durante la operación, nos aseguramos de que la tripulación del barco saliera sana y salva». El United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO) confirmó el ataque y dijeron que tuvo lugar a unas 35 millas náuticas (65 kilómetros) al sur de al-Makha (Mocha) en Yemen. El gobierno británico dijo que el Rubymar estaba haciendo agua, que había sido abandonado y que la tripulación había sido llevada a un lugar seguro.​ Sarea añadió que las defensas aéreas, en la Gobernación de Al Hudayda habían derribado un dron estadounidense MQ-9 Reaper «mientras llevaba a cabo misiones hostiles contra nuestro país en nombre de [Israel]».

El 21 de febrero Estados Unidos llevó a cabo cuatro ataques contra misiles balísticos y de crucero antibuque hutíes.​ Al día siguiente realizaron seis nuevos ataques contra vehículos aéreos no tripulados y misiles de crucero antibuque,​ y un día después atacaron siete misiles de crucero antibuque.

El 24 de febrero, Estados Unidos y el Reino Unido bombardearon varias posiciones de los rebeldes hutíes en Yemen, en lo que supone la cuarta operación conjunta de las dos naciones. Durante la operación atacaron dieciocho objetivos situados en ocho ubicaciones distintas en Yemen, entre los objetivos atacados se encuentran instalaciones de almacenamiento de misiles, sistemas aéreos no tripulados de ataque unidireccional, sistemas de defensa aérea, radares y un helicóptero. Este nuevo ataque conjunto se produce después de que los hutíes hayan llevado a cabo diversos ataques, incluyendo el lanzamiento de misiles contra un carguero británico y un destructor estadounidense en el mar Rojo, así como contra la ciudad costera israelí de Eilat.

Efectividad de los ataques

Según el teniente general Douglas Sims, director del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, los ataques iniciales del 12 de enero lograron con éxito su objetivo de dañar la capacidad de los hutíes para lanzar ataques complejos con drones y misiles similares al que llevaron a cabo el 10 de enero. Dos funcionarios estadounidenses, en declaraciones al The New York Times, estimaron que los ataques habían dañado o destruido alrededor del 20 al 30 por ciento de la capacidad ofensiva de los hutíes. A pesar de dañar o destruir alrededor del 90 % de los objetivos seleccionados atacados, los funcionarios agregaron que localizar objetivos hutíes había resultado ser más difícil de lo previsto.

El 18 de enero, Joe Biden reconoció que los ataques no habían impedido que los hutíes siguieran atacando el transporte marítimo, pero dijo que continuarían los esfuerzos para detenerlos.

Reacciones

 
Protestas en la capital yemení, Saná, tras los ataques estadounidenses y británicos

Movimiento hutíes

Por su parte, los hutíes declararon una «guerra abierta» contra los Estados Unidos y Reino Unido, tras los ataques efectuados.​ El portavoz del movimiento hutí, Yahya Sarea, calificó los bombardeos de «bárbaros y terroristas» y que se trata de «una agresión ilegal e injustificada que viola todas las leyes internacionales» que «demuestra que son ellos los que gestionan la agresión contra Gaza»​ y que a partir de ahora «todos los intereses» de Estados Unidos y Reino Unido «se han convertido en objetivos legítimos».

Mohammed Abdulsalam, portavoz del grupo, anunció que los hutíes seguirían atacando barcos israelíes o cualquier barco que se dirigiera a «los puertos de la Palestina ocupada», y dijo que Estados Unidos y el Reino Unido se equivocaban al pensar que los ataques «disuadirían a Yemen de seguir apoyando a Palestina y Gaza».

Mohammed al-Bukhaiti, un alto funcionario hutí, afirmó: «Cada individuo en este mundo se enfrenta a dos opciones que no tienen una tercera: o apoyar a las víctimas del genocidio o apoyar a sus perpetradores».

Después de que la compañía naviera china Ocean Shipping Company, la cuarta compañía naviera más grande, y su filial de transporte de contenedores, OOCL, suspendieran todos los servicios a Israel.​ Los Hutíes grantizaron que no atacarán barcos comerciales de China o de Rusia durante sus operaciones en el mar Rojo ya que el objetivo principal de sus ataques es el de «incrementar el coste de la guerra para Israel» y que detenga así «la carnicería que está perpetrando en la Franja de Gaza».

Tras los ataques llevados a cabo por Estados Unidos y el Reino Unido el 12 de enero, se llevaron a cabo protestas multitudinarias en Yemen a las que asistieron cientos de miles de personas en Saná y en otras ciudades controladas por los hutíes, como Hodeida e Ibb, para denunciar las ataques aéreos, con los manifestantes cantando «Muerte a América» y «Muerte a Israel».

En contraparte, el gobierno internacionalmente reconocido del Yemen, acusó a los hutíes de arrastrar al país a un «escenario de enfrentamiento militar».

Estados Unidos

Las reacciones del Congreso de Estados Unidos fueron mixtas: algunos apoyaron los ataques y otros condenaron a Biden por usar la fuerza militar sin la aprobación del Congreso. Algunos críticos dijeron que, de acuerdo con el artículo 1 de la Constitución, Biden necesitaba pedir autorización al Congreso antes de iniciar una acción militar.​ Según el artículo II de la Constitución de los Estados Unidos, el presidente tiene autoridad limitada para emprender acciones militares defensivas sin la aprobación del Congreso, aunque los partidarios y opositores de los ataques no están de acuerdo en que los ataques puedan considerarse defensivos. Los expertos legales han argumentado que la ambigüedad en la ley existente permite al Congreso imponer límites a la autoridad del presidente para emprender acciones militares sin su aprobación.​ El líder de la minoría del Senado, Mitch McConnell, acogió con satisfacción la acción, pero dijo que la decisión del presidente estaba atrasada. Biden dijo que ha enviado un mensaje a Irán con los ataques a Yemen.

La Resolución de Poderes de Guerra de Estados Unidos de 1973 estipula que el presidente debe notificar al Congreso dentro de las 48 horas posteriores a la acción militar y prohíbe a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos permanecer durante más de 60 días sin la aprobación del Congreso.

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, afirmó que «la acción defensiva sigue a esta extensa campaña diplomática y a la escalada de ataques de los rebeldes hutíes contra buques comerciales» y añadió que «no dudaría en tomar medidas adicionales para proteger a nuestro pueblo y el libre flujo del comercio internacional según sea necesario».​ Tras el ataque aéreo del 13 de enero, Biden afirmó que Estados Unidos había enviado un «mensaje privado» a Irán sobre los hutíes.

Los manifestantes de Code Pink y la Coalición ANSWER se reunieron frente a la Casa Blanca varias horas después de los ataques. En la ciudad de Nueva York, manifestantes pro palestinos se reunieron en Times Square.

El 17 de enero, la administración Biden restableció el movimiento hutí en su lista de entidades terroristas globales especialmente designadas, pero no lo volvió a designar como organización terrorista extranjera.

Según una encuesta realizada por Harvard CAPS-Harris Poll los días 17 y 18 de enero de 2024, el 74 % de los encuestados apoyaron los ataques contra los hutíes en Yemen.

Reino Unido

El primer ministro Rishi Sunak dijo que los ataques se debían al principio de legítima defensa. También confirmó que el Reino Unido recibió asistencia y apoyo «no operativo» de los Países Bajos, Canadá y Baréin.

El Gobierno del Reino Unido señaló que los indicios iniciales sugieren que la capacidad de los hutíes para amenazar el transporte marítimo comercial ha «recibido un golpe».​ Los Demócratas Liberales y el Partido Verde de Inglaterra y Gales criticaron al gobierno de Sunak por pasar por alto al Parlamento, mientras que el líder del Partido Nacional Escocés en la Cámara de los Comunes, Stephen Flynn, dijo que «incumbía al Gobierno del Reino Unido evaluar al Parlamento como lo antes posible y, por lo tanto, los diputados deben ser llamados a Westminster».

Según una encuesta de YouGov realizada los días 15 y 16 de enero de 2024, el 53 % de los encuestados apoyaban la decisión del gobierno de lanzar los ataques contra los hutíes en Yemen, mientras que el 22 % se oponía.

Otros países

  •   Australia: El ministro de Defensa, Richard Marles, dijo a los periodistas que la decisión de lanzar los ataques «no se tomó a la ligera», y dijo que la acción tomada tenía como objetivo de «mantener la libertad de navegación en alta mar».
  •   Alemania: Según la ministra de Relaciones Exteriores, Annalena Baerbock, el gobierno alemán expresó su apoyo político al ataque militar, describiéndolo como llevado a cabo de acuerdo con el «derecho individual y colectivo a la legítima defensa de la Carta de las Naciones Unidas».
  •   Bélgica: El ministro de Asuntos Exteriores Hadja Lahbib expresó su apoyo a los ataques y dijo que Bélgica estaba «trabajando con sus socios de la Unión Europea y su aliado de Estados Unidos para restaurar la seguridad marítima en la región y evitar cualquier desbordamiento».
  •   China: La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, instó a la moderación en el conflicto.
  •   Egipto: El Ministerio de Asuntos Exteriores ha expresado su «profunda preocupación» por la escalada de operaciones militares en el Mar Rojo y los ataques aéreos en Yemen, y ha llamado también a «unir» los esfuerzos internacionales y regionales para reducir la inestabilidad en la región.
 
Protestas en Irán contra la campaña de bombardeos de Estados Unidos en Yemen
  •   Irán: El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán condenó los ataques como una «clara violación de la soberanía y la integridad territorial de Yemen y una violación del derecho internacional».
  •   Italia:La Presidencia del Consejo de Ministros confirmó que «apoya las operaciones de las naciones aliadas, que tienen derecho a defender sus buques, en interés de los flujos comerciales globales y de la asistencia humanitaria».
  •   Países Bajos: El primer ministro Mark Rutte expresó su apoyo a los ataques, afirmando que «la acción estadounidense-británica se basa en el derecho de autodefensa, tiene como objetivo proteger el libre paso y se centra en la reducción de la tensión».
  •   Omán: El ministro de Asuntos Exteriores, Sayyid Badr Al-Busaidi, dijo que el ataque iba en contra del consejo de su país y que sólo añadiría más leña a una situación extremadamente peligrosa. Medios estatales informaron que el gobierno de Omán denunció la acción militar de «países amigos».
  •   Rusia: El portavoz presidencial, Dmitri Peskov, calificó los ataques de «ilegítimos» según el derecho internacional, pero también pidió a los hutíes que dejaran de atacar buques comerciales, lo que describió como «extremadamente equivocado».
  •   Siria: El Ministerio de Asuntos Exteriores condenó los ataques aéreos, afirmando que eran un «intento desesperado de desviar la atención de la opinión pública mundial de los crímenes de guerra cometidos por Israel contra el pueblo palestino».
  •   Turquía: El presidente Recep Tayyip Erdogan acusó al Reino Unido de intentar convertir la región que rodea el Mar Rojo en un «mar de sangre».

Grupos armados

  •   Hamás: Sami Abu Zuhri, alto funcionario de Hamás, dijo en un comunicado de prensa que «la agresión de Estados Unidos y el Reino Unido contra los emplazamientos de las fuerzas yemeníes provoca a toda la nación e indica la intención de expandir la zona de conflicto más allá de las fronteras de Gaza, lo que tiene repercusiones».
  •   Hezbolá: La Oficina de Relaciones con los Medios del grupo condenó «la flagrante agresión de Estados Unidos y el Reino Unido contra el hermano Yemen, su seguridad y soberanía».
  •   Yihad Islámica Palestina: En un comunicado de prensa, el grupo expresó su apoyo a los hutíes y argumentó que «esta agresión se produce como parte de la ayuda militar de Estados Unidos y el Reino Unido a Israel y demuestra que la administración estadounidense es la responsable de la guerra genocida israelí contra el pueblo palestino en Gaza».
  • Frente Popular para la Liberación de Palestina: En una declaración, el grupo condenó los ataques contra Yemen y afirmó que «los objetivos maliciosos de la coalición malvada no son proteger la navegación marítima en el Mar Rojo, sino más bien proteger la seguridad de la entidad sionista».
  •   Fuerzas de Movilización Popular: Antes de los ataques, la Resistencia Islámica en Irak dijo que si Yemen es atacado por Estados Unidos y el Reino Unido, «atacaremos las bases estadounidense con todo lo que esté a nuestro alcance».​ Poco después de los ataques aéreos iniciales, hubo informes de que se escuchó una bomba y sirenas en la embajada de Estados Unidos en Irak.

Organizaciones intergubernamentales

Consecuencias

El Consejo Marítimo Internacional y del Báltico (BIMCO), que cubre el 62% del tonelaje del transporte marítimo mundial, recomendó que sus miembros detuvieran el tránsito por el mar Rojo, al menos durante las 72 horas posteriores a los ataques, como resultado de los mismos. La Asociación Internacional de Propietarios Independientes de Petroleros (Intertanko) recomendó a sus miembros detener el tránsito por el mar Rojo hasta por 24 horas.

QatarEnergy, el segundo mayor exportador mundial de gas natural licuado (GNL), suspendió el envío de buques cisterna a través del Mar Rojo.​ Los buques cisterna de GNL se vieron obligados a navegar alrededor de África a través del Cabo de Buena Esperanza para evitar la zona de guerra.

Una declaración conjunta de 26 organizaciones humanitarias que operan en Yemen expresó su preocupación de que la escalada militar «sólo empeorará la situación de los civiles vulnerables y obstaculizará la capacidad de las organizaciones de ayuda para prestar servicios críticos». La declaración, que Save the Children firmó junto con el Consejo Noruego para Refugiados, Saferworld y Relief International, entre otros, instó a todas las partes a «dar prioridad a los canales diplomáticos sobre las opciones militares para reducir la crisis y salvaguardar el progreso de los esfuerzos de paz en Yemen». Las agencias también solicitaron en la declaración que los líderes occidentales, muestren moderación. «Los líderes políticos deben considerar las terribles implicaciones humanitarias de una escalada militar y abstenerse de acciones que podrían resultar en un nuevo conflicto armado a gran escala en Yemen».

Véase también

Notas

Referencias